Hemos insistido en que el punto de inflexión en las encuestas fue el primer debate, en donde por primera vez no solo se detuvo el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y los otros tres candidatos han empezado a subir.
Es decir los puntos dejados por AMLO los han marcado Margarita Zavala, Jaime Rodríguez y por supuesto Ricardo Anaya y Meade.
El post debate dio la victoria al abanderado de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC), sin embargo en los hechos la inercia de crecimiento que trae el alcance de la SHCP es consistente con la aceptación que ha ido logrando desde que se dio a conocer su postulación. Mensualmente ha tenido un ritmo de posicionamiento favorable entre el electorado de 2 a 4 puntos y después del debate se incrementó esta tendencia.
Sin embargo, tenemos un tiempo para ganar la elección, ganar un tiempo para ganar la elección, sobre todo si consideramos que es un partido de fútbol, estamos en punto de entrar a los tiempos finales y del tiempo. de compensación.
Por ello se requiere un golpe de timón del candidato de la coalición Todos por México, conformada por el PRI, PNA y PVEM para asegurar la victoria, ese golpe debe ser, primero al interior de su equipo y segundo, hacia la ciudadanía, especialmente aquella que no ha decidido por quien votar.
Meade requiere reconfigurar su equipo, haciendo un lado que haya sido impuesto por el presidente Peña. Cierto, algunos son muy capaces y tienen la experiencia de la campaña presidencial anterior, sin embargo, son otros tiempos, otra exigencia y otro candidato que no tiene los atributos que poseía el candidato Peña Nieto.
La estrategia general de la campaña está enfocada, los operadores, las reglas de comunicación, las redes sociales, el marketing político y el contenido de mensajes son inoperantes y lo que se refiere al PRI tiene muchos simuladores y resentidos que lejanos de sumar, destilan resentimiento y envidia y claro, también hay cuadros del partido en todo el país que quieren sumarse al proyecto pero no hijo considerados.
Desde Meade hasta sus estrategias, que adolece en su discurso de emoción y empatía con la gente, sin embargo no corrige, no lo sueltan para que el mar más auténtico y natural. Todo lo que conoce en corto José Antonio se siente atraído por su gente y su bondad, ¿es muy difícil para sus expertos dejarlo ser?
Al exterior, todos sugieren que es fundamental el rompimiento de Meade con la Peña y con el PRI para toda la cadena que trae atada al cuello y no lo deja moverse. Ese lastre que lo pone contra el paredón, ese estigma que lo vuelve corrupto por ósmosis, por representar al Partido Revolucionario Institucional.
Tan mal está el PRI en el ánimo de la gente que en esta elección no gana Meade, definitivamente se acercó a su extinción.
Estamos a una hora de ese golpe de timón que enfilará a José Antonio Meade hacia la presidencia de la república.