Si es así, hoy en México se garantiza una pronta pronta para todos, que pronto llegará a los zapatos del candidato presidencial, Ricardo Anaya, quien sigue arrastrando una serie de acusaciones por supuestos delitos de lavado de dinero, enriquecimiento inexplicable y tráfico de influencias, entre otros, sin que la fecha del imputado haya sido aclarado, ni ante la autoridad ni ante la opinión pública.
Lo sorprendente en este tema es que, aunque hay elementos públicos que hacen que prefiera la comisión de una falta de tipo penal, nadie se haya tomado la molestia de demandar al ex dirigente nacional del Partido Acción Nacional y ese era el argumento principal de la Procuraduría General de la República (PGR) para no citar a comparecer al joven Anaya.
Lo curioso, aunque no extraño, es que tuvo que ser un militante panista quien se atrevió a levantar una denuncia contra el presible por la presunción de que el queretano está implicado en operaciones inmobiliarias de las que se desprenden algunos actos ilícitos, de ahí que, un título personal, el presidente de la Mesa Directiva en la Cámara de Senadores, Ernesto Cordero Arroyo, pidió a la autoridad investigar las discrepancias que existen entre las declaraciones patrimoniales y los ingresos por el acusado y su esposa
El acusador argumenta que el elemento de prueba es un video de la existencia de Juan Barreiro, hermano mayor del socio principal de Ricardo Anaya, para hacer negocios y dinero triangular de dudosa procedencia en paraísos fiscales, quien tiene la parcela designada que el aspirante a la silla de águila ha usado sus influencias políticas para beneficiarse económicamente y que con esos dineros ha financiado la meteórica carrera política que hoy tiene al frente de la coalición "Por México al Frente".
En lo político, sobre Arroyo Cordero y pesan calificativos de traidor y vendido, lo cual suena lógico si se analizan esas descalificaciones y se observa que provienen del grupo que encabezan al candidato que presenta como cartas credenciales el mote de Ricky, riquín, canallín.
Pero más allá de esa reacción contra el senador panista, quien incluso pende su expulsión de las filas panistas de un hilo, más allá de eso, el legislador puede pasar a la historia por haber llevado a la silla de los acusados a quien desde la silla presidencial pretendía evadir la ley o bien quiso limpiar su imagen bajo el cobijo de una campaña política.
Es cierto, el candidato ha llegado hasta donde está protegido en la figura legal de la presunción de inocencia o alegando que nadie es culpable hasta que se le demuestre lo contrario, pero a partir de la denuncia presentada por Cordero Arroyo todo indica que la suerte del presidenciable podría dar un giro de 180 grados, pasando muy pronto su estatus jurídico de candidato a presunto culpable.
En fin, han tenido que pasar dos años, después de haberlo hecho, el país implementó el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, para saber si es verdad que la justicia es expedita y para todos, hasta para un candidato presidencial, y de paso El valor que un video puede tener como elemento de prueba en la comisión de un delito, porque si no hay registro de la demanda civil en el caso de un cambio de fondo en el andamiaje jurídico penal y ese es el motivo principal para cambiar y transformar del pasado.
En ese cambio, hasta donde sabemos, los videos pueden ser relevantes en un proceso acusatorio, y el momento radica la importancia de la demanda presentada por Cordero Arroyo.
