Ni en el periodo de transición, ni ahora como presidente de la República, López Obrador no se ha atrevido ya no a contradecir, sino a fijar la postura de México en diversos temas ante Donald Trump, desde el pago del muro fronterizo, hasta la política de migración. Es tanto el temor del tabasqueño que ahora ha aceptado que la deportación de migrantes de no mexicanos que haga el país del norte sean aceptados en territorio nacional.
Reza el comunicado oficial de la cancillería que ante la orden, perdón ante la intención del Gobierno de Estados Unidos, vía el Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos de América (DHS por sus siglas en inglés) de implementar una sección de su ley migratoria que le permitiría devolver a extranjeros, no mexicanos, a nuestro país para que aguarden aquí el desarrollo de su proceso migratorio en Estados Unidos, México autorizará su permanencia hasta que se decida su condición migratoria en el país de las barras y las estrellas.
Las acciones que tomen los gobiernos de México y de Estados Unidos, dice el boletín, no constituyen un esquema de Tercer País Seguro, en el que se obligaría a las personas migrantes en tránsito a solicitar asilo en México. Están dirigidas a facilitar el seguimiento de las solicitudes de asilo en los Estados Unidos, sin que eso implique obstáculo alguno para que cualquier persona extranjera pueda solicitar refugio en México.
Sin embargo, se está poniendo en la práctica la letra chiquita del T-MEC que obliga a México a asumir la obligación de dar asilo a todos los que transiten en su territorio, para así evitar que lleguen a Estados Unidos, es decir el presidente Trump quiere que las peticiones de asilo a su país, las asuma como propias México, lo cual transgrede la soberanía de nuestro país.
Han mencionado algunos legisladores mexicanos que nuestro país tiene vocación de asilo por decisión propia, no impuesta desde el exterior.
El esquema de Tercer País Seguro conlleva grandes riesgos en materia de seguridad interior, empleo y desarrollo económico por lo que no es de extrañarse que vendrá un extrañamiento a la cancillería por haber aceptado dar asilo a migrantes que pretender conseguir su residencia en Estados Unidos.
La frase despectiva de que México es el patio trasero de nuestro vecino del norte se torna una realidad con esta acción de López Obrador.
Por varias semanas se negó que existiera la obligación como Tercer País Seguro, empero ahora con los hechos se desmiente a la posición oficial del nuevo gobierno.
El punto tres del boletín oficial de la cancillería no tiene desperdicio:
(El gobierno mexicano) garantizará que las personas extranjeras que hayan recibido su citatorio gocen plenamente de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución, en los tratados internacionales de los cuales es parte el Estado mexicano, así como en la Ley de Migración. Tendrán derecho a un trato igualitario sin discriminación alguna y con el debido respeto a sus derechos humanos, así como la oportunidad de solicitar un permiso para trabajar a cambio de una remuneración, lo que les permitirá solventar sus necesidades básicas.
Con esta medida se alientan que los flujos de inmigrantes centroamericanos y de cualquier país del mundo aumenten y con ello elevar exponencialmente los problemas por los que transita México
VACACIONES. No vemos el próximo 7 de enero del 2019. ABUR.