"Vamos por una modificación profunda del artículo 102 constitucional", anunciaron enfáticos los precandidatos a la Presidencia de la República, el panista Ricardo Anaya, la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, la perredista Alejandra Barrales, en el marco de la reunión plenaria de los senadores de la bancada parlamentaria de Acción Nacional con la que se reúnen para definir los temas de la agenda legislativa que impulsarán en el segundo período ordinario del año de la LXIII Legislatura.
Y no es para menos, lo que significa que la coalición parlamentaria fue la oposición al nombramiento de lo que llamaron un "Fiscal Carnal", y que no es otra cosa que la figura que, de acuerdo con la reforma política-electoral promulgada en febrero de 2014, ya está en funciones en sustitución del actual Procurador General de la República, pero a falta de consensos amplios en la Cámara Alta ni hay fiscal, ni hay acuerdos al respecto y no hay ninguno que los haga llegar antes de que concluya el actual proceso electoral.
Lo contradictorio de la propuesta es que al detener el referido nombramiento, junto con el obstáculo, otros más de todo un análisis legalmente establecido para la implementación del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, como es el caso del fiscal anticorrupción y los magistrados en la materia, además del titular del Auditor Superior de la Federación, eso en tanto las banderas de la mayor oferta política siguen siendo el combate a la corrupción ya la impunidad.
Frente a sus pares, pero del PAN, el coordinador de la bancada del PRD, el senador Luis Sánchez, deslizó otro tema que tenía acceso para su análisis y discusión en la Cámara Alta. "Tenemos la oportunidad histórica de conformar el primer Gobierno de Coalición", y hasta propuso vislumbrar la posibilidad de "transitar hacia un sistema parlamentario o semiparlamentario", idea que secundó el líder nacional del Movimiento Ciudadano, Dante Delgado y dijo que desde la Coalición " por México de Frente "se sentarán las bases de un nuevo régimen.
La precandidata del PRD, Alejandra Barrales, resalta que la unión de estos partidos se inició con un "sí se pudo" y continuó con "si se va a poder", para ganar no solo la presidencia y cambiar el rumbo de la política del país , con un nuevo régimen. Y dijo que bajo esa premisa, esos tres partidos se pusieron de acuerdo para reinventar e inlcuso ser disruptivos, porque, añadió, "Lo que cuenta a los proyectos, y dónde las apuestas personales se dejan a un lado". Idea que seguramente en más de uno de los presentes retumbó en sus nombres, al recordar que bajo esa fórmula los proyectos personales son los que han triunfado.
No hay que olvidar que las dirigencias nacionales del PAN y del PRD, los ahora precandidatos, Ricardo Anaya a la presidencia y Alejandra Barrales al GCDMX, impulsaron proyectos políticos a título personal, y sí no lo hizo a la aspirante presidencial por la vía independiente, Margarita Zavala, prominente militante panista que tuvo que renunciar a su partido al no tener espacio para participar en lo que consideró un "PAN secuestrado" y no se perdió el momento en que lo emprendió en Miguel Ángel Mancera, donde su dirigente nacional no solo no lo apoyó en sus legítimas aspiraciones sino que tuvo el apoyo de sus aliados para la candidatura que tiene.
Las cosas han cambiado, de los agravios contra algunos cuadros dirigentes nadie se acuerda y tampoco quieren recordar temas que antes los dividían como es el caso de los matrimonios gay, el aborto necesario en mujeres que hayan sufrido violación, la reforma energética, consumo para uso medicinal de la marihuana, y otros que históricamente eran sinónimo de acaloradas discusiones y desencuentros entre esas siglas partidistas, al grado incluso de hasta llegar a los golpes por la radicalidad de sus ideas.
Hoy en día, todos los candidatos a "precandidatos", porque para nadie hay que decir que Ricardo y Alejandra son los candidatos a los que van a ganar la presidencia y el gobierno capitalino, entre otros cargos. En fin, los tiempos electorales así son, las promesas por todos los lados, y en ello no se debe escapar de la escapada.