Notas principales
MARZO 2025
La presidenta le restó importancia al desdén que le aplicaron varios miembros connotados de la 4T al ignorarla durante su arribo a la Asamblea Informativa celebrada el domingo 9 de marzo en el zócalo capitalino, por estar distraídos en asuntos más relevantes como el hecho de platicar y tomarse las selfies respectivas con Andrés Manuel López Beltrán, el famoso Andy.
El hecho pudiera haber quedado tan solo en el anecdoctario político, pero la afrenta a la Jefa del Ejecutivo Federal habla de las prioridades políticas que tienen, por ejemplo, los líderes parlamentarios de Morena en la Cámara de Senadores y el colegisladora. Tanto Adán Augusto López como Ricardo Monreal no solo estaban distraídos en el primer evento masivo de la compañera presidenta, sino que, toda su atención, se volcaba en complacer a Andy.
En los micrófonos se anunció el arribo de la presidenta Sheinbaum y de inmediato los asistentes al festival musical la vitorearon, al tiempo que toda la zona VIP expectante atisbaba el paso de la “Jefa”, pero para desgracia de un puñado de “próceres de la patria”, no se dieron cuenta de su presencia, hasta que se percataron de la grosería, pero ya era demasiado tarde.
En el grupo de “distraídos” estaba Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, el otro niño verde, Manuel Velasco y su correligionario Carlos Puente, además del senador morenista Alejandro Esquer, ex secretario particular de AMLO y por supuesto los antes mencionados.
Las disculpas expresadas más tarde en las redes sociales por los distraídos, solo sirvieron para alentar el morbo popular y para evidenciar la poca relevancia que tiene para ellos, la misma presidenta de la República.
Y bueno si fuera la primera vez, se justificaría, pero con el agandalle legislativo que hicieron Adán Augusto en el Senado y luego, Monreal en Diputados, con modificar la iniciativa presidencial en torno a la reforma de Nepotismo, al cambiar el texto de la iniciativa para llevar hasta el 2030 la entrada en vigor de la prohibición para que familiares directos o políticos, estén impedidos para heredar puestos políticos, en lugar de que fuera en las próximas elecciones intermedias de 2027, como era el deseo de la “jefa”, quedó demostrado el poco respeto que tienen ambos sujetos a la investidura presidencial de su correligionaria.
Si recordamos que en el sexenio pasado, ningún legislador del oficialismo se atrevió a siquiera cambiarle una coma a las iniciativas de López Obrador, pues la afrenta es mayor ahora contra la primera mujer presidenta.
Ciertamente, en política la forma es fondo y si no pelan a la presidenta, no le rinden pleitesía y menos respetan sus deseos de incorporar al texto constitucional sus reformas, pues estamos ante un auténtico caso de valemadrismo al proyecto político de Claudia Sheinbaum.
Para nadie es un secreto que quien mueve el pandero en la 4T es Andrés Manuel López Obrador y en la lógica del obradorato para el 2030 sigue Andy, por ello, todos, absolutamente todos los miembros de este movimiento de transformación, deben plegarse a los designios de Obrador, so pena de caerles la guadaña tabasqueña.
Morena como partido político no ve a Claudia Sheinbaum como líder moral y menos como una pieza fundamental del proyecto político de la 4T a mediano plazo, digamos dentro de seis años, por eso, desde ahora los que se creen dueños de esta franquicia ya se acomodan para seguir mamando del presupuesto público.
Tal vez esta sea una de las razones, por las que algunos leales a la doctora hacen los amarres necesarios para constituir un nuevo partido político afín a ella, porque es un hecho que Morena se alinea hoy y mañana a la voluntad del nativo de Macuspana.
La lealtad de la presidenta a su mentor resiste toda prueba, aunque haya dejado atrás la política de abrazos, no balazos; o la exclusión del sector empresarial en los proyectos económicos prioritarios para su gobierno, pero esto es muy diferente, ya que intentar quitarle el control político de Morena y del proyecto que los aglutina, pues hay un mundo de diferencia.
Lo grave para la doctora es que ambas posiciones son incompatibles, ya que no se puede mantener la lealtad si los problemas más graves del país y la injerencia trumpista por acabar con los capos de la droga, exigen un rompimiento con AMLO.
