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Desde San Lázaro. Las repercusiones internacionales de la mañanera. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

12 Jun 2025
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Desde San Lázaro. Las repercusiones internacionales de la mañanera. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Claudiashein

Ya se dio cuenta la presidenta Sheinbaum que la mañanera no solo la escuchan algunos mexicanos, sino también se monitorea  en Washington, particularmente en la Casa Blanca y ello, obliga a  la doctora a medir sus palabras y establecer una estrategia de comunicación para evitar conflictos diplomáticos como el que acaba de ocurrir con sus llamados a manifestarse contra la arbitraria imposición del  impuesto a las remesas.

En momentos que la relación Trump-Sheinbaum se mantiene colgada por alfileres y en la víspera de su encuentro en la cumbre del G7 a celebrarse a Alberta, Canadá, se debilitan los puentes de diálogo y entendimiento que parecían que se fortalecían.

El primer encuentro entre ambos será muy complicado para la parte mexicana, sobre todo que las canicas que tiene la doctora para negociar con su contraparte en diversos temas son muy pocas, particularmente, en asuntos como las acusaciones documentadas que existen contra políticos mexicanos por su connivencia con criminales.

Si de por sí,  es complicado el momento que se vive en la relación bilateral, con estos deslices de los llamados a las movilizaciones y las rijosas declaraciones de legisladores de Morena, como las de Gerardo Fernández Noroña, pues complica más el encuentro que tendrán en Canadá, el próximo fin de semana.

Desde luego, sería alentador que la presidenta saliera con resultados positivos de su encuentro con Trump, empero esto es difícil si consideramos que ha empeorado la relación con motivo del más reciente desencuentro.

La respuesta de la presidenta ante las graves acusaciones vertidas por la Secretaria de Seguridad norteamericana, Kristi Noem, de alentar las protestas violentas en esa ciudad californiana, teniendo como testigo al mismo presidente Trump, fueron rápidas y afortunadas, pero el daño ya estaba causado con la lapidaria  frase de la funcionaria estadounidense.

En la cancillería, José Ramón de la Fuente y su equipo deben estar trabajando horas extras en la preparación del encuentro bilateral y sobre todo en demostrar con hechos que pese al recorte presupuestal a los consulados de México en Estados Unidos, están a la altura de la demanda de los connacionales para enfrentar legalmente los embates de las autoridades migratorias.

Igual ocurre con Marcelo Ebrard, quien ya pasa más tiempo en Washington que en sus oficinas y que, si no fuera por su experiencia, quien sabe cómo andarían los aranceles a productos mexicanos de exportación y sobre todo,  la definción sobre  la estrategia a seguir en la renegociación del T-MEC.

En este contexto, se aviva el fuego en la relación con EU con  declaraciones  vertidas en las mañaneras.

Cierto, las conferencias matutinas muestran en muchas ocasiones a una Jefa del Ejecutivo Federal, endeble, improvisada y ocurrente, porque no mide las consecuencias de sus palabras y no solo nos referimos al desliz reciente, sino a otros tantos temas como los llamados a votar por la reforma judicial con apoyo de guías “acordeones”.

Si el presidente Trump está buscando pretextos para sacar provecho y someter al gobierno mexicano en temas como comercio, migración y seguridad; entonces  por qué el gobierno de la doctora le da motivos para disparar el gatillo de los aranceles, impuesto a remesas, prohibición de internación del ganado por el gusano barrenador, el agua, narcoterrorismo, etc.;  con posturas populistas de llamar a movilizaciones.

Está claro que dentro de la izquierda radical, en donde se ubican ciertos personajes y simpatizantes de Morena, cualquier palabra que emita la presidenta en torno a ciertos temas, son leídos por estos locos, como una instrucción, incluso para recurrir a la violencia porque esa es la lectura entre líneas  que le dan a la palabra de su líder moral. Así pasaba con AMLO y ahora con Sheinbaum.

Está claro que la estrategia de distracción con cortinas de humo de las mañaneras para distraer la atención de los ciudadanos sobre  temas delicados que los aquejan, o de los mismos yerros de la 4T, está rebasada y hasta cierto punto obsoleta, porque ahora estamos ante otro México y con otro presidente;  y ante un gobierno norteamericano que está muy pendiente del contenido de las mañaneras en temas que también les conciernen.

Los Goebbels mexicanos que se mueven en la intriga palaciega y que preparan el contenido de las mañaneras con preguntas a modo de supuestos reporteros, ponen en aprietos a la presidenta, quien tiene que ajustarse a la agenda que le imponen sus propios colaboradores y los periodistas que quieren hacerse congraciarse con la mandataria.

La continuidad de las mañaneras fue una instrucción clara precisa de López Obrador a su sucesora y por ello se mantiene este ejercicio demagógico que pretende manipular a la opinión pública como ocurrió recientemente con la reforma judicial que resultó un total  fracaso por el elevado rango de abstención de 87% del padrón electoral.

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