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Desde San Lázaro. Precampañas insulsas y guerra en las redes. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

15 Ene 2018
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Ya va un mes de precampañas, de saturación del espectro electromagnético con spots que idolatran a los pop stars de la política. Él ya sabe quién se va a ir a ti ya sabes dónde, se mezcla con que sabe combatir el PRI con una cumbia desentonada que se avienta con el apóstol de Neza y cuyo gran mito de la semana es haber llevado a su hijo a la escuela, o aquel cantante infante entonando una melodía pegajosa o el otro que luce acartonado fusionó los consejos de su brillante asesora de marketing.

Este es el saldo que arroja los primeros 30 días de preempaque que, de acuerdo con la ley electoral, es un período para los que los partidos políticos se definen como candidato en aquellos casos en el que hay varios aspirantes a un cargo, sin embargo esta regla se la pasaron por el arco del triunfo los precandidatos de las tres alianzas y se lanzaron con todo, por -sin recato algo- adelantar las campañas que empezarán hasta abril.

Las semanas que hemos permitido recibir el mensaje que escupen para arriba, que se encuentran iluminados y sobre todo lo que creen que los mexicanos somos una sarta de estúpidos al presentarse como los salvadores de la patria, impolutos, valientes, capaces y milagrosos.

En ese contexto -de verdades, verdades a medias o mentiras-, por ejemplo, Ricardo Anaya, que acusa de corrupción en sus adversarios políticos, es exhibido en una conversación telefónica con Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador de Veracruz, en la cual se escucha la insistencia del precandidato del PAN, PRD y MC sobre "el número que ya está hablado". "Lo único que necesito que me entregue es este número, es la metahabitación, pero que nos permite llegar a todo", insiste el Cerillo, un lo que Yunez generoso contesta, Yo sugiero que nos vayamos a más, porque lo primero lo tengo. Un veinte por ciento más ".

Así las cosas, mientras que los precandidatos están en plena campaña violando las disposiciones vigentes, la autoridad electoral observa impávida y solo se constriñe a dejar pasar todo, desde el lector López Obrador hace ofertas políticas que corresponden al período de campaña propiamente, hasta que se llame a votar por él.

Esto sucede no solo por radio y televisión o en las mítinas, ya que por redes sociales es la guerra más grande y las campañas más descansadas que el resto se queda pequeño ante toda la estrategia digital que tienen todos, en donde lodo hay para todos .

Claro esto no es nuevo, de hecho las campañas orquestadas contra el presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno, prácticamente iniciada desde el inicio de su sexenio, se están redireccionando contra José Antonio Meade.

De las propuestas y de las acusaciones que prevalecen en los puntos, en las redes sociales se ha pasado hasta las mentiras más descabelladas y las agresiones más inverosímiles.

Incluso se empieza a hablar de una eventual injerencia en la elección mexicana, cuando esto es ya una realidad y solo basta el manoseo de las redes sociales y el avance de las investigaciones estadounidenses en su proceso electoral reciente.

Los cientos de miles de kilómetros y robots son solo una minucia antes de la sección de todo el espectro digital que se ha hecho para llevar a cabo un candidato electoral, ahora sí, a la presidencia de la república.

Así, mientras estamos entretenidos calificando los spots, la auténtica confrontación está en las redes sociales, y todo indica que allí está donde va a decidir la elección y de la misma manera, como que no existe el entramado jurídico para el tema regular, pues la autoridad electoral esta maniatada.

Lamentable nuestro escenario, por un lado, contamos con legisladores a los que les unimos las manos para agarrar el toro por los cuernos en la reglamentación respectiva y por otro, los usuarios de las redes sociales convertidos en auténticos enemigos de México, quienes hacen su trabajo para descarrilar al país, mientras que el resto, que somos la mayoría, nos entretenemos viendo y escuchando spots todo el día. Esa es la realidad.

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