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Desde San Lázaro. No puede Sheinbaum. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

21 May 2019
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Después de 20 años de gobiernos de izquierda en la capital del país, se observa que, con sus altibajos, no han podido con el paquete. Se ha mencionado hasta el cansancio  sobre la retahíla de decisiones que ha puesto a la capital en el caos.

La CDMX enfrenta en la actualidad severos problemas, inéditos varios de ellos, como los altos niveles de partículas PM2.5 que de acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), al año se presentan 14,600 muertes asociadas a la exposición de este veneno flotante.

No obstante, que  Claudia Sheinbaum en un destello de iluminación,  dijo que no le dejaron los protocolos para enfrentar la polución, lo cierto es que, por lo menos  en 5 lustros,   los planes de contingencia van y vienen, pero solo se han implementado medidas de restricción a la circulación de automotores y control de sus emisiones, además de apretar  en ciertos momentos a la industria contaminante, sin embargo, esto es solo una pequeña parte del problema.

La laxitud en la sanción a los infractores, la incapacidad y corrupción de las autoridades  abona gravemente a la contaminación.

Con la visión que tiene Sheinbaum para enfrentar el problema, no se volverá a tener una atmosfera limpia, de no ser por la lluvia y el viento, por ello estamos condenados, por lo menos seis años más a vivir atrapados en la polución.

En la mini crisis que se vivió con la contingencia, la exdelegada de Tlalpan se vio rebasada y por mucho. En su plan de crisis solo se atisbó un dejo de irresponsabilidad al echarle la culpa ( en donde he oído eso) a sus antecesores.

El otro gravísimo problema que enfrenta la capital es la inseguridad pública, no obstante que los cuerpos policiacos son los de mayor cantidad en el país, pero está visto que no es un tema de cantidad, sino de calidad.

A diario, tanto en los medios de comunicación tradicionales, como en las redes sociales, se da cuenta de sucesos que tienen que ver con secuestros, asesinatos, robos y toda serie de hechos delictivos que solo pasan a formar parte del dolor y la estadística, no la oficial, sino la que contabilizan los habitantes de la gran capital.

Ante ello, solo se dan excusas y se prometen soluciones que en la mayoría de las veces solo se quedan en declaraciones.

La verdad es que existe un evidente contubernio entre  mandos de la secretaria de Seguridad Pública y la delincuencia, además de un marco normativo que se mueve entre el respeto de los derechos humanos de los delincuentes y la imposibilidad de que los policías actúen, so pena de que serán castigados.

Jesús Orta, titular de la SSP,  a pesar de sus buenos deseos no ha podido contener el disparo de los índices delincuenciales. Los hechos cotidianos hablan más que las declaraciones.

La cultura del respeto a los cuerpos policiacos está vulnerada. Pocos los respetan y la mayoría se jactan de ellos.

La línea que separa una ciudad de libertades con la ingobernabilidad en muy delgada y se quiebra a diario.

Se podría decir que la gran mayoría de los policías de la capital son honestos y están comprometidos con su trabajo, pero padecen innumerables problemas al interior de sus corporaciones,  así como con la propia sociedad a la que protegen y, como ya lo dijimos, los elementos están en completa indefensión.

Si toda estaba mal, como reiteradamente ha dicho la jefa de Gobierno, por qué no se corrige y  deja de inventar pretextos y culpables,  como el “no me dejaron los protocolos”. Si existieran, la gente no hubiera votado por el cambio.

Ningún jefe de gobierno de la capital ha podido con el paquete, vamos ni siquiera con la alternancia en el poder ocurrida en 1997 con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas

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