6 de julio de 2018.- A propósito de la reunión que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado para el jueves de la próxima semana, con la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), no estaba mal que ahora sí lo sea tiempo de cambio en el andamiaje institucional ese organismo también replanteara sus objetivos hasta ahora, y usted sabe que un sitio para los mandatarios estatales se ha puesto de acuerdo y ha ayudado a resolver la problemática nacional.
AMLO anunció que ha recibido invitación del Gobernador Manuel Velasco, Presidente de dicho organismo, y que ha aceptado reunirse con los gobernadores el jueves 12 del mes en curso en un lugar aún por definir. López Obrador aseguró que entre ellos hay un ambiente de mucha cooperación, participación, y responsabilidad. Al parecer todavía nadie le dice que con lo que se encontrará es con un elefante blanco, enorme en el imaginario popular pero inexistente en la realidad.
Cabe precisar que la presidencia de la Conago se renueva cada seis meses, salvo casos extraordinarios en que el periodo se puede alargar por cuestiones de la coyuntura política, y en ese contexto corresponderá al titular del poder ejecutivo de Chiapas representar a dicho organismo durante el cambio de poderes a nivel federal el primero de diciembre.
La Conago surge a la vida pública en 2004, durante la primer alternancia de la silla presidencial, en 2004 con Vicente Fox como primer mandatario del país. En su creación se dijo que la Conferencia Nacional de Gobernadores sería un foro permanente, para fortalecer el federalismo mediante mecanismos democráticos, manteniendo pleno respeto de las instituciones de México. Un espacio incluyente, abierto a todas las entidades del país, sin distinción de partidos políticos.
Es cierto, en un sistema federalista donde la mayoría de los gobernadores pertenecían al otrora poderoso PRI, con uno que otro mandatario estatal del partido del presidente, el PAN, la Conago permitió mantener una relación de respeto entre los integrantes de la federación y el titular del ejecutivo federal, pero a la larga el organismo perdió la personalidad jurídica con la que nació y se convirtió en un ente más para estrechar lazos de amistad y compadrazgo más no para la cooperación o la debida atención de la agenda de asuntos prioritarios de la nación.
Quién no recuerda las grandes comilonas, con bellas edecanes de por medio, que a nombre de la Conago y con costo al erario público se organizaron en paradisiacos lugares de la república mexicana, lo mismo era Cancún que Puerto Vallarta, Ixtapa Zihuatanejo o Huatulco, y así otros centros de importancia turística fueron llenando la agenda de los gobernadores con el pretexto de las reuniones para revisar los asuntos nacionales, de las cuales en la memoria de los mexicanos solo han quedado registrados los aparatosos movimientos de helicópteros, jets y autos de lujo con que se transportaban los representantes del pueblo, ahh y la prepotente actuación de guaruras que custodiaban a sus jefes y a veces hasta a “las queridas”.
Ojalá que todo ese lujo y gran parafernalia que existe en el entorno de la Conago en verdad se cambien y retomen el espíritu para el cual fueron creados, y si en verdad quieren ayudar a sus gobernados que sus reuniones las hacen en los lugares donde están los problemas, y en lugar de reuniones para la foto son encuentros con la sociedad para resolver problemas o atender necesidades. Están a tiempo de para otro Tsunami.