El terremoto del 19/09/17 no solo colapsó a la ciudad de México, Chiapas, Oaxaca, Morelos y Puebla, sino que también puso a la luz innumerables fortalezas que tiene el pueblo mexicano, como su juventud, al tiempo de poner al descubierto el repudió que tienen ganados a pulso, varios gobernantes, de sus gobernados.
Este triste acontecimiento también va a mostrar, con el paso de las semanas, la nueva recomposición del espectro político, en el cual sacaron a relucir el cobre, varios actores políticos y sus partidos, quienes en medio de la tragedia pretendieron llevar agua a sus molinos con el dolor de los mexicanos y esto ha dejado daños irreversibles en aquellos que se creían invencibles.
Miguel Ángel Osorio Chong, Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum, Graco Ramírez, Rocío Nahle, son solo algunos de los políticos rechazados por los ciudadanos. Los videos que están en las redes sociales dan cuenta de ello.
El oportunismo , la insensibilidad y manipulación que exhibieron algunos políticos y medios de comunicación como Televisa, así como la ola pánico que sembró el nuevo terrorismo, el del siglo XXI, incrustado en las redes sociales, en donde se propalaron todo tipo de versiones catastrofistas basadas en hechos sin sustento, pero que miles de personas creyeron a ciegas, obliga a una minuciosa revisión del marco jurídico para tipificar y castigar con mayor rigor a estos sembradores del odio y del temor.
Minutos después del sismo del 19 de septiembre ya estaban en las redes sociales una serie interminable de edificaciones colapsadas, algunas de las más emblemáticas de la capital. Tuvieron que pasar horas para ir descartando esas versiones y con ello dar paso a la verdad, no menos cruenta.
En contraparte, lo rescatable del siniestro es la movilización de los voluntarios en donde los jóvenes de todas clases sociales salieron espontáneamente a las calles, muchos de ellos perfectamente organizados con sus amigos y familiares para emprender una tarea titánica en la CDMX así como en las otras entidades siniestradas.
Esta divina juventud de México alienta infinitas esperanzas para el futuro y exige un compromiso mayúsculo a los dirigentes de todos los sectores; el político, educativo, productivo, social y cultural, para que actúen con enorme responsabilidad en sus acciones presentes y su repercusión en el futuro
Jóvenes con iniciativa, con conocimiento y respeto a los valores humanos. Jóvenes que con su actuación lanzaron un no contundente a la corrupción, a la impunidad, a la demagogia, al maniqueo y la simulación.
Son innumerables los testimonios de gratitud de los mexicanos afectados por los sismos hacia los jóvenes quienes hombro con hombro con las fuerzas armadas y marinos del país se batieron por rescatar sobrevivientes y retirar escombros. Por alimentar y dar cobijo a los necesitados.
Jóvenes con un profundo sentido nacionalista. Mexicanos hasta las cachas, que vibrantes entonaron en innumerables veces el himno nacional.
Desde luego hay otros héroes anónimos incrustados en las dependencias de gobierno de los tres órdenes de gobierno, como en la propia sociedad civil.
El terremoto representa un parteaguas en la historia moderna del país en su tejido social y la construcción cotidiana del modelo democrático que se fragmentó al en muchos casos, al rebasar la sociedad al propio gobierno.
Un antes y un después sobre la credibilidad de políticos y medios de la comunicación y en donde las redes sociales juegan un papel fundamental y por lo tanto, requieren un marco legal para su adecuado uso.
El empoderamiento de la Juventud es otro de los factores relevantes que hay que considerar en este acontecimiento en donde la correlación de fuerzas de la sociedad y gobierno tal vez se revirtió.
Es amplio el impacto que ha tenido el temblor en México, sin embargo entre los factores más relevantes destaca que nuestro país ha revelado al mundo la fuerza de su juventud y por ende su potencial de desarrollo infinito.
