Se acabó el encanto en el Centro de Acopio de la UNAM, de ayuda a damnificados de los sismos del 7 y 19 de septiembre, seis días bastaron para que los jóvenes nos mostrarán lo que son capaces de hacer con organización, con valor, con conciencia y mucha sensibilidad social; su reacción fue bien vista por la opinión pública, el Estadio Olímpico fue el espacio ideal de reunión para sumarse solidariamente a la ayuda humanitaria, pero la mañana de este jueves nos amanecemos con la noticia de que un grupo minoritario de los llamados porros y fósiles de Ciudad Universitaria tomaron por asalto el espacio de recepción de víveres.
La UNAM denunció a un grupo de personas, seudoestudiantes provenientes de Ciencias Políticas y algunas otras facultades, que tomaron el control del Centro de Acopio del Estadio Olímpico de CU, uno de los que más ayuda han enviado a diferentes entidades del país. Los seudoestudiantes habían fingido sumarse a las labores de acopio y clasificación de la ayuda por la noche, pero poco después simularon organizar una asamblea con la que intentaron justificar sus acciones. Uno de los argumentos es que no quieren que la ayuda sea entregada al Ejército para su reparto.
Que lástima, el esfuerzo de jóvenes provenientes de centros educativos, principalmente de la UNAM -aunque también hay que decirlo, ahí llegaron estudiantes de centros educativos como el Tec de Monterrey, La Salle, La universidad Intercontinental, y muchos otros particulares- se vio empañado por la intervención de manos de seudoestudiantes , que sea dicho de paso, en las primeras horas y días del funcionamiento del centro de acopio brillaron por su ausencia en las actividades iniciadas para la ayuda de personas damnificadas y que estaban coordinadas por las autoridades de Ciudad Universitaria.
Es una pena que estos jóvenes, la mayoría de ellos no tanto, hayan politizado tan loable acción donde la gente lo único que quiere es ayudar y, con plena confianza y credibilidad, ese apoyo lo estaban canalizando en una de las instituciones académicas más sólidas del país que, además de prestigio educativo, en toda su comunidad sus autoridades, en general, cuentan con la aceptación de la sociedad.
Quienes llegaron por asalto al Centro de Acopio dicen ser estudiantes, pero a miles de kilómetros de distancia se ve que son activistas de algún partido político, de los que piensan que solo ellos pueden representar a la ciudadanía, de los que se dicen salvadores de todo, de los que todo lo quieren resolver con supuesta representación ciudadana y para ello disfrazan sus decisiones con minúsculas asambleas, de los que a nombre de la transparencia lo primero que se les ocurre es destinar víveres a quienes de muchos años atrás tienen secuestradas las instalaciones del auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras. Ese es el perfil de este grupúsculo que, quiéranlo o no, inhibieron la espontanea ayuda de la gente.
En ese contexto, la UNAM informó que su personal abandonó el recinto, e informó que del 20 a 26 de septiembre se reunieron 892.60 toneladas de víveres que se repartieron en 606 viajes a Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Estado de México, y 33 sitios más de la Ciudad de México.
Expresó que dada la decisión del grupo, desde hoy (ayer miércoles) ya no está en condiciones de supervisar el destino que tengan los bienes y suministros provenientes de la sociedad.
Contundente, el comunicado universitario señala que “El acopio y envío de ayuda a las zonas más necesitadas del país mostró la solidaridad y la capacidad de organización de la comunidad universitaria desde los momentos posteriores a los sismos. La respuesta que de manera voluntaria tuvieron la sociedad y nuestros profesores, alumnos y trabajadores fue formidable”.
Pues sí, los imitadores del “mosh” y de la “pita”, los líderes que encabezaron un movimiento, entre los año 1999-2000, del Consejo General de Huela (CGH) contra el aumento de cuotas en la UNAM, ahora buscaron sus cinco minutos de fama apoderándose de la ayuda que la gente entregó a la UNAM para que fuera la institución quien los distribuyera, y lograron su cometido, porque hoy están en las noticias, con la diferencia de que al no existir ningún tema universitario en el asunto, lo único que lograron es ser retratados como delincuentes y muestra de ello es el rechazo generalizado de la comunidad universitaria, de jóvenes y ciudadanía en general. Allá ellos y sus deleznables propósitos.