En Nueva Alianza existe disposición por sumarse al Frente Ciudadano por México (FCM) siempre y cuando se logren consensos en temas como la construcción de una agenda compartida; el método abierto de selección de candidatos en donde todos los integrantes del FCM propongan un candidato o candidata y para ello es importante formular un método abierto que garantice la inclusión y paridad; y que el dialogo para construir acuerdos sea abierto, de cara a la ciudadanía, precisó Luis Castro Obregón, presidente nacional del partido turquesa, al tiempo de señalar que los recursos para la reconstrucción deben ser supervisados por la ciudadanía a través de la figura de Testigo Social y en cuanto a la eliminación de los pluris, enfático, aseguró que esto no lo debe proponer un aliado, en clara alusión al PRI, ya que va en contra del sentido de la historia.
ASC- Tu partido acaba de responderle al Frente Ciudadano por México, ¿cómo van a ir en 2018? ¿Tiene algún futuro el Frente? ¿Ya decidieron cómo van a participar?
LCO.- Nuestro Consejo Nacional me autorizó a dialogar con todas las fuerzas políticas democráticamente constituidas; me autorizó a responder la invitación del Frente Ciudadano por México, y ya envié la respuesta formal con las propuestas de Nueva Alianza.
Saludo con entusiasmo la posibilidad de esta iniciativa. Sí estamos dispuestos a sumarnos, a partir de que se logre el consenso con base en tres propuestas: uno, que existan elementos para que se pueda construir un proyecto de nación a partir de una agenda compartida; dos, que se defina un método abierto, democrático e incluyente de selección de candidatos; y tres, que el diálogo para construir acuerdos sea abierto a la ciudadanía y a los medios de comunicación.
Y lo explico: un frente implica la suma de actores con distintas posiciones en un amplio espectro que conforma un arcoíris ideológico. Esto será posible si se ponen en común elementos que obligan a construir una posición centrada que resulte atractiva para el electorado. Es decir, cada partido debe poner en la mesa sus irreductibles, porque lo que se requiere es la construcción de un proyecto de nación, que en los hechos se aterriza en una plataforma electoral y un programa de gobierno, de registro obligatorio por ley. A partir de estos se derivan las políticas públicas que regirán ese acuerdo, al obtener el triunfo.
Para Nueva Alianza es muy importante el que el Frente fije posición sobre los temas principales de la agenda, y nuestro partido puso en la mesa la defensa del Artículo 3ro constitucional, donde se plantea una educación pública, laica, gratuita, obligatoria, de calidad e incluyente, sin desviar recursos públicos al ámbito privado, bajo ningún nombre o subterfugio, como podrían ser los llamados pagarés o vouchers, las exenciones fiscales o estímulos a escuelas particulares.
La segunda propuesta que hemos hecho al FCM es que si queremos que sea democrático, si se aspira al éxito, es necesario que sea auténtico. Y para ello es fundamental formular un método de selección de candidaturas que garantice: inclusión, paridad, debate abierto y consulta directa a la sociedad.
Es decir, todos los partidos políticos integrados al FCM deben poder registrar una candidata o un candidato, al igual que lo podrían hacer aspirantes ciudadanos sin partidos. En otras palabras: el método debe tener garantía de inclusión, debe ser abierto, democrático y mediante la consulta directa a la ciudadanía, y no a través de encuestas. Cualquiera que realice encuestas, y que sepa utilizarlas como mecanismo de decisión estratégica, sabe que hoy no sirven para hacer pronóstico electoral. Ya demostraron su dificultad como método de selección de candidaturas en la Ciudad de México, y a la sociedad le daría la impresión de una negociación cerrada. No podemos secuestrar la designación de candidatos.
Otra propuesta que hicimos es el método del diálogo. Una de las razones por las que la sociedad duda de los políticos son los acuerdos en lo oscurito. No necesitamos políticos disfrazados de ciudadanos –decía Christopher Domínguez Michael–, por eso propusimos al FCM un método de diálogo abierto, transparente, en el que cada fase de acuerdos se transmita en sesiones abiertas, en vivo por internet, con acceso a las preguntas de los medios de comunicación, para que si alguno de los que se suman al acuerdo no cumple su palabra, esto se sepa, y así existiría una sanción social. La mejor garantía que tiene Nueva Alianza para que se respeten los acuerdos es que la gente sepa a qué se han comprometido las partes.
