- ¿Quién en Venezuela aguantará el cañonazo de 50 millones de dólares?
- Estados Unidos ofrece jugosa recompensa para capturar a Nicolás Maduro
Hace un año, por estas fechas, el dictador venezolano Nicolás Maduro gritaba a los cuatro vientos su supuesta victoria y hasta se daba el lujo de burlarse de los opositores al chavismo en Venezuela e incluso hacía mofa de la presión internacional, quienes en conjunto lo único que pedían era el respeto a los resultados del proceso electoral vivido en esos días, eran tiempos de gloria del chavismo, el fraude en la urnas les funcionó y por sus pistolas el presidente Maduro se quedaría con el triunfo en su tercera reelección, ahora para el periodo 2025-2031.
Hoy el chavismo vive otra historia, de la presión interna y externa han pasado al miedo interno, y no es para menos, el gobierno estadounidense, el cual no reconoce a Maduro como presidente de Venezuela desde antes que éste se autoproclamara vencedor el año pasado en elecciones denunciadas como fraudulentas, ha elevado su apuesta para llevar a juicio al líder del chavismo, ya que no solo el gobierno de Donald Trump no lo reconoce como mandatario sino que ese país cuenta con informes que acusan al dictador venezolano de estar ligado a grupos terroristas y organizaciones criminales, por ello han duplicado la recompensa, pasando de 25 a 50 millones de dólares, a quien proporcione “información que conduzca al arresto”.
El anunció del nuevo monto de la recompensa ofrecida fue dado a conocer por la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, quien desde su cuenta de X acusó a Maduro de trabajar con organizaciones criminales como el Tren de Aragua, de Venezuela.
Hace un año maduro gozaba de su poder, ni las protestas de sus opositores ni las presiones de la comunidad internacional por las exigencias de respeto a los resultados electorales que, vale decirlo, señalaban el triunfo opositor, nada, ni los incrementos de estallidos sociales parecían espantar al dictador. Hoy las cosas han cambiado, solo falta saber si la recompensa la obtendrá uno del círculo cercano a Maduro, o recaerá en alguien del grupo opositor o incluso, a estas horas y con la jugosa recompensa ofrecida por su cabeza, el todavía presidente puede empezar a sospechar hasta de un familiar.
LAS CARTAS HABLAN.- Hace un año, después del fraude electoral que se gestó desde las mismas oficinas de Nicolás Maduro, el dictador sudamericano daba órdenes y amedrentaba a sus opositores, y en ese contexto no se olvida su autoritaria decisión al ordenar la suspensión y bloqueo, por 10 días, del acceso a la plataforma X, antes conocida como Twitter, una red sociodigital que el oficialismo en esos aciagos días calificó como un instrumento usado por sus adversarios para generar zozobra tras las elecciones presidenciales. Así se las gastaba el dictador.
En aquellos días la desmedida acción fue catalogada entre la opinión pública como una señal de temor de parte del dictador, la decisión, se dijo, era una muestra fehaciente del gran temor que existía de que las manifestaciones contra al chavismo se prolongaran y cada vez agarraran más fuerza como para derrocar al dictador caribeño.
No pasó nada, el dictador hizo una vez más de las suyas, la fuerza militar se impuso a la fuerza de las urnas. Las huestes del chavismo parecían cantar “Hay dictador para rato”, mientras el dictador se preparaba para un periodo más de gobierno.
VA MI RESTO.- La recompensa ofrecida por el gobierno de Trump para arrestar al dictador venezolano nos hace recordar una frase que se le atribuye al General Álvaro Obregón en tiempos de la revolución mexicana: "Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos", ya que en esa época 50 mil pesos era una enorme fortuna e intentaba “sobornar” a militares que no estaban de acuerdo con él, de ahí que tal vez sea válido preguntarnos si, en estos tiempos, en Venezuela habrá algún miembro de las fuerzas castrenses que aguante el cañonazo de los 50 millones de dólares ofrecidos como recompensa a quien dé información que lleve a la captura d Maduro, y mire que, estoy seguro, más de un militar no comulga con el poder perpetuo del sucesor del otro dictador, Hugo Chávez, y hasta ahí porque como veo, doy.
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