- 179 Votos, suficientes para detener proyectos de reformas constitucionales
- En riesgo proyectos como la cotrarreforma educativa y la guardia nacional
- Diálogo y negociación, reto del legislativo en propuestas transformadoras
179 Votos, de un total de 500 en la cámara de diputados pueden ser pocos vistos de manera simple, sin embargo para los propósitos de un proyecto transformador como lo propone la actual administración federal pueden ser suficientes para detenerles cualquier intento de modificar la Constitución, como es el caso de la iniciativas de contrarreforma en materia educativa o la guardia nacional.
Esta semana, en la cámara de diputados, sus integrantes aprobaron el paquete fiscal en lo general, con 295 votos a favor y 179 en contra, lo que significa que el grupo parlamentario de Morena y sus aliados tendrán que hacen un trabajo fino en los político si es que no quieren llevarse na sorpresa a la hora de presentar al pleno propuestas de modificaciones constitucionales.
Es cierto, el texto constitucional establece en su artículo 135 que las reformas a la Carta Magna se considerarán aprobadas con el voto de las 2/3 partes de los legisladores presentes, es decir si en una sesión han pasado lista 400 legisladores, es sobre esa cifra que se contabilizan las dos terceras partes.
Ahora bien, en un caso hipotético de que una sesión para votar una modificación constitucional exista una asistencia de 500 diputados, lo cual suena bastante improbable por las cotidianas inasistencias de nuestros legisladores, pero suponiendo sin conceder que se dé el caso, y también suponiendo que los 179 legisladores que votaron en contra del paquete económico sigan votando en contra de una mayoría que –dicen- hasta ahora no los han querido tomar en cuenta en sus argumentos, entonces el bloque opositor estaría en posibilidades de atajar toda propuesta con miras a modificar la Constitución.
Qué sigue en este escenario de votaciones en el pleno del congreso de la Unión, donde los grupos parlamentarios de Morena en el Senado en la Cámara de Diputados, junto con sus aliados, son mayoría y pueden lograr victorias como es el caso del paquete económico, donde se requirió de una mayoría simple, es decir de la mitad más uno de los asistentes en el pleno, en el caso de sufragios para modificaciones constitucionales lo que sigue es mucha negociación y, mínimamente, una asistencia puntual de los promotores de estas iniciativas si es que no quieren al final tener una desagradable sorpresa. Y esa misma lógica aplica para el Senado de la república.
Las variables o escenarios son muchos a la hora de una modificación constitucional en el Congreso de la Unión, pero es muy importante partir de la lógica de que en diputados se requieren 334 votos y en el senado 85, y sin en esa lógica el día de los votos hay una asistencia menor a 500 ó 128, según sea el caso, pues entonces lo demás ya es ganancia o suerte.
Por lo pronto, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, ya adelantó que, de no aprobarse el proyecto de Guardia Nacional, el ejército será retirado en sus labores de coadyuvantes de la vigilancia nacional, eso dijo, pero no hay que olvidar que en el diagnóstico presidencial se concluyó que la gente quiere seguir contando con la presencia militar en las entidades federativas porque de entrada no confían en los esquemas de seguridad local y porque a todas luces se ve que los elementos policiales locales han sido rebasados por mucho por las bandas del crimen organizado.
Las palabras de Durazo por supuesto que sonaron a amenaza ante un eventual rechazo a la iniciativa de Guardia nacional, para lo cual se tendrá que modificar el texto constitucional, pero los legisladores no deben llevarse por el tono de ese discurso, lo mejor en todo caso es buscar consensos, escuchar a todas las partes, negociar y ceder. Ya alguien lo dijo por ahí, lo importante en un gran acuerdo es bajar o dejar a un lado presunciones maximalistas, y hasta ahí porque como veo doy.