El ritual sigue en las fechas marcadas y los abanderados presidenciales se preparan para el día de la designación del gran Tlatoani, con envíos en donde los partidos políticos conformados en tres frentes. los aceptan formalmente como candidatos. Con esa investigación se enfilará hacia las campañas que iniciarán el 30 de marzo y concluirán el 27 de junio.
Sin embargo, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya no están solos en la boleta electoral, también aparecen Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y posiblemente, Jaime Rodríguez, quien no tiene que haber superado y con mucho, los requisitos impuestos por el INE, enfrentando algunas acusaciones en la obtención de las firmas de apoyo, por lo que podríamos quedar fuera.
Aunque los tres grandes se han enfriado y pegado a la boca, no hay nadie que los vista, que los aguacates en la recolección de apoyos, los medios de comunicación, el embargo, el registro se van a lanzar con todo y allí sí la verdadera confrontación política.
Con la irrupción de los independientes, todos los cálculos y pronósticos del rumbo al 1 de julio se verán trastocados, es decir, que se vuelvan una opción muy atractiva para los votantes que están decepcionados del sistema de partidos y en general de los políticos y aunque tres independientes tienen trayectoria en el servicio público, pues la ciudadanía los cinco en el establecimiento.
Ahora, sin independientes, las elecciones ubican a AMLO como el puntero ya Meade y Anaya peleando el segundo lugar, pero que pasarán cuando el Bronco, el Jaguar y Margarita enfilen sus baterías contra ellos, o más aún, cuando se presenten diversas propuestas que enganchen al electorado.
Para empezar el discurso contra el sistema se arrebatarán a López y Anaya, al tiempo de denostarlos por haber sufrido en carne propia, el autoritarismo y la cerrazón que representan.
Y también al candidato del PRI, PVEM y NA no la pintan bien las cosas, ya que trae consigo sus hombros al Revolucionario Institucional y con eso tiene que cargar con todo el último que implica ser candidato de ese partido.
Aquellos estudios demoscópicos que soslayan a los independientes en razón de intereses profesionales, personales o económicos, padecerán nuevamente el descredito cuando contrasten sus resultados con los que arrojen las cifras oficiales de la elección presidencial.
Existe toda la clase de aventuradas que luego de sesudas cavilaciones solo le dan en su conjunto a los independientes, máximo 7 puntos, por lo que los descartan definitivamente de la posibilidad de la victoria.
Lo mismo se dijo del Bronco en Nuevo León. Al principio estaba abajo por más de 25 puntos del puntero, sin embargo en la medida que fue avanzando la campaña, fue despuntando hasta, sorpresivamente, ganar la elección. Claro ya como gobernador su administración está plagada de claroscuros y hasta de mediocridad, pero esa es otra historia.
El hecho es que en la euforia de haber alcanzado las candidaturas de las distintas coaliciones, se hacen cuentas alegres rumbo a la elección en base al músculo mostrado el domingo, en vez de considerar seriamente sus posibilidades de éxito, en razón directa al apoyo de los propios independientes. Una postura inteligente buscaría para todos los medios, la secretaría acordará los acuerdos básicos con ellos, en donde se privilegien las coincidencias. ¿Tendrán la humildad para hacerlo? Y sobre todo, ¿querrán los independientes?
