Como habíamos anticipado, el Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de este 1 de septiembre fue un conjunto de autoelogios, frases con lugares comunes, retórica setentera, y muchas, pero muchas mentiras que no las cree ni el ejército de gente que acarrearon para aplaudir afuera del Palacio Nacional. En el discurso que en su mayoría leyó, el presidente dedicó una buena parte a justificar los nulos avances o los retrocesos que se registran en los nueve meses de lopezobradorismo.
Veamos algunos, quizás los más notorios de su discurso:
El mandatario dijo: “La esencia de nuestra propuesta económica consiste en convertir la honestidad y la austeridad en forma de vida y de gobierno. Como lo hemos reiterado durante años, nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes, y esa es la causa principal de la desigualdad económica y social, y de la inseguridad y de la violencia que padecemos”. Seguramente, al mencionar estas palabras López Obrador debió tener puesta la mirada en su director de la CFE, Manuel Bartlett, quien la semana anterior fue señalado de haber amasado una fortuna inmobiliaria que no corresponde con los ingresos que ha obtenido a lo largo de su vida. Al menos no los ingresos que han sido públicos, por lo que sería interesante que explicara cómo le hizo para obtener esa fortuna.
Además, la secretaria de la Función Pública, cuya función es investigar cualquier sospecha de enriquecimiento ilícito entre quienes integran la administración pública y sus familias, salió inmediatamente a defender a Bartlett. Su obligación no es defender a sus compañeros de gabinete, sino investigar los posibles actos de corrupción en los que pudieran haber incurrido. No investigar también es corrupción.
El presidente López Obrador también se refirió a su espectacular supuesto combate al huachicol. Dijo: “hoy puedo informar que el robo de combustibles se ha reducido en un 94 por ciento, y que ello nos permitirá recuperar 50 mil millones de pesos este año”. Sin embargo, los números no cuadran. Petróleos Mexicanos ha registrado una drástica y constante caída en el volumen de ventas internas de gasolina desde 2017, aunque 2019 se perfila para ser el peor de los últimos 13 años. De acuerdo con el Sistema de Información Energética de la Secretaría de Energía, entre enero y mayo pasados Pemex vendió 17 millones 516 mil metros cúbicos de combustible, y de seguir ese ritmo cerrará el año con 42 millones 39 mil metros cúbicos vendidos, una baja de 5.2% respecto a 2018, año en el que reportó 44.3 millones de metros cúbicos. El colapso comercial se ve reflejado en la mayoría del territorio nacional, pero los estados más afectados son donde hay una fuerte presencia de huachicoleros, como Puebla, Guanajuato, Estado de México, Jalisco y Veracruz. Curiosamente, Hidalgo es el único que mantiene un nivel de crecimiento.
Además, es necesario recordar que la promesa de que no subiría el precio de las gasolinas también ha sido incumplida, pues el precio ha sufrido un incremento en promedio de más del 6%, al pasar de 19.15 pesos por litro en promedio en la Ciudad de México a finales de diciembre de 2018, a 20.34 pesos por litro en promedio el 30 de agosto pasado en la gasolina Magna. En la Premium, el incremento en el mismo periodo ha sido de 1 peso, al pasar de 20.62 pesos en promedio por litro en la Ciudad de México a 21.63 pesos por litro.
En su Informe, López Obrador también aseguró que “se cerraron 51 representaciones que existían en las principales ciudades del mundo llamadas ProMéxico, dedicadas supuestamente a la promoción del país; algo hasta ridículo, porque en ninguna parte existen oficinas ProAlemania, ProCanadá, ProFrancia, etcétera, etcétera”. El presidente miente, o de plano desconoce el mundo. Con su visión rancheril, afirma que los países no tienen representaciones comerciales en el extranjero. La representación comercial de Alemania en el exterior es German Trade & Invest, la de Francia es Business France y la de Canadá es Trade Comissioner Service (TCS), por mencionar sólo a los países a los que él hizo referencia. Prácticamente todos los países del mundo tienen una representación comercial en el extranjero que, entre otras funciones, promueven turística y comercialmente a sus países para atraer inversiones y turismo. En el caso de México, la labor destacada de ProMéxico, en conjunto con la Secretaría de Turismo, llevó al país a avanzar del 13° al sexto lugar como país que más turistas extranjeros atraía, entre 2012 y 2018, por encima de países como Reino Unido, Turquía, Alemania, Tailandia, Austria y Japón, entre muchos otros.
