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Se tenía que decir… Las semejanzas entre AMLO y TRUMP. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

11 Sep 2020
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La relación con Estados Unidos ha sido para México, históricamente, difícil. Nunca ha sido fácil lidiar con los intereses del país vecino, ni con los variados ánimos de quienes lo han dirigido.

 

Al paso de los años, revisando lo que ha ocurrido, un error frecuente que cometen los presidentes de México en su intento de llevar una buena relación con Estados Unidos es tratar de ser amigos del mandatario estadounidense. Los presidentes mexicanos encuentran afinidades con sus homólogos estadounidenses, coincidencias, y tratan de explotarlas para hacer “amistad” con ellos y llevar una buena relación.

 

Todos los presidentes de México que intentaron esa vía fracasaron, por una sencilla razón: Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses. Sin embargo, en el ánimo de la población, mostrar una buena relación, incluso de supuesta amistad, aporta buenos dividendos políticos. México es el segundo país exportador de turistas a Estados Unidos, sólo detrás de Canadá.

 

En la actual administración, el presidente Andrés Manuel López Obrador se encuentra en la etapa de aprendizaje para entender cómo funciona la relación con Estados Unidos. Está aprendiendo a base de golpes y de amenazas.

 

Su primera lección se la dio el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando intentó mantener su política migratoria “buena onda”. Desde su llegada a la Presidencia, López Obrador ofreció que México sería algo muy cercano a un paraíso para los migrantes. Tendrían el paso libre para transitar en su rumbo a Estados Unidos, y las puertas abiertas para entrar a México sin mayor dificultad. Humanismo, le llamó.

 

La amenaza de Trump de imponer aranceles a los productos mexicanos llevó al gobierno mexicano a modificar radicalmente su política migratoria el año pasado, cerrar las puertas e imponer un muro virtual con miembros de la Guardia Nacional en ambas fronteras. En el sur, para evitar las entradas masivas, y en el norte para detener a todos aquellos migrantes que buscan ingresar de manera ilegal a Estados Unidos. Las detenciones de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos aumentaron 40% durante el pasado mes de junio (32 mil 512 personas), en comparación con el mes anterior (23 mil). En mayo de 2019 Trump amenazó con la imposición de aranceles, y en junio de ese año se registraron 104 mil detenciones de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos.

 

López Obrador se vio forzado a viajar a Washington para entrevistarse con Trump en medio de la pandemia del coronavirus. El presidente de México se entregó, y cedió a las exigencias del presidente estadounidense. “López Obrador se ha convertido en nada más que en el colaborador del presidente de Estados Unidos y ha ejecutado voluntariamente el plan de Trump al otro lado de la frontera”, criticó el congresista latino Raúl Grijalva, recordando a los dos grandes ausentes en el viaje del presidente mexicano: las organizaciones pro migrantes y los liderazgos del Partido Demócrata.

 

El legendario periodista Bob Woodward, quien junto con Carl Bernstein provocó la caída del presidente Richard Nixon en 1974, parece poner el último clavo en el ataúd de Trump tras los adelantos de su nuevo libro: “Rabia”, en el que menciona que el presidente de Estados Unidos supo desde enero que el coronavirus era mortal y la mayor amenaza a la salud pública que se esparcía por el mundo y llegaría a la Unión Americana.

 

El asesor adjunto de Seguridad Nacional, Matthew Pottinger, informó a Trump que había establecido contactos con funcionarios de seguridad chinos, y que era evidente que el mundo tenía encima la más dramática emergencia sanitaria en más de un siglo. El presidente de Estados Unidos lo supo y no lo comunicó a la población, minimizó el tema a sabiendas de su peligrosidad, se negó a usar cubrebocas, dijo que el coronavirus era inofensivo y que la gripe era algo peor, y que desaparecería con el calor. “No hay de qué preocuparse, estamos preparados”, dijo en varias ocasiones. Estados Unidos registra 190 mil muertos por el coronavirus, y es el país que más fallecimientos tiene.

 

“Creo, Bob, de verdad, para ser honesto contigo, siempre quería restarle importancia. Todavía me gusta restarle importancia porque no quiero crear pánico”, confesó Trump a Woodward.

 

Las encuestas más recientes, de finales de agosto, ubican a Trump 10 puntos por debajo de Joe Biden, el candidato demócrata.

 

López Obrador también le ha restado importancia a la pandemia. Miente con frecuencia al señalar que el coronavirus ha sido “domado” y que la curva de contagios en el país va a la baja. Los datos oficiales lo desmienten: al 10 de septiembre México registra 647 mil 507 casos de coronavirus y 69 mil 095 muertes por el COVID-19, la cuarta cifra más elevada de decesos en el mundo.

 

Las semejanzas entre Trump y López Obrador conducen hacia las elecciones en ambos países. En Estados Unidos, Trump buscará reelegirse, y en junio de 2021 López Obrador buscará que su partido conserve la mayoría en la Cámara de Diputados, en una elección que también puede considerarse como un referéndum sobre su administración.

 

Trump tiene el panorama más difícil, y el resultado de la elección de noviembre también puede influir en el ánimo en México rumbo a la elección de 2021. A nadie le gusta la idea de tener un presidente de Estados Unidos con aversión hacia el presidente de México, y ese escenario podría darse si Biden gana la elección.

 

López Obrador sabe que la relación con Estados Unidos se complicaría en caso de que los demócratas recuperen la Casa Blanca. Biden no es un populista como Trump, ni como López Obrador.

 

En el futuro próximo podría requerirse un desagravio para Biden por parte de López Obrador. Esa es una siguiente lección en la etapa de aprendizaje para el presidente de México. 

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