Imprimir esta página

Desde San Lázaro. No es como millones de mexicanos. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

11 Feb 2021
286 veces

En su encierro obligado por padecer la enfermedad del Covid, el presidente Andrés Manuel López Obrador llegó a la conclusión de que él es como millones de mexicanos que tienen que salir a trabajar, a pesar de la pandemia, y por eso se contagió. El mandatario asegura que no se puede vivir encerrado. “Ni modo que me quedara todo el tiempo encerrado. Me cuidé, guardé mi sana distancia, pero me tocó”, afirma ante la pregunta de cómo explica su contagio.

 

El presidente López Obrador no se contagió por tener que salir a trabajar. Se contagió por irresponsable, punto.

 

En este país -en el que a causa del coronavirus han fallecido más de 168 mil mexicanos, de acuerdo con las cifras que ofrece el propio gobierno, y que seguramente se incrementará al hacer la actualización con datos del INEGI-, millones de mexicanos están obligados a salir a trabajar porque deben llevar comida a sus casas diariamente. Eso no ocurre en Palacio Nacional, donde el presidente y su familia tienen asegurado el sustento diario. Tan sólo por eso, López Obrador no es como millones de mexicanos.

 

Esos millones de mexicanos que sí están obligados a salir, usan cubrebocas por protocolos que les son exigidos en sus centros de trabajo. De esa manera, y junto con otras medidas como el distanciamiento social y la higiene de manos, tratan de no contagiarse de coronavirus. Por eso, el presidente tampoco es igual a esos millones de mexicanos, pues él se ha negado permanentemente a usar cubrebocas y encabeza constantemente eventos en los que no se cumple con el distanciamiento social.

 

Esos millones de mexicanos tratan de no contagiarse porque saben que si caen enfermos corren demasiados riesgos. Al enfermarse, tendrían la incertidumbre si podrán contar con un buen tratamiento médico, o si encontrarán disponible una cama de hospital o un tanque de oxígeno en caso de necesitarlos, o si sus pocos ahorros serán suficientes para que sus familias no tengan qué preocuparse por lo indispensable, o si al acudir a la farmacia en busca de medicamentos les podrán surtir sus recetas. A López Obrador no le pasó nada de esto por la cabeza durante su convalecencia.

 

El presidente no es como millones de mexicanos que han visto la angustia de algún familiar, amigo o conocido por no encontrar una cama de hospital disponible para su paciente, por tener que salir a la calle, incluso de noche, para tratar de conseguir oxígeno.

 

Este presidente, que a veces se compara con Benito Juárez y en ocasiones con Francisco I. Madero, nuevamente se distancia de la realidad. Él no es como los próceres, pero tampoco es como millones de mexicanos que deben salir a trabajar arriesgándose a contagiarse de coronavirus.

 

López Obrador estuvo bajo el cuidado permanente de cinco médicos especialistas que, incluso, lo inscribieron en un protocolo de tratamiento experimental del Instituto Nacional de Nutrición al que ya quisieran acceder los casi dos millones de contagiados en el país.

 

De ninguna manera el presidente es como millones de mexicanos que verdaderamente están padeciendo la pandemia. Cuántos han perdido su empleo por la crisis generada, cuántos están luchando por mantener a flote un pequeño negocio, y cuántos ruegan por contar con apoyos gubernamentales que desde Palacio Nacional les niegan.

 

El presidente López Obrador se ha distanciado de la realidad. No es como millones de mexicanos que se contagiaron por necesidad. El presidente se contagió, simplemente, por irresponsable.

 

IMCO aprueba a Sonora por menos daños económicos ante el COVID

El Instituto Mexicano para la Competitividad, declara a Sonora como la entidad federativa con menos daños en su quehacer económico durante el último trimestre del 2020. Según el estudio realizado por esta institución, estos registros económicos son resultado del trabajo realizado de manera coordinada entre el gobierno de Claudia Pavlovich y los empresarios, quienes han encontrado confianza y seguridad en sus inversiones. 

Como resultado de esas condiciones de seguridad y confianza, muchas empresas se han venido instalando en  ese estado,  como lo ha hecho recientemente la empresa AT Engine, especializada en la producción de piezas para la industria aeroespacial, que vendrán a consolidar a Sonora como el segundo estado a nivel nacional en la  fabricación de piezas para esta industria. AT Engine, es un proyecto conjunto entre una empresa alemana Aerotech Peissenberg y una empresa mexicana Altaser Aerospace, que invirtieron 200 millones de dólares en su planta y generarán más de 400 empleos.

Valora este artículo
(0 votos)