La lógica política de los Adán Augusto, Monreal, Atayde y los “morenos puros”, les aconseja navegar como que le hacen caso a la doctora, pero en realidad sus corazoncitos apuntan al edén tabasqueño.
Si la mandataria le resta importancia al tipo de desdén padecido el domingo, pues dejará en claro que efectivamente la correa de mando de Palenque sigue controlando absolutamente todo.
LA PURGA
La llamada telefónica entre ambos mandatarios, Sheinbaum-Trump despresurizó por el momento el álgido momento por el que se transitó con la imposición arbitraria de 25% de aranceles a los productos de exportación de México hacia Estados Unidos y que auguraba una guerra comercial en donde todos perdían, aunque el impacto a la economía a nuestro país hubiera sido brutal.
PLAN MÉXICO, CARTA DE NAVEGACIÓN A UNA NUEVA ERA
OCTUBRE 2024
CLAUDIA SHEINBAUM, LA PRIMERA MUJER PRESIDENTA.
Desde este espacio celebramos y hacemos votos porque a la primera mujer que es presidenta de México, tenga una gestión positiva en bien de todos los mexicanos, en particular de los sectores más desprotegidos.
Claudia Sheinbaum está ante la oportunidad dorada de convertirse en una gran mandataria porque trae consigo un gran respaldo ciudadano y un voto de confianza expresado en las urnas por cerca de 36 millones de ciudadanos. Ese capital político y el ostentar un gran poder, merced a la mayoría artificial que alcanzaron en el Congreso le da total margen de maniobra para aterrizar sus promesas vertidas en la campaña.
Desde luego, no todo es miel sobre hojuelas, ya que recibe un país en pedazos por las cifras inéditas que presentan los principales indicadores delictivos, en los cuales el homicidio, las extorsiones, feminicidios, robos con violencia, entre otros fueron superiores a otros sexenios.
Existen crisis en el sector de salud, educación, sustentabilidad, agua potable, finanzas públicas, economía, entre otros tantos sectores que conforme vaya levantando la alfombra la presidenta, se dará cuenta de “los cadáveres que están bajo el tapete”.
Así que 2025 servirá para recomponer el rumbo y párele de contar, porque una cosa son los buenos deseos y otro, es que se tenga el dinero suficiente para hacerlos realidad
Hay que recordar que las promesas de los políticos sin presupuesto etiquetado, se queda en pura demagogia.
La labor es titánica y por ende se requiere la participación de todos, en especial de la iniciativa privada y de los inversionistas que consideren invertir en el país y con ello se crea un círculo virtuoso de la productividad que genera, riqueza, empleos, impuestos e incluso apuntala el fortalecimiento de la seguridad pública.
No desperdicie esta oportunidad dorada presidenta.
El propio gobierno tiene que apretarse el cinturón con la reducción del gasto público y ordenar las finanzas públicas y ello será la base para crecer en los próximos años.
El combate a la corrupción y a la impunidad son elementos fundamentales del ejercicio gubernamental, es este sentido, es menester aplicarse a fondo para combatir ambos flagelos.
En lo personal nos conformamos en regresar la paz y la seguridad a los mexicanos, a apoyar a las madres buscadoras en su causa dolorosa y pugnar a que los miles de desplazados por el crimen organizado, regresen a sus hogares.
Que tanto poder no obnubile la mente de la doctora y le permite nunca perder el suelo y sentirse un Tlatoani o un Mesías.
SEPTIEMBRE 2024
EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA
El principal escollo que tendrá la primera mujer presidenta de México no está en factores exógenos, en el ámbito internacional y menos de lo que queda de la oposición, el verdadero enemigo de Claudia Sheinbaum se llama Andrés Manuel López Obrador.
No obstante que la presidenta electa tendrá un poder similar a sus pares priistas del pasado, el arranque de su administración será muy complicado debido, quien lo dijera, a los yerros y arranques revanchistas de Andrés Manuel López Obrador, quien con un ánimo vengador y nostálgico de la pérdida inminente del poder, ha pretendido dar un golpe de timón para someter al Poder Judicial y de paso, aniquilar a los organismos autónomos que tanto le estorbaron durante su administración.
