En la reconstrucción, después de los sismos del 7 y 19 de setiembre, hay mucho que hacer y para ello se necesita dinero, recurso que principalmente se asignará como parte del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF-2018), y para ellos los diputados tendrán que poner algo más que voluntad a la hora de asignar las partidas presupuestales.
Hay mucho que hacer y también muchas propuestas para atender los requerimientos de toda una población que resultó afectada en lo económico, en lo psicológico y en lo social. En las manos de los diputados está prácticamente el primer paso a seguir en materia de reconstrucción, ya que toca a ellos reasignar partidas a una situación que hasta el día 8 de septiembre no se contempló en la propuesta que ese día presentó el Ejecutivo federal al Congreso de la Unión para su aprobación.
La tribuna del congreso en muchas ocasiones se ha convertido casi en un ring para dirimir las diferencias entre las ocho bancadas parlamentarias que integran la Cámara de Diputados, esas posturas bélicas y antagónicas en lo ideológico tendrá que hacerse a un lado para dar entrada a la causa de los damnificados, así debería ser, pero de entrada se vislumbran situaciones que en principio es volver a lo mismo, posturas políticas, uso electoral de la situación, llevar agua al molino partidista, protagonismos, y así, discutir por discutir mientras México, otra vez, tendrá que esperar para que a los legisladores llegue la cordura, la comprensión, la sensibilidad, la altura de miras, y lo peor es que muchas veces, la mayoría, sus decisiones llegan tarde.
Familias devastadas por la pérdida de seres queridos, por haberse quedado sin vivienda, porque perdieron su lugar de trabajo, por padecimientos y trastornos postraumáticos, son situaciones que urgen ser atendidas por el Estado, y eso no parece estar considerado por unos legisladores que discuten y defienden banderas políticas, intereses de grupo y en general se distraen con grillas que nada tienen que ver con el sentir de una mayoría ciudadana, un sentir que se percibe y se expresa con tristeza, con dolor, con desesperación. “Pónganse de acuerdo, pero ya”, es el grito generalizado.
“La idea es que saquemos esto a finales de octubre, antes de que empecemos a discutir el presupuesto”, dijo Francisco Martínez Neri, coordinador del grupo parlamentario del PRD en San Lázaro. En tanto que el presidente de la mesa Directiva en la Cámara Baja, el priista Jorge Carlos Ramírez Marín, reconoció diferencias entre partidos y dijo que los que se discute es cómo o con que figura legal se construye un Fondo para la Reconstrucción y que los mexicanos mo sigan pagando la vida de los partidos políticos. Agregó que la reconstrucción representa “un reto colosal” del Estado mexicano, estimado en 30 mil millones de pesos que requerirá del esfuerzo de muchas esferas, tanto gubernamentales como públicas en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.
Al respecto, César Camacho, líder del PRI en la Cámara de Diputados, dio a conocer que su fracción ha decidido desaparecer el programa Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal (Fortalece) del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, a partir del cual los diputados federales podían direccionar recursos para obras en sus respectivos distritos. Camacho dio a conocer que los legisladores priistas han “decidido desaparecer el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Municipal del presupuesto del próximo año” también conocido como “el fondo de los moches”. Agregó que su partido presentó una iniciativa para quitar los recursos públicos a los partidos, la eliminación de los diputados federales y locales plurinominales, misma que abre la puerta a recibir recursos de entes privados. La iniciativa de reforma constitucional –dijo- busca permitir el financiamiento privado de los partidos políticos, a través de militantes, simpatizantes y personas morales con nacionalidad mexicana, tanto para el mantenimiento de éstos como para sus campañas electorales.
En un contexto de propuestas encontradas, la coordinadora de Morena, Rocío Nahle, presentó una iniciativa que propone crear el Fondo para la Reconstrucción y Atención a la Población Afectada por los Sismos de septiembre de 2017, que se financiaría con 302 mil millones de pesos producto de un plan de austeridad, en donde entre otras cosas plantea disponer de los remanentes del Banco de México para financiar las labores de reconstrucción por los sismos.
Dirigentes y legisladores federales del Frente Ciudadano por México (PAN, PRD y MC) presentaron un proyecto de reformas constitucionales para crear un Fondo para la Restauración por los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre, y dotarlo con 60 mil millones de pesos para el próximo año, que provendrían, principalmente, de recortes a las dependencias y eliminación del financiamiento público a los partidos.
Así, ante la inmensidad de la problemática surgida por los sismos, la creatividad y el conocimiento de nuestros legisladores no tiene fin, lo cual por momentos nos hacen pensar en que las cosas van por el camino correcto, pero luego reflexionamos y nos damos cuenta que la lluvia de ideas nacen más para cobrar facturas, para hacer valer posiciones de grupo, para hacerse diferentes entre partidos, porque si en verdad quisieran arreglar o ayudar en la difícil situación en la que están entidades como la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Morelos y Chiapas, principalmente, si eso fuera, ya se hubieran reunido e intercambiado puntos de vista para trabajar en un solo documento de propuestas, pero como no les interesa, lo primero que han buscado es el reflector mediático y con ello hacer más grandes y separadas sus diferencias. Esa es la realidad.