El presidente continuó: “Al presidente de México lo cuidaba un cuerpo de élite llamado Estado Mayor Presidencial, que contaba con ocho mil elementos, los cuales ganaban más que los soldados, que los marinos, que los policías, y tenían mejores prestaciones”. Lo cierto es que López Obrador no desapareció al Estado Mayor Presidencial. Bueno, como tal ya no existe, pero mucho de quienes lo integraban siguen haciendo funciones de seguridad y logística para el mandatario y otros integrantes de su gabinete. En los hechos, el Estado Mayor se redujo y ahora tiene menos integrantes, que hacen las mismas funciones.
López Obrador aseguró que “otro elemento básico de nuestra política es hacer a un lado, poco a poco desechar la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función del simple crecimiento económico. Nosotros consideramos que lo fundamental no es lo cuantitativo, sino la distribución equitativa del ingreso y de la riqueza. El fin último de un buen gobierno es conseguir la felicidad de la gente. El crecimiento económico y los incrementos en la productividad y la competitividad no tienen sentido como objetivos en sí mismos, sino como medios para lograr un objetivo superior: el bienestar general de la población y, preciso aún más, el bienestar material y el bienestar del alma”. Una buena maroma para justificar el nulo crecimiento del PIB en el segundo trimestre del año. Nada más habría que recordarle al mandatario que fue él quien dijo que el país crecería al 4% en promedio, es decir, al doble de lo que venía creciendo en el gobierno anterior. En el sexenio anterior, el de Enrique Peña Nieto, el crecimiento menor se registró en el primer trimestre de 2013, del 0.6%, y el de mayor crecimiento fue de 4.0% en el tercer trimestre de 2015.
El presidente López Obrador insistió en el tema energético, y afirmó que: “Es un orgullo también informar que por primera vez en 14 años detuvimos la caída progresiva en la producción de petróleo. Les recuerdo que en 2004 se llegó a producir tres millones 400 mil barriles y desde entonces, hasta diciembre del año pasado, año con año, 14 años, se fue cayendo la producción a llegar a un millón 670 mil barriles; de tres millones 400 mil en 14 años, a un millón 670 mil barriles. El año pasado nada más se perdieron 200 mil barriles; se cayó la producción de un millón 900 mil, en términos generales a un millón 700 mil barriles diarios. Por eso es un orgullo poder decir que en nueve meses que llevamos en el gobierno no hemos perdido producción; por el contrario, se mantuvo, se estabilizó la producción de petróleo y en diciembre contaremos con 50 mil barriles diarios adicionales, y va a empezar la recuperación en la producción petrolera nacional. Esto es un avance importante”. La anterior información es falsa. Los datos oficiales de Petróleos Mexicanos indican que en noviembre de 2018, el último mes del gobierno de Enrique Peña Nieto y antes de la gestión actual, la producción de hidrocarburos fue de 1 millón 931 mil barriles por día. Y para junio pasado, el último mes del que se tiene registro, la producción fue de 1 millón 909 mil barriles al día. Es cierto que durante 2018 hubo una tendencia a la baja en la producción petrolera, pero enero de 2019 fue el mes con menor producción en los últimos 12 meses, y a la fecha no se ha logrado alcanzar los niveles de hace un año. Si se compara la producción de crudo del primer semestre de 2018 con el mismo periodo de 2019, hay una disminución de 11%.