Estas medidas provocaron la devaluación del peso, al tiempo de alejar a los inversionistas y provocar una turbulencia financiera y de credibilidad que ha puesto bajo la lupa de las calificadoras internacionales al país, que ya consideran la degradación como una alternativa real.
La condena de nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, son consecuencias naturales de los arranques totalitarios del tabasqueño.
AMLO ha reaccionado como si hubiera ganado Xóchitl Gálvez la elección presidencial porque desde el 3 de junio se dedicó a impulsar la reforma judicial, sin importarle las consecuencias que están a la vista y que pone en serio predicamento el accionar de su sucesora, que tendrá que remar a contracorriente para estabilizar un barco que está a la deriva.
De que le sirve tener el control total en ambas Cámaras legislativas federales a la doctora, si de suyo, ello no alcanza para detener el deterioro de los principales indicadores macroeconómicos, de la devaluación y de la inflación, a menos de que detenga la reforma judicial, en los términos que está redactada y cuya piedra angular es la elección directa de los jueces, magistrados y ministros.
A un mes de que se vaya AMLO a su finca de Tabasco, pensarían algunos conservadores que sería mejor que ya le cediera los bártulos a Claudia Sheinbaum para que recomponga el rumbo, sin embargo, esta postura está muy lejos de que se haga realidad, toda vez que no cederá ni un ápice, ni un día, esa facultad constitucional que le permite ejercer el poder hasta el último segundo del 30 de septiembre.
Es decir, para aquellos que han visto ciertas señales en la mayoría legislativa morenista y aliados de que la reforma judicial podría sufrir un impasse, mientras se aclaran las cosas, pues les diremos que están equivocados, porque el presidente va con todo para que aprueben al vapor la reforma judicial que tendrá uno de sus principales damnificados a la propia presidenta de México, ya que no es lo mismo arrancar su sexenio sin grandes obstáculos que resolver de inmediato; que con una crisis económica y riesgos de que se desvanezca la gobernabilidad entre sus manos.
La creciente protesta de los estudiantes de derecho de diversas universidades públicas y privadas y de los trabajadores del poder judicial, son tan solo la punta del iceberg que refleja el malestar en diversos sectores de la población que se han visto afectados por el pésimo gobierno de López Obrador.
El espejismo que representa haber ganado con el apoyo popular de 36 millones de mexicanos, confunde a los nuevos gobernantes en la toma de decisiones, porque no consideran que 74 millones de personas no votaron por Claudia Sheinbaum, además de que, per se, las mayorías no tienen la razón por el simple hecho de serlo.
EL derroche del capital político de la primera mujer presidenta, ya inició al respaldar la reforma judicial e impulsar la imposición de una sobrerrepresentación en ambas cámaras por arriba de los que dispone la Constitución. Ya que una cosa es la abyecta sumisión de los consejeros del INE y de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y otra, el espíritu del constitucionalista que buscó darle voz a las minorías con el ocho por ciento de sobrerrepresentación máxima que debe tener una coalición.
Flaco favor le hicieron los magistrados electorales a la presidenta, porque impidieron que por la vía institucional las minorías tengan espacios para manifestar sus inconformidades y canalizar sus descontentos. Ahora, solo tendrán la calle como tribuna, para sus protestas, plantones y todo tipo de manifestaciones que pondrán en serios aprietos al nuevo gobierno.
Gracias a AMLO, la presidenta enfrenta serios escollos no solo para iniciar su administración, sino para establecer las bases de la transformación que, por cierto, no se puede edificar sobre cimientos que están podridos por la ineptitud, la corrupción y la impunidad; por lo que ella deberá dar un nuevo rumbo al país, con la redirección de todas las políticas públicas que tienen que ver con la seguridad pública, salud, educación, economía, inflación, sustentabilidad, independencia energética y alimentaria, finanzas públicas, entre otras tantas.
Mientras que AMLO gobernó con mentiras, solo basta escudriñar en su discurso de 1 de septiembre, Claudia enfrentará la cruda realidad que se ha complicado más por los arranques caprichosos y revanchistas de un presidente que no midió las consecuencias de sus actos en el nuevo gobierno.
