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Desde San Lázaro. El síndrome del penacho de AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

14 Oct 2020
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Ahora que la no primera dama anda de gira por Europa, dicen que para recabar piezas arqueológicas, entre ellas el Penacho de Moctezuma que está es un museo de Austria, volvemos a caer en la cuenta que con cortinas de humo, el presidente López Obrador pretende distraer a la opinión pública de los problemas más acuciantes que padece el país.

Hace unas semanas fue la rifa del avión que, por cierto, resultó el mayor tongo del siglo, ya que el avión sigue en los hangares y los premios mayores no se pagaron en su totalidad, luego, siguieron los videos de Lozoya que se esfumaron cuando apareció el de Pio Obrador, después, la consulta popular para juzgar a los expresidentes de la república, en donde la SCJN hizo el papel más bochornoso y de sumisión que algún tribunal haya hecho en las últimas décadas y ahora sigue el Penacho, que yo le llamaré de AMLO y no porque este sea de su propiedad, sino al fenómeno que significa soltar cortinas de humo para distracción del respetable.

El término   “Síndrome del Penacho”” se refiere a esa perversa actividad en la que los expertos en marketing y  en manipular a la opinión pública, como hay tantos en las televisoras, se encargan de  subirle la atención  a temas sin relevancia, pero que impactan emocionalmente para tapar o acallar otros, que  producen resquemor en el  gobierno en turno.

Cuando el país se hunde en una de las más severas crisis económicas  de los últimos años y la pandemia ha cobrado la vida de más de 200 mil mexicanos, aunque las cifras oficiales señalen 85 mil, además de otros temas sensibles, como el robo de medicamentos para tratar el cáncer, ver para creer, el presidente saca de la chistera, temas que son producto de la creatividad maquiavélica para distraer y confundir a los mexicanos.

Luego, algunos medios de comunicación y las granjas de bots en redes sociales se encargan de posicionarlos para que se hablen de ellos y listo, se logró el propósito de dejar atrás lo relevante para el país y que casi siempre se trata de una pésima noticia para México.

La manipulación de las masas alcanzó uno de sus momentos cúspide en regímenes totalitarios como en Alemania en donde  Joseph Goebbels logró que los alemanes fueran cual mansos corderos al matadero en la segunda guerra mundial.

Claro, hay que guardar las proporciones, pero el encanto de manipular  las masas es irresistible para aquellos que piensan perpetuarse en el poder o mantener su hegemonía más allá de las fronteras del país.

No me cree, habría que revisar la trayectoria política, sobre todo antes de llegar al poder y durante su periodo presidencial de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Por desgracia este síndrome, el de lanzar bolas de humo, hablando en términos beisboleros, seguirá durante el gobierno de López Obrador, ya que los logros son mínimos y los problemas se acrecientan por la incapacidad de resolverlos.

Lo que mal empieza, mal termina y  el actual gobierno no es la excepción. Con las arcas públicas quebradas debido a que se han tirado toneladas de dinero en programas político asistenciales y Dos Bocas, Santa Lucía y Tren Maya, además del rescate de PEMEX, eso sin contar que se vulnera el estado de derecho todos los días, como ocurrió con la inconstitucional consulta patito que tiró la construcción del aeropuerto de Texcoco, pues no se necesita ser adivino para vislumbrar lo que se avecina. Seguiremos con el “Síndrome del Penacho”.

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