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Desde San Lázaro. Todos cayeron en el garlito. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

28 Mar 2018
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El diferendo por la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) entre Andrés Manuel López Obrador y los otros candidatos presidenciales, así como con el gobierno de la República, está en un punto de quiebre y pesar de las cosas que llevan un avance significativo del pedido de 70 millones de pesos para finales de este año, AMLO insiste en cancelarlo y llevar a cabo el proyecto a la base militar de Santa Lucía.

La discusión se lleva a varias pistas, la principal, la política electoral en la cual se ventilan todo tipo de posicionamientos con la finalidad de granjearse la simpatía del electorado y en este tema el discurso populista en contra del dispendio de la cuestión de los recursos, manejados por funcionarios corruptos, solo vende y representa una veta de oro electoral que nadie puede desecharla.

Además, ubicar este tema en la agenda pública, le ha representado a Andrés Manuel alcalde presencia en el ánimo de los electores, amén de desviar la atención sobre asuntos financieros escabrosos para él, como las candidaturas altamente cuestionadas de Morena al Congreso, como la de Napito.

Todos han caído en la celada, desde la presidencia de la república hasta los propios candidatos y el sector empresarial. Todos se desgañitan por defender al NAICM sin considerar que es una propuesta más de un candidato que, si bien es el puntero en las encuestas, también se ha caracterizado por poner en la mesa de discusión posturas tan absurdas como inviables.

López Obrador es candidato no es presidente de la república.

 En lugar de los otros candidatos, establezca los puntos y las propuestas que definan la agenda nacional, se limitan a contestarle al Peje.

Son reactivos en lugar de proactivos.

Los empresarios bien hacen en estar aterrados por el arribo de López a la Presidencia, pero en lugar de hacer algo concreto para detenerlo, se limitan a comerse el señuelo que les tendieron.

Y en el gobierno están peor, que están participando abiertamente en las campañas al fijar los posicionamientos en torno a las propuestas de candidatos.

 Vamos a suponer que era recomendable entrar al debate como gobierno, pues entonces, ¿quién es el que tiene credibilidad y no es un Gerardo Ruíz Esparza que es uno de los más vilipendiados y aborrecidos del gabinete, o peor aún, se envía a otros servidores públicos de medio pelo que solo les gana el protagonismo.

Han caído en el garlito que les tendió Andrés Manuel y luego se preguntan y sorprenden sobre las razones que lo tienen colocado en la punta  en una posición cada vez más inalcanzable.

No quiero imaginar qué va a pasar en las campañas que empiezan dentro de tres días, sí desde ahora, el nerviosismo y la torpeza prevalece en el gobierno.

En la pista de técnicos y especialistas, la discusión es necesaria. También se requiere la participación,  mediante foros de análisis, de la sociedad, pero de esto a que todos quieran opinar en un tema que al final de cuentas solo le  ha dado  presencia a Andrés Manuel López, es muy diferente y peligroso.

Que sirva a la trampa trampa del NAICM, ya que seguramente vendrán otros y que por antonomasia AMLO es experto. La habilidad para manipular voluntades y ganar adeptos es más que demostrable y si a eso le sumamos, inexperiencia e ineptitud en contraparte, pues estamos amolados.

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