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Orbi 21. México en el Consejo de Seguridad: ¿entre la espada y la pared? Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

18 Jun 2020
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México pasa a ser, por quinta vez en su historia, miembro no permanente para el periodo 2021-2022 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es una noticia que aliviana el panorama preocupante que reina en México a causa del COVID-19 y las catástrofes del manejo político actual. ¿Qué significa que el Embajador Juan Ramón de la Fuente ocupe una silla rotatoria en el CSONU?

 

Retrocedamos un poco hacia los inicios del sexenio en curso. El Presidente AMLO asumió como parte de su agenda gubernamental no tener giras al extranjero, bajo el argumento de la austeridad republicana. Sin embargo, la carencia de una presencia fuerte del Jefe de Estado en eventos, foros y asambleas internacionales frena el continuo trabajo que México había venido ejerciendo desde un poco antes de Enrique Peña Nieto. Recordemos también que este último tuvo sustanciosos viajes al extranjero que, además de funcionar para hacer presente a México en regiones distantes con la Política Exterior, como el Medio Oriente y Asia, también originaron fuertes escándalos de derroches injustificados y corrupción. Lo mencionado hace que López Obrador con su supuesta lucha contra la corrupción, desestime realizar aquellos viajes ostentosos, escudándose cómodamente bajo el lineamiento de “la mejor política exterior es la interior”.

 

Gracias a la ausencia Presidencial y el abandono de la agenda de política exterior por su parte, la SRE y el Secretario Marcelo Ebrard adquieren una responsabilidad más pesada. Entonces, la gran pregunta va dirigida hacia ¿cómo conciliar la política abanderada por el presidente con la actuación que se requerirá de México en las votaciones del CSONU?

 

En efecto, es una noticia agridulce. Por una parte, ayudará a que México salga del bache en el ámbito internacional y juegue un buen papel ante la Organización. De esta manera, podrá tener un amplio margen de maniobra sobre la agenda internacional y para estrechar relaciones multilaterales. Sin duda, rompe con el aislamiento de México. La coyuntura recae sobre esta nueva responsabilidad y visibilidad cuando se toquen temas delicados como la pandemia de COVID-19 y la actuación de la OMS, por ejemplo, o en casos de mantenimiento de la paz en conflictos bélicos (Yémen, Siria), sanciones a otros países (Irán, Corea del Norte) ¿Acaso el gobierno aconsejará al Embajador Juan Ramón de la Fuente para actuar conforme a la política de López Obrador?. No hay duda que la silla en el Consejo la ocupa un hombre hábil, inteligente y preparado que sabrá reaccionar bajo presión o en escenario de tensión. No obstante, sería peligroso olvidar la importantísima membresía permanente de los Estados Unidos de América en el Consejo. El país vecino del norte apoyó e impulsó desde que se empezaba a plantear hace un par de años la idea de postular la candidatura mexicana ante el CS.

 

México tendrá que respaldar muchas de las acciones y votaciones del vecino del norte como respuesta y como históricamente ha sido (a excepción de algunos eventos con Fox), acortando así las posibilidades que México pueda aprovechar para crear redes multilaterales. China fue otro de los miembros permanentes que impulsó la postulación mexicana, ¿representa una opción para diversificar la relación con la potencia asiática? Difícilmente lo hará debido a la fuerte presencia que sigue y seguirá teniendo Estados Unidos en nuestra política exterior y aún más con con el combo presidencial Trump - López Obrador. Hasta ahora, parece ser un panorama positivo para México en el ámbito internacional. Veremos qué nos puede ofrecer en conjunto con la decadente administración de AMLO.

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