López Obrador también mintió en relación con la captación de Inversión Extranjera Directa en el país. En su Informe afirmó: “En cuanto a la llegada de Inversión Extranjera vamos bien. En los primeros seis meses de este año se captaron 18 mil millones de dólares, la cifra semestral más alta en toda la historia”. La realidad es otra. Si bien la cifra de captación de IED no es mala, López Obrador debe saber que en el primer semestre de 2017 la captación de Inversión Extranjera en México ascendió a 18 mil 280 millones de dólares. Vale la pena mencionar que el sexenio de Peña Nieto tuvo muy buenos número en ese rubro, pues en cinco años y medio logró captar 192 mil millones de dólares, cifra con la que se superó lo recibido durante 6 años completos de cualquier administración anterior. Habrá que esperar para ver los resultados en ese rubro por parte del lopezobradorismo.
La administración anterior también dio muy buenos resultados en la generación de empleos. Durante los seis años se generaron más de 4 millones de nuevos empleos formales, registrados ante el IMSS. En los primeros siete meses de 2019, dijo López Obrador, “según el IMSS, se han creado más de 300 mil nuevos empleos, sin considerar los generados por los programas Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro, la construcción de caminos de mano de obra y otros que en conjunto superan el millón de empleos adicionales”. Nada más que estos últimos que el presidente menciona no pueden ser contados por el IMSS porque son “empleos” que no generan prestaciones, es decir, no tienen seguridad social. O lo que es lo mismo, el gobierno generando empleos informales. En general, la creación de empleo cayó 88%.
López Obrador dijo que “Ya se abrieron 100 universidades públicas y gratuitas del Sistema Educativo Benito Juárez en regiones pobres y marginadas del país, donde estudian hoy 39 mil 170 jóvenes y trabajan 815 maestros y maestras”. ¿Dónde están? ¿Alguien las ha visto?
Además, destacó que “Con la convicción de que la violencia engendra más violencia, y tomando en cuenta el justificado reclamo ciudadano por la inseguridad, el actual gobierno decidió cambiar las medidas de guerra por una política integral de justicia, paz y seguridad ciudadana”. Lo cierto es que las reuniones diarias, a las seis de la mañana, del gabinete de seguridad, no han servido para nada. No se ha podido garantizar la paz y la seguridad de los mexicanos, y el primer semestre de este año fue el más violento de la historia con más de 25 mil homicidios dolosos y dos mil 173 mujeres asesinadas.
El presidente López Obrador afirmó que “Había en el Ejecutivo federal funcionarios que ganaban hasta 700 mil pesos mensuales”. Esta es una afirmación falsa, que sólo tiene la intención de ganar adeptos. No había un solo funcionario que ganara esa cantidad en gobiernos anteriores. Si se revisa el discurso histórico de López Obrador, antes hablaba de 500 mil pesos al mes, después habló de 600 mil pesos y ahora dice que había sueldos de 700 mil pesos mensuales. Pronto dirá que se acabaron los suelos de un millón de pesos mensuales.
Lo cierto sí es que en este gobierno, López Obrador despidió a 22 mil burócratas sin indemnización ni justificación alguna. Sólo los corrió por no ser afines a su proyecto de gobierno.
López Obrador seguirá mintiendo por el resto de sus días. Lo hará, con todo respeto, como lo hizo hoy: sin ningún pudor.
En la parte final de su Informe, el presidente López Obrador afirmó: “No dejan de existir, ni queremos que desaparezcan, las protestas legítimas de los ciudadanos ni los reclamos de nuestros adversarios, los conservadores que se oponen a cualquier cambio verdadero y están nerviosos o incluso fuera de quicio; sin embargo, no han podido constituir, y esto lo celebramos y toco madera, para que no se pueda crear un grupo o una facción con la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos. Además, lo digo con respeto, no quiero que se entienda como un acto de prepotencia o una burla, es lo que estoy percibiendo: están moralmente derrotados”.
Al mandatario parece olvidársele que en democracia se gana y se pierde, y ninguna victoria, ni ninguna derrota, son para siempre.