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Se tenía que decir… Lo que natura no provee, el beis no lo da. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

05 Ago 2019
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¿Hay algo peor que un presidente mal informado?, preguntó uno de los dos jóvenes que se encontraban delante de mí en la fila para entrar a Los Pinos este fin de semana. Sí, un presidente mal informado y voluntarioso, respondió el otro. Ambos se echaron a reír.

 

Esta escena -que no pude evitar escuchar con atención- estuvo precedida de una plática entre los mismos dos jóvenes que me pareció interesante. Hablaban sobre dos temas: la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de destinar más de mil millones de pesos para la compra de dos estadios de beisbol, su deporte favorito; y sobre la convocatoria del propio mandatario para que médicos jubilados regresen al ejercicio de su carrera para cubrir las plazas vacantes, principalmente en el IMSS.

 

Al escucharlos hablar no me quedó duda de dos cosas: la primera, que ambos jóvenes estaban informados; y la segunda, que eran originarios de Yucatán pues su acento los delataba. Hablaban de temas de actualidad y contaban con información de contexto. Me pareció que no eran los clásicos jóvenes que se “informaban” por las - ¿benditas? - redes sociales, sino que sus fuentes de información eran más elaboradas. Los dos jóvenes oscilaban, según yo, entre los 23 y los 25 o 26 años, y parecían ser de clase media.

 

Su análisis sobre el primer tema derivó en opinar que el presidente hacía mal en destinar ese monto para adquirir dos estadios de beisbol. Su lógica, con la que coincidí plenamente, fue que en México ese deporte no era tan popular como otros. ¿Por qué fomentar entonces un deporte que no tiene tanto arraigo en el país como otros? ¿Sólo porque al mandatario le gusta el beisbol? Entendí por lo que comentaron que el beisbol seguía siendo uno de los deportes preferidos de los yucatecos, aunque reconocían que otros deportes en esas tierras estaban ganando terreno. Concretamente, el futbol y el box ya son disciplinas que despiertan pasión en Mérida.

 

¿Qué tanto puede gustarles el beisbol a los nayaritas, a los queretanos, a los zacatecanos, a los bajacalifornianos o a los sudcalifornianos? Seguramente el presidente tiene otros datos al respecto. Los dos jóvenes opinaron que gastar mil millones de pesos en dos estadios de beisbol no parece ser una buena estrategia para el fomento de ese deporte. Pero además, impulsar exclusivamente un deporte, en este caso el beisbol, también habla de la vena dictatorial del mandatario, quien busca que los jóvenes se dediquen en exclusiva y masivamente a esa disciplina y no a otra. Pobres jóvenes y niños a quienes les guste el futbol, el voleibol, el basquetbol o algún otro deporte distinto al beis, pues no habrá fomento a esas actividades.

 

Los dos jóvenes le dieron un violento giro a su plática, y siguieron hablando ahora de la convocatoria presidencial para que los médicos jubilados regresen a ejercer y ocupen las plazas vacantes. Aunque coincidí con lo que ellos opinaron, que en esencia fue que hay miles de médicos jóvenes que no han tenido oportunidad de acceder a esas plazas, y que es a ellos a quienes el mandatario debería voltear a ver, sobre este tema haré un par de agregados que no puedo poner en boca de ellos.

 

Al hacer expresiones como esa y convocar a médicos jubilados a regresar a ejercer, el presidente López Obrador busca posicionar la idea de que el país está en inmerso en una crisis terrible por falta de médicos. Al crear la idea de que no hay médicos en el país -como consecuencia, por supuesto, de las políticas neoliberales aplicadas en México durante más de 30 años- el presidente genera la percepción de que regresamos a las primeras décadas del siglo pasado y ahora es necesario convocar a los mexicanos a sumarse, con su esfuerzo y su trabajo, a las labores que el gobierno lleva a cabo para sacar adelante al país. De ese tamaño es la crisis en México.

 

Con ello, el lopezobradorismo también justifica la llegada de seis mil médicos cubanos a México en septiembre próximo, anunciada por medios de la isla. También ganará tiempo y obtendrá argumentos para enfrentar la ola de reclamaciones ciudadanas por la falta de medicamentos, de instalaciones de calidad y de atención oportuna de diferentes padecimientos. La crisis que busca generar en el imaginario es de tal tamaño que el gobierno solo no podrá, y requerirá de la ayuda generosa de la población.

 

Los dos jóvenes que me antecedían en la fila no veían crisis en la falta de médicos, pero sí veían crisis de talento en el gobierno lopezobradorista. Remataron con un viejo refrán: “lo que natura no provee, el beisbol no lo da”.

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