La terca insistencia del presidente Andrés Manuel López Obrador para afirmar que en el país “vamos bien” responde sólo al hecho de que a su gobierno cada vez le cuesta más trabajo ocultar que, en realidad, vamos mal. Lo difícil para el mandatario es que, carente de ideas y de estrategias, lo único que se le ocurre para intentar mantener el control del país es el “billetazo”.
Las cifras en materia de seguridad y de control de los efectos de la pandemia del coronavirus en el país son pésimas, a pesar de que son dos áreas en las que el gobierno presume supuestas estrategias exitosas.
En realidad, las reuniones de seguridad que el gobierno federal lleva a cabo todos los días a las seis de la mañana no han servido más que para tomar café. Así las lleven a cabo a las 5, a las 4 o a las 3 de la mañana, esas reuniones seguirán siendo inservibles en tanto no se modifique la estrategia de fondo, que por cierto nadie conoce. Sea cual sea la estrategia actual, simplemente no ha funcionado, y la prueba es que en los primeros 21 meses de la actual administración el número de homicidios en el país, 62 mil 765, duplica el total del mismo periodo del gobierno de Enrique Peña Nieto, en el que se registraron 30 mil 321.
Los homicidios que se han registrado en los primeros 21 meses del lopezobradorismo superan en 50 por ciento el total de homicidios que se registraron durante todo el sexenio de Felipe Calderón. Cuando aún quedan cuatro años por delante al actual gobierno, los números ya ponen a la actual administración casi a la mitad del total de los que se registraron en el sexenio de Peña Nieto.
El presidente ha tratado de minimizar el tema, llegando al extremo de asegurar en su Segundo Informe que las masacres en el país se habían acabado. Prontamente fue desmentido por el periódico Reforma, que documentó cada una de las 45 masacres que se han registrado durante este gobierno. En una reciente conferencia de prensa mañanera el presidente evadió una pregunta directa: “¿Hay un país más pacífico, con mayor seguridad?”. El mandatario se desentendió y, como siempre, contestó lo que quiso.
La respuesta a esa pregunta es: no. No hay un país más pacífico y con mayor seguridad en este gobierno. El México de hoy es sólo superado por Honduras en este Continente, y está en peor situación en materia de inseguridad que en Brasil o Colombia. Pero el presidente le echa la culpa de ello a los gobiernos anteriores, y afirma que “vamos bien” y que los resultados son alentadores.
En el control de la pandemia, ser el cuarto país con mayor número de muertos a causa del coronavirus, y el primero en fallecimientos de trabajadores del sector salud, no puede ser un indicador de que “vamos bien”. Por el contrario, muestra que algo se está haciendo mal. Eso es algo que López Obrador nunca va a reconocer.
El presidente ha tomado la decisión de desviar la atención de los grandes temas que padece el país con retóricas distractoras en sus conferencias mañaneras. Pero sobre todo, López Obrador ha decidido que su base electoral, esa que lo apoya incondicionalmente, tenga mayores incentivos para seguirlo haciendo a pesar de la debacle de gobierno.
López Obrador ha propuesto destinar en 2021 casi 304 mil millones de pesos a 11 programas sociales, lo que significa un aumento de 3.6% sobre lo aprobado para 2020. Entre esos programas se encuentran la Pensión para Adultos Mayores, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.
En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año próximo se prevé que el Programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, operado por la Secretaría de Educación Pública, reciba un incremento de 30.8% para el 2021 en comparación con este año.
Otros programas que tuvieron incrementos significativos son el de Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad, con 29.85% más presupuesto; el de Producción para el Bienestar, con 22.75% más; y el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras, con 22.4% más, todos ellos operados por la Secretaría del Bienestar.
Para los medios también hay. Aquellos que respaldan que “vamos bien” son los que en este gobierno han recibido la mayor parte de los recursos por publicidad. Mientras a los medios que el gobierno considera opositores les impone multas y sanciones, a medios como La Jornada, que es hoy la versión moderna de lo que fue El Nacional, se les entrega una gran tajada del presupuesto para publicidad. La Jornada es hoy el medio propagandístico del gobierno de López Obrador, a un precio de 251 millones de pesos durante 2019, de acuerdo con las organizaciones Fundar y Artículo 19.
La Jornada es el periódico que más dinero ha recibido en este gobierno en materia de publicidad, y no puede dejarse de lado que la directora de ese medio, Carmen Lira, es comadre del presidente López Obrador.
La entrega de recursos directos a través de programas sociales y publicidad se ha convertido en la principal estrategia gubernamental para obtener votos, y para comprar conciencias. No importa que el país vaya mal, mientras haya presupuesto para comprar voluntades que respalden y afirmen que “vamos bien”.