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Orbi 21. El trasfondo de Pegasus. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

26 Jul 2021
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El Proyecto Pegasus, el más reciente escándalo internacional sobre espionaje, nos hace voltear a ver a Israel de nuevo. El malware creado por los israelíes Niv, Shalev y Omri -por ello el nombre creado con las iniciales de los tres creadores, NSO Group-, pone en evidencia cómo operan tanto el Estado israelí como el sistema de opresión perpetuado en todas las esferas del sistema contra los palestinos. Además, exportan estas mismas herramientas a países que, en el fondo, apoyan por distintas vías a la ocupación palestina.

 

El escándalo de espionaje implica violaciones a los Derechos Humanos de al menos 65 ejecutivos de empresas, 85 activistas de derechos humanos, 189 periodistas, y más de 600 políticos y funcionarios gubernamentales, incluyendo ministros, diplomáticos y oficiales militares y de seguridad a nivel internacional. También evidencia la forma de gobernar autoritaria y preocupante que muchos países han adoptado. México ha llamado la atención, no sólo porque no esté catalogado como autoritario en los niveles de Arabia Saudita, que también está entre los enlistados y que hace uso de este programa, sino porque la mayor cantidad de teléfonos vigilados con este malware (50,000 números), se encontraron en nuestro país.

 

Dicho lo anterior, es ahora necesario evidenciar que la diplomacia digital israelí tiene orígenes perversos y oscuros que tienen como fundamento el sistema de opresión/apartheid/asedio y limpieza étnica en contra de los palestinos. Las herramientas que han logrado exportar al mundo como sus insignias tecnológicas y de innovación, como la aplicación de geolocalización Waze y el malware que ahora está en el ojo del huracán, el sistema de espionaje Pegasus, le han dado un estatus de importancia tecnológica a Israel a nivel mundial que ha tratado de mantener a lo largo del tiempo. Estas han sido probadas en sus laboratorios más grandes y al aire libre, que son los territorios palestinos ocupados por Israel. Sus creaciones le han funcionado como parte de su diplomacia digital para contar con el apoyo internacional y continuar justificando, en primera instancia, la partición del Estado palestino, para continuar con la fundación de su país y la ocupación ilegal de territorios palestinos, así como para librar las históricas guerras contra los mismos palestinos y países árabes para encontrarse en el punto actual de poseer más del 80% del territorio y el resto dividido entre el territorio ocupado por Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

 

Como consecuencia podemos observar el alcance que tiene este sistema israelí en el mundo y la profundidad de las relaciones con la que cuenta en distintos países, como sus vecinos árabes Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, y de forma más llamativa, México.  Si bien las relaciones entre nuestro país e Israel no son novedad, es lamentable México se encuentre en la lista de los países que tienen este tipo de relaciones con Israel y con las empresas privadas de este mismo que sólo ayudan a perpetuar y a profundizar la ocupación israelí en territorio palestino, así como las continuas violaciones de DDHH en estos territorios y el paulatino proceso de limpieza étnica.

 

La hipocresía con la que se maneja Israel es impresionante. Yoel Guzansky, investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Tel Aviv, afirmó que el sistema tecnológico Pegasus es “una navaja de doble filo, ya que Israel también puede ser visto como un país que ayuda a regímenes autoritarios a reprimir las libertades civiles”. Pero no se preocupa por resguardar las libertades civiles de los más de 4 millones de palestinos que viven bajo el asedio israelí en su propio territorio. Por ende, la causa palestina se vislumbra cada vez más complicada de alivianar y/o de resolver debido a la cantidad de factores que están entremezclados en esta situación. Mientras exista demanda de software como el Pegasus, la oferta existirá a costa de libertades y de los Derechos Humanos.

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