Síguenos en:

Desde San Lázaro. Paradigmas y libertad de expresión. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

16 Ago 2018
6977 veces


Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo:

Albert Einstein

Cierto, la forma en que se dirige el presidente electo es totalmente disruptivo y rompe paradigmas, todo ello incluye los focos rojos por innumerables temas que son altamente cuestionados, no por los mexicanos que le extendieron un cheque en blanco para el gobierno, sino por periodistas, políticos, académicos e investigadores, muchos de ellos, los menos, el otorgar el beneficio de la duda, los más, lo crítico y con argumentos de peso.

Así se cuestiona la descentralización de las oficinas públicas hacia el interior de la República, se pone en la tela el juicio los nombramientos de personajes  no gratos  para la opinión pública, se le critica que desde el 2 de julio se haya apropiado de la agenda nacional y que , sin embargo, aún no se corresponde, ya que es el jefe del Ejecutivo Federal a partir del 1 de diciembre. Por eso ahora hay dos gabinetes, el formal, el de Peña Nieto, y el otro, el informal, que ya toma decisiones sin tener asignaciones para ello.

Así también sucede con los Foros por la Paz; los nombramientos de delegados estatales; la definición de Macroobras, como el Tren Maya, y la consulta popular sobre el destino del nuevo aeropuerto.

Andrés Manuel López Obrador no va a vivir ni trabajar en Los Pinos, no utiliza el avión presidencial y no está disponible en el Estado Mayor Presidencial para su protección. Lo cuidarán 20 personas que saben menos de resguardo y seguridad personal.

Estos son solo algunos temas de la extensa agenda que un diario fijo El presidente electo y que está festejada por sus seguidores y criticada por sus detractores, y que no obstante que el fallo de los meses y el medio para que lo tengan, ya tienen decisiones que tienen implicaciones legales.

Sólo el tiempo pasado en que la razón fue AMLO y en qué no, para lograr el objetivo superior en llegar a México más incluyente que permitir combatir las desigualdades sociales, revertir el flagelo de la inseguridad pública y, tal como lo dicho, terminar la corrupción .

Claro, hay que aplaudir la cruzada que ha emprendido contra el dispendio y las canonjías que tienen los funcionarios públicos y la obligación media en el que deben vivir y otras acciones que, más allá de caer en el campo del populismo, hijo un alivio para ciertos sectores de la población, como los adultos mayores.

Ante un personaje que rompe paradigmas se debe tener una vista diferente para analizar su accionar, no hay que ser la tradicional mirada para calificar sus actos, sino que se deben considerar los argumentos que sustentan los cambios para emitir juicios sumarios.

No todo lo que tiene enunciado López Obrador se va a cristalizar, ni siquiera en el largo plazo; sin embargo, esos ajustes en el camino y el aceptar los yerros son propios del ejercicio de gobierno.

En todo ese torbellino de cambios que haré el próximo presidente debe prevalecer ante todo, principalmente ante la crítica, la máxima expresión de Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dice, pero sí defensor con mi vida con derecho a decirlo". Y esto es precisamente lo que defiende, me consta, el presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque el ejército de operadores en redes sociales no lo comparta, lo que debe entenderse es que para insultar a los paganos.

Un fin de cuentas que se interesan por el país, nuestro México querido, y sí para mejorar, tienen que romper paradigmas, hagámoslo. Sin embargo, no es deseable que ante la crítica se persigue y se hostiguen sobre todo a los periodistas, cuya grave falta es expresar su opinión.

 

Valora este artículo
(0 votos)