Después de los resultados en la elección del 1 de julio, el PRI (RIP) entra a una etapa de su historia que es crucial para su supervivencia como un partido competitivo, para el presidente Peña Nieto debe tener un tiempo para la iniciación de un proceso refundación legítima.
Con el mayor rechazo por parte de los electores, el tricolor arrastra el desprestigio ganado a pulso por los meces que tienen hecho sus militantes y en ese sentido apostarle a una marca que apesta, pues es tirar los recursos, tanto humanos, como económicos, a la basura.
Por ello, debe darse un período de transición en el que primero, se renueve la dirección actual, mediante un proceso democrático, segundo, establezca una agenda nacional para valorar la conveniencia de refundarlo. Este camino sería más práctico para no perder las prerrogativas y otros privilegios, sin embargo, de poca cosa serviría todas las formas quedaría el estigma.
La otra alternativa es terminar con el Revolucionario Institucional para dar paso a una nueva fuerza política que en la primera instancia. Sería dirigido a los militantes. Impolutos y de sólido prestigio, al tiempo de contar con un liderazgo real entre la sociedad y con eso construir una opción ganadora. en la elección del 2024 y por supuesto en las elecciones intermedias.
Dirán algunos, ¿qué caso tiene que desaparecer si aún conservan el registro y pueden recomponerse en el futuro, después de que termine la luna de miel que existe entre Andrés Manuel López Obrador y la ciudadanía, y tienen toda la razón, sin embargo, insiste , es casi imposible revivir a un muerto.
Como se recordaba después de las derrotas en el 2000 y 2006, nadie apostaba porque el RIP recobrará en poder, ni siquiera en el largo plazo, pero, en el escenario político nacional, un carismático personaje que logró el milagro de ganar la elección presidencial del 2012 y con eso dar tiempo extra a ese partido
Aunque el sueño terminó y se convirtió en una pesadilla abominable.
Los optimistas creen con otro candidato extraordinario como lo fue en su momento Enrique Peña Nieto, podrían revivir al moribundo, otros, en el cambio, que no tienen el caso de que puedan llevarlo a la ruina la victoria sin el RIP
Mientras hijo, hijo, manzanas, por lo pronto René Juárez Cisneros ha dejado el CEN del PRI y queda al frente, Claudia Ruiz Massieu, tan solo para ver que se decide en el olimpo, conformado por un presidente en funciones y otro etiquetado como el innombrable. Error de Craso
Debe darse la renovación total, incluyendo Claudia y la totalidad del CEN, así como todos los colaboradores de primer nivel.
Paralelamente a esta decisión, cada vez se consolida el grupo de los 12 gobernadores que se encuentran en sus cargos todavía por varios años, entre los que destacan Alfredo del Mazo, del Estado de México, Quirino Ordaz Coppel, de Sinaloa y Juan Manuel Carreras, de San Luis Potosí, quienes no solo son hábiles en eso de aglutinar voluntades, sino que construyen puentes con adversarios políticos.
Y también están las exiguas bancadas tricolores en el poder legislativo, salvo salvo excepciones como el caso de Jorge Carlos Ramírez Marín, poco aportado en esa refundación.
Las amenazas que se enfrentan al RIP son muchísimo en su seno, ya en el exterior, estas por la fuerza abrumadora que Morena en todo el país.
Así las cosas, la democracia internacional debe ser la regla de oro para conformar una nueva dirección que preparen el camino que mejor convenga a los intereses de ese partido.
Insistimos, si Peña y Salinas de Gortari no sueltan el partido y los dejan reinventarse sobre sus cenizas, pues, al menos ya solo quedan en presencia de los libros de historia.