México está tan polarizado que las elecciones del próximo 6 de junio se enfocan básicamente entre quienes apoyan fervorosa y ciegamente al presidente Andrés Manuel López Obrador, y quienes simplemente no le conceden nada y aseguran que el mandatario lleva al país a un terrible retroceso en los ámbitos económico y social.
Algunas campañas políticas, incluso, señalaron que esta elección se trata de detener las políticas de destrucción de López Obrador o de continuar con un gobierno que ha hecho de la dádiva su principal política pública.
En México, el debate es maniqueo y, en palabras del propio presidente López Obrador, se trata de quienes están a favor de él o de quienes están en contra. Así de sencillo, no hay más opciones.
Un discurso así, genera dudas. ¿Es López Obrador un presidente autoritario? ¿Es un demagogo? ¿Es un dictador? Casi la mitad de los mexicanos opina que sí, que López Obrador es un mandatario con tintes autoritarios, y en los días más recientes se ha hecho visible que fuera del país el presidente de México no goza de buena imagen.
Han sido varios los medios de comunicación de otros países los que han cuestionado al presidente López Obrador y lo han tildado de autoritario, antidemocrático, populista e intolerante.
En octubre pasado, el periódico inglés Financial Times refirió que el presidente López Obrador se ha revelado como “un populista autoritario” e “intolerante” que, tras dos años en el gobierno sólo ha concentrado un poder mayor en sus manos. “México se está transformando, pero no de la manera que López Obrador había prometido. A menos que el presidente cambie de rumbo, la segunda economía más grande de América Latina corre el riesgo de volver a caer en un pasado más pobre, oscuro y represivo, habitado por los caudillos autoritarios que la región esperaba haber dejado atrás”, subraya Financial Times.
En días más recientes, la revista británica The Economist tildó al presidente como “un peligro para la democracia”. Los editores del semanario británico aseguraron que las del próximo 6 de junio son una de las elecciones más importantes que hay, por lo que los votantes mexicanos “tienen la oportunidad de frenar al presidente rechazando a su partido, Morena”. Además, añadieron que el principal problema de López Obrador es que sufre de “necrofilia ideológica”, es decir, “un amor por las ideas que han sido probadas y han demostrado que no funcionan”. The Economist puntualizó que, en México, a pesar de que las instituciones son fuertes, “pueden ceder ante el asalto sostenido de un fanático con apoyo popular”.
Por su parte, el periódico francés Le Monde publicó una nota titulada “En México, la ‘hiperpresidencia’ de AMLO electriza la campaña electoral”. Criticó que el Ejecutivo mexicano desacredite al Instituto Nacional Electoral, medios de comunicación y personas que difieren con su criterio. También condenó la estrategia del presidente de hacer una conferencia de prensa todas las mañanas, pues se ha convertido en un “ritual mediático que acapara el debate político hasta los diarios del día siguiente”, y en un encuentro lleno de “declaraciones propagandísticas” rumbo a la jornada electoral.
“Los ataques de AMLO al INE son parte de una estrategia para ocupar terrenos electorales. Paradójicamente, su ‘hiperpresidencia’ se hace eco de la cultura política del PRI, del que ha sido miembro en el pasado, basado en un Estado rector en torno a la autoridad presidencial”, resaltó Le Monde.
En Alemania también han puesto el ojo en México, y no precisamente por cosas buenas. La periodista e historiadora alemana Hildegard Stausberg, especialista en América Latina, publicó un artículo en el periódico Die Welt, titulado “Este mesianismo es incompatible con la democracia”, en el que señaló que López Obrador tiene una incomprensión autoritaria del Estado, donde la movilización social se encuentra por encima de los procesos democráticos electorales.
Igual que los otros medios europeos, Hildegard Stausberg consideró que López Obrador suele dividir al país en dos bloques: los ricos (malos) y los pobres (buenos). “Justifica así una concentración sin precedentes de todos los procesos de toma de decisiones en sí mismo (…) Tratar a sus oponentes políticos con respeto no es lo suyo”, aseguró.
La periodista alemana refirió que, con la creación de Morena, López Obrador ha buscado, “en una locura casi mesiánica”, llevar a México hacia la “Cuarta Transformación”, colocándose muy por encima de los “presidentes normales”, aunque los resultados de sus primeros tres años en el poder no necesariamente lo respalden.
Las críticas a López Obrador provenientes del extranjero se registran a unos días de las elecciones en el país. No es casualidad, y no porque sea una conspiración orquestada, como seguramente suponen en Palacio Nacional, sino porque México es una nación importante y lo que ha estado ocurriendo en los últimos 30 meses en el país no pasa desapercibido en el resto del mundo.
Muchos países han dejado de voltear a ver hacia acá a la hora de planear inversiones, y mucho de ello se debe a las políticas establecidas por López Obrador.
Esa es una de las mayores relevancias que tienen las elecciones del 6 de junio. Restarle poder a un gobierno autoritario es fundamental para mantener la democracia en el país. A nadie conviene que el poder se centre en una sola persona, por más apoyo popular que tenga.