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Desde San Lázaro. Meade alienta la esperanza priista. Por Alejo Sánchez Cano Destacado

11 Sep 2017
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Los efectos de quitar los candados en la pasada asamblea general del PRI para  abrir las puertas a cargos de elección popular a aquellos que no son militantes, empieza a surtir efectos;  en los trackings telefónicos recientes, José Antonio Meade comenzó a subir como la espuma en el conocimiento de la gente, y es visto más como un candidato ciudadano  y con cero negativos.

Con la incorporación del secretario de  la SHCP a la pléyade de aspirantes del PRI  se recompone  el cuadro de aspirantes, dándole al  PRI y por supuesto al fiel de la balanza una opción ganadora hacia el 2018.

 Todos los sondeos y encuestas que dan la fotografía del momento en torno a la elección presidencial del próximo año presentan varias constantes, una de ellas es que AMLO si bien es cierto que es el más conocido también es una realidad que tiene muchos negativos particularmente en el tema de la corrupción y su visión retrograda sobre  cómo enfrentar los principales problemas por los que transita el país, en especial,  lo que tiene que ver con el manejo de la economía,  la inseguridad y la política social, además claro está sobre su concepción a torno a las relaciones con otros países, en especial con Venezuela.

Perfil que contrasta notablemente contra los eventuales candidatos de otros partidos y que se acentúa más cuando los ponemos frente a Meade.  

Sin embargo, hay que decirlo,  en estos momentos ni el PRI ni el presidente Peña Nieto atraviesan por sus  mejores momentos de popularidad para ganar la elección per se, aunque hay que reconocer que  han logrado revertir la caída y que después de los resultados en la elección mexiquense, así como los comportamientos de la economía que mantienen una tendencia positiva, merced al manejo serio y responsable de ella en donde el empleo y los indicadores macroeconómicos son bastante alentadores, el partido en el poder recobra fuerza.

Así como se tienen múltiples debilidades en  la actual administración el PRI, también habría que reconocer la consistencia de sus fortalezas Por ello, lo que es un hecho  es que el eje  fundamental de  la campaña del PRI para el 2018 está en la economía, en la estabilidad económica contra la incertidumbre, en el empleo y en la inclusión social contra el populismo. En la confianza internacional contra el recelo y los saltos al vacío.

La disciplina hacendaria y presupuestal del gobierno de Peña a lo largo de cinco años ha mantenido en una espiral ascendente el crecimiento del país, a pesar de las negras expectativas que se observaban con  los precios internacionales de las gasolinas  y en particular, el arribo de Trump.

 La renegociación del TLC  avanza y la presentación,  en tiempo y forma,  del Paquete Económico para el próximo año, en el que se  observa el compromiso del ejecutivo por ajustar el presupuesto del gobierno a la baja con un recorte de 43 mil 800   millones de pesos, al tiempo de disminuir el superávit primario  y  no mover el marco tributario, mantienen la expectativas de crecimiento del PIB.

La pregunta para el PRI, para el presidente Peña Nieto y para los mexicanos versa sobre quien tiene la experiencia,  la capacidad y un perfil de negociador, además de una estela de honradez a toda prueba, para conducir al país  hacia mayores  niveles de desarrollo económico y mejorar el nivel de vida de la mayoría de la gente. La respuesta salta en automático; José Antonio Meade Kuribreña.

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