ASC- ¿Crees que aceptarán todo lo que pide Nueva Alianza?
LCO.- No tengo duda de que están comprometidos con el proyecto del FCM y, si no me equivoco, revisarán la pertinencia de nuestras propuestas y argumentarán lo que están dispuestos a apostar para hacer frente al desafío que esto implica. En Nueva Alianza estamos abiertos al diálogo.
ASC- Respecto a la disposición a renunciar a las prerrogativas para apoyar la reconstrucción, ¿cuál es la posición de Nueva Alianza?
LCO.- Estamos de acuerdo en renunciar a una parte importante de las prerrogativas electorales para que se destinen al apoyo a los damnificados en los estados afectados por los dos sismos de septiembre. Ya solicitamos al INE que gestione ante la Secretaría de Hacienda, el instrumento que garantice que los partidos políticos no manejaremos ese recurso y que el dinero no se deposite en la Tesorería de la Federación porque se desaparecería como una gota de miel en las cataratas del Niágara, es decir, no lo deben manejar los partidos políticos ni se debe diluir.
Además, que haya vigilancia de la sociedad, mediante la figura del Testigo Social –como en las licitaciones– u otra; que haya flexibilidad para que se aplique el recurso de inmediato y no haya que esperar meses, como ha ocurrido con el Fonden (Fondo Nacional de Desastres); que se pueda convenir con fundaciones o instituciones que ofrecen duplicar y hasta quintuplicar el recurso. Por ejemplo, si nosotros propusimos 20 por ciento de los gastos de campaña y este se quintuplica, equivaldría al 100 por ciento.
ALS Otros partidos propusieron renunciar a más recursos e incluso disponer del financiamiento público.
LCO.- Lo que vimos fue un concurso para ver quién es más populista que el otro. Esta batalla se convirtió –como se dijo en algún medio– en un teletón demagógico. La posición de Nueva Alianza es ser como la sociedad: inteligente y responsable. Por eso presentamos una iniciativa en el Congreso de la Unión para bajar en un 50 por ciento los topes de gastos de campaña, porque no solo importa la fuente de los recursos sino el destino de ellos (los cuales incluyen los gastos de origen público y los de origen privado).
Propusimos que desaparezca la propaganda sobre infraestructura urbana, que es ostensiblemente agresiva y fuente de peligro y corrupción; nos referimos a espectaculares –algunos hasta se cayeron en el terremoto–, y los que distraen al conductor en las carreteras; hablamos de parabuses y medios de transporte público.
ASC.- Pero tu aliado propuso eliminar los plurinominales en la Cámara de Diputados y en el Senado.
LCO.- ¿Eso lo haría un aliado? Esa propuesta de desaparecer la representación proporcional se debe analizar con detenimiento, y cuidaré mucho mis palabras: este año es el 40 aniversario de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE) de 1977, esto quiere decir que la Reforma Política de los setentas, que fue el inicio de la democratización del país, se debió a una lectura que se hizo de lo que clamaba la sociedad.
¿Cuál es el cambio social que motivó la reforma política? El cambio social que la motivó, y que tardó nueve años en llegar, fue el movimiento de 1968. Justo el año próximo se cumplirán 50 años de ese movimiento social. Cuando la gente no le cree a las instituciones es porque el modelo de representación sufre un desajuste. Y cuando hay enojo social e irritación, hay que leer cuál es la demanda: corregir lo que está mal y mejorar lo que está bien.
En este contexto, la propuesta de desaparecer la representación proporcional va en contra del sentido de la historia, y es peligrosa porque busca callar voces, en vez de escucharlas; promueve el bipartidismo; cierra voces a la pluralidad del país y a la minoría, y no corregiría sino agravaría los problemas de representación. Es decir, busca crear las mayorías artificiales que no dan los votos.
ASC- Muchas gracias.
