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Desde San Lázaro. El nuevo aeropuerto va, gane quien gane. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

16 Mar 2018
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Ahora eran los candidatos del PRI y del PVEM, comandados por Emilio Gamboa y Carlos Puente, quienes acudieron a la nueva terminal aérea (NAICM) para constatar los avances y la retención de sus dimensiones monumentales.

Sobra decir la impresión que causó la majestuosidad de la tarea que está asentada en 5 mil hectáreas y que en su primera fase tiene tres pistas, una torre de control, el edificio terminal, la terminal de carga, edificios de soporte, zona comercial y de servicios.

En esta etapa se puede atender un 70 millones de pasajeros al año, lo que lo ubicará en el segundo aeropuerto del mundo en cuanto a su movilidad. El NAICM es una ciudad con restaurantes, hoteles, centros comerciales, transportes internos, oficinas y centros de convenciones.

La obra emblemática del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto se enfrenta a la amenaza de quedar inconcluso si Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial, sin embargo, ha insistido en este espacio que el nuevo aeropuerto, a pesar de esta amenaza, siguió avante hasta su conclusión , en el futuro y en todo por los recursos comprometidos hasta el momento en que el orden del 70 por ciento del valor total de la primera etapa, además, hay que decirlo, el capital que se invierte, la gran mayoría es inversión privada .

En la lógica de un candidato populista se mueve el discurso de campaña sobre el "excesivo gasto que hace un gobierno corrupto en una obra faraónica", por eso escogió a la nueva terminal para bombardearla con mensajes repetidos sobre su cancelación, empero ya en la realidad , López Obrador está admirado por las extraordinarias dimensiones de la obra y por lo que significa en términos de movilidad de pasajeros y su gran impacto en el PIB.

Se sabe que la visita sorpresa que hizo que el NAICM salió con otra impresión de la que tenía inicialmente, aunque no desistió en su crítica.

López Obrador cuando fue jefe del gobierno de la CDMX quiso hacer una obra maestra para ganar un lugar en la historia de la capital del país, ese fue el segundo piso que a la postre resultó un fiasco debido a un extraordinario retraso en su construcción, al desbordado gasto, que por cierto no se conoce a la fecha en que está resguardada la información como clasificada y secreta y al posterior caos vehicular que se generó en el sur de la ciudad al incentivar el transporte privado.

El segundo piso se hizo con recursos públicos, fórmula que contrastó con la utilizada en su ampliación, que se realizó con inversión privada.

  Emilio Gamboa en el recorrido por la nueva terminal, pregunta sobre la eventual cancelación de la obra, esbozó una sonrisa y acotó: "Eso no es posible ya que José Antonio Meade ya es presidente, no tiene idea de esa idea, al contrario apurará los trabajos para que se concluyan en todas sus etapas ".

En cualquiera de los casos, aún con Andrés Manuel López Obrador, la CDMX y el país contarán con un nuevo aeropuerto que permita que el país continúe en su ruta ascendente de desarrollo y crecimiento.

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