Sin sorpresas dentro de los primeros días de precampaña, a sabiendas que el tema de la corrupción toma mucha relevancia para tratar de frenar el crecimiento acelerado de “pepe Meade”, que se escribe Meade pero se pronuncia “Mid” y los esfuerzos por vincular al precandidato de la coalición “Meade Ciudadano por México” con los funcionarios estatales que están en proceso por delitos asociados a supuestos actos de corrupción en sus encargos públicos y con vínculos con el crimen organizado y no tan organizado, o falta de compromiso con la administración pública o faltas administrativas en el cumplimiento de su trabajo.
El problema para los detractores del PRI y de sus candidatos es que el enfoque de la corrupción a la que se orientan las acusaciones de los suspirantes tiene que ver con corrupción doméstica o estatal y que por supuesto ayuda en las campañas estatales y mucho en las municipales, pero difícilmente en las federales y no va a tener el impacto que desean en la lucha por el poder.
Lo decimos porque la corrupción que más lastima a la población es la de los trámites cotidianos, los abusos que cometen las autoridades de todos los días: el policía, el funcionario de ventanilla para realizar trámites o de accesos a recursos públicos y programas de todos los órdenes de gobierno.
En este sentido la percepción y el viacrucis de los ciudadanos es directamente con la “reglamentitis” y la discrecionalidad, tortuguismo, opacidad y falta de probidad con la que se manejan los servidores públicos de ventanilla, que cuando menos siguen pidiendo el triste celebre diezmo y que se ha convertido en el IVA copeteado y en año de transición administrativa en el triste año de Hidalgo, en donde se dice que es muy tonto el que deje algo, es decir el 10, 16 y en el último año de la administración municipal, estatal o federal, hasta el 50%.
Y así es para no pagar multas a los abusivos de tránsito, hoy día en la Ciudad de México se suman los verificadores ambientales que cometen un sin número de arbitrariedades para detener vehículos supuestamente infractores de la medida restrictiva ambiental impuesta por las autoridades de la Ciudad de México, para los trámites de licencias de construcción, permisos, avisos de apertura de negocios, licencias de usos de suelo, caso particular con los locatarios de los mercados públicos y tianguis, en donde se suma la colusión de los líderes y las autoridades y recientemente el crimen organizado y desorganizado con el cobro de pisos y seguridad privada impuesta y supuesta.
Mismo caso con el sistema de impartición de justicia, aun el penal acusatorio, en donde se requieren recursos adicionales para mover el sistema, para interponer querella, lograr acuerdos, citatorios, notificación, audiencia para conciliar y por supuesto revisión, amparo y sentencia, en cada uno de las etapas del proceso se requiere lana adicional “el Moche”.
Es por ello que la ciudadanía tenemos una percepción, o más bien, la realidad, de que nuestras autoridades son sumamente corruptas por los abusivos funcionarios de ventanilla de los tres órdenes de gobierno, destacando que, para la población en América Latina, incluido México por supuesto, el acceso a las instituciones de salud pública son las más corruptas afectando al 20% de las personas, les siguen las autoridades escolares 18%, documentos de identidad, policía, servicios públicos y tribunales y partidos políticos y funcionarios electos.
La corrupción de la que habla, tanto Andrés como Anaya, tiene que ver más con la disputa por el poder y de los proveedores y contratistas de cada una de las autoridades, y con la aplicación y ejercicio los recursos públicos que con mucha discrecionalidad manejan los titulares de los gobiernos municipales, estatales y federales.
Los señalamientos de corrupción han sido principalmente políticos, que poco a poco pierden sustento jurídico, en Veracruz, Tamaulipas, Nayarit, Quintana Roo y particularmente Chihuahua y se van diluyendo en el proceso. Una cosa fue lo que se utilizó y dijo para las campañas electorales, lo que se ha dicho en los escenarios políticos de las autoridades electas y los fundamentos jurídicos de los inicios de los procedimientos legales ante autoridad competente, que van del exceso a los que realmente se puede probar con rigor legal para poder fincar la responsabilidad y actuar en concordancia para imponer las penas, que por actos de corrupción, desvío de recursos y abusos de autoridad es la inhabilitación para ocupar cargo público y lo más importante para todos los ciudadanos, la reparación del daño, es decir que regresen los que se realmente se transaron.
Una de las elecciones: los datos y actitudes dan cuenta de que la elección se ha cerrado y que tienen en pepe Meade el objeto de los ataques del frente al frente y de Andrés, seguramente por el rápido acenso de su candidatura y que ya empiezan a reflejar las encuestas y las reacciones de los contrincantes, donde López en su desesperación pide PAN y no le dan y su hueso se le atora en el pescuezo, pero rescata a la maestra Gordillo que no le suma, seguramente le resta,
De Anaya, sin duda la mecha se le acorta más y va a todas, hasta con los absurdos intentos de los gringos acusando a Rusia de pretender incidir en las elecciones en México, y ahora junto con el Gober de Chihuahua, también de mecha muy corta, que quieren rescatar de los peores de nuestros recuerdos, como en la película de Tom Hanks que enfrenta una organización ancestral los “Illuminati”, así hablan de Centralismo vs Federalismo, seguramente empujado por Madero y sus ancestros, y que no tiene ningún significado, ya que las facultades de la federación se reflejan de así convenirlo las partes, de colaboración voluntaria, de no quererlo el Gobernador tiene la facultad de no firmar y recaudar los recursos en su demarcación territorial que le permita el funcionamiento de su administración, como lo han hecho en la Ciudad de México.