- · Error, desaparecer Comunicación Social gubernamental.
- · Transparencia y rendición de cuentas a la derivada.
- · Vacíos informativos, el riesgo.
Junto con los cincuenta puntos o lineamientos generales para el combate a la corrupción y a la aplicación de una política de austeridad, que el gobierno, a su vez, a su administración, a saber, a la propuesta de eliminación todas las áreas de Comunicación Social del gobierno federal para centralizar sus funciones en la oficina de la presidencia de la república.
Es cierto, mucho se ha dicho de las virtudes que el comunicador tiene el presidente electo virtual, Andrés Manuel López Obrador, pero a nuestro modo de ver las cosas no hay suficiente para que el nuevo gobierno sea un punto de vista puntual las diferentes acciones que mantengan a menos que tenga una crisis que alcance el nivel de las dependencias que, según ese mismo esquema de descentralización, que sea muy alejadas del centro del país, que de esa manera, esa distancia lleguen vacíos informativos ante la opinión pública en momentos ávidos de reportes puntuales.
También es cierto que cada administración impregna su estilo de gobierno y el momento histórico que está en la materia de la democracia en el país, sin duda, influye de manera determinante en el tipo de comunicación que articula el presidente y su gobierno, pero vista la comunicación como una acción de rendición de cuentas y transparencia, la idea a primera vista no puede ser mejor en tiempos donde el avance tecnológico está provocando un cambio profundo en la forma en que se difunden los contenidos y esto a veces requiere una atención inmediata si no se quieren enfrentar situaciones que desvirtúan la realidad de las cosas.
La propuesta aún tiene que pasar por la aprobación del Poder Legislativo, donde el partido al que pertenece el nuevo ejecutivo federal tiene una abrumadora mayoría y eso hace que la idea de que desaparezca las áreas de comunicación social prosperará, que lo haga a la postre esa acción podría generar desinformación en la acción de dirigir y tarde o temprano se hablaría de una administración omisa, poco transparente y negligente.
Está bien que se pueda quitar privilegios como los seguros de gastos médicos, choferes, reducción a sueldos, guardaespaldas, cajas de ahorro, bonos, reducción de personal de confianza, y otras acciones que complementan el plan de austeridad, pero eliminar las áreas de comunicación social, insisto, lo único que generará será dar paso al vacío informativo, porque hay que decirlo, no todos los integrantes del nuevo gabinete se caracterizan por ser buenos comunicadores o al menos no cuentan con las virtudes de su jefe y ante eso, mínimo un boletín oportuno y con datos que den mayor claridad a las acciones gubernamentales. Digo.
PASO SIN VER.- Tendrá una decisión sobre el gobierno electo que se verá afectado por su programa de desconcentración. ¿Acaso no importa el desempleo que posiblemente ocasionar?
VA MI RESTO. No hay cuento con el dia de cuando se creanon las oficinas de manejo de la prensa en la administración pública, pero algunos textos sobre periodismo hablan de que en un principio estas oficinas son llamadas de información, luego se encuentran en el término de relaciones públicas, hasta llegar a la definición de Coordinaciones de Comunicación Social, y que en general los reporteros y comunicadores las ubicaciones como áreas de prensa.
Solo para darnos una idea de la evolución que la comunicación social ha tenido en la vida pública, que fue con el presidente José López Portillo cuando se introdujo por primera vez en México el estudio al derecho a la información, y por primera vez en la lección un hablar de una comunicación de ida y vuelta, por cierto sin grandes resultados. Inclusive en la campaña electoral de López Portillo un compromiso por "Por el derecho a la información". Y nada más para que se den una idea de lo que les confía que representaba el concepto, por el área de comunicación social pasaron cinco personas, dos de ellas Javier Solana y Francisco Galindo Ochoa
Durante el sexenio de Miguel de la Madrid se impulsaron varios foros en materia de comunicación social, pero con el sismo de 1985 el tema también quedó sepultado, así, sin mayores aportaciones.
Con Carlos Salinas, quien tuvo una fuerte polémica en su triunfo, fue tanta la preocupación por saber que el grado de legitimación que alcanzó su gobierno, que en ese sexenio se comenzó a utilizar las mediciones de opinión a través de encuestas.
En la administración de Ernesto Zedillo no hay elementos de mayor trascendencia, por lo que lo único que se comenta en materia de comunicación social es que se establece la figura del vocero presidencial, aunque de manera muy acotada. En esta etapa se empieza a hablar de esquemas de comunicación para el control de las situaciones de crisis.
El Presidente Vicente Fox tuvo cinco encargados de comunicación social, y por primera vez se estableció de manera formal un cuarto de atención de crisis y un vocero presidencial, lo que se reflejó en la percepción pública como una comunicación moderna.
De la administración de Felipe Calderón se puede destacar el manejo innovador de la comunicación social a través de Redes Sociales e Internet, los instrumentos que han adquirido una fuerza enorme en la tarea de informar.
De la administración saliente, con Enrique Peña Nieto al frente, no hay mucho que decir, el último tercio de su administración fue un desastre en materia de comunicación social, y el mandatario que salga con el índice de aceptación más bajo entre la opinión pública .
Aún no inicié el sexenio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y por lo pronto las áreas de comunicación gubernamental ya están a la deriva, un punto de desaparición, hasta el momento de la secretaría de esa propuesta, y hasta ahí porque como veo , Doy.
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