Ahora, más que nunca, lo que se puede hacer con la suma de los contratos por el uso de servicios de contratistas ante el poder casi absoluto que se le dio a Andrés Manuel López Obrador.
En la próxima legislatura, como ya ha dicho hasta el cansancio, serán minoría esas bancadas emanadas ahora de los otros poderosos, PRI PAN y PRD que les tocará tener un rollo pequeño pero importante en un Congreso dominado por el nuevo presidente.
Por ello se requiere a la brevedad la recomposición de los partidos políticos que fueron arrastrados por el tsunami y no solo ponerle curitas al moribundo.
Las primeras señales que han dado el PRI, después de la elección de ser ominosas, que amenazan con continuar con la actual dirección y darle la vuelta a la página de una desastrosa derrota, que la orilla hacia la extinción.
El primer priista del país, debe aprender de la derrota y en la primera instancia debe dejar el autogobierno del PRI con una elección democrática del cual el nuevo Comité Ejecutivo Nacional y su presidente y con el que fijar el derrotero para el futuro, considerando si es necesario la refundación o de plano, impulsar el surgimiento de un nuevo partido político.
Para la mayoría de la población, el Partido Revolucionario Institucionalidad que se puede perder en la frontera, que está en el pasado, se diluyó, principalmente por la corrupción, que prevaleció entre los militantes connotados, como que los gobernadores ya están en prisión y otros, que seguirán el mismo camino.
Claro, hay que decirlo, también se dirige al gobierno del PRI en el poder con niveles aceptables aceptables
Con los resultados en la última elección, el tricolor es, dependiendo de la Entidad de la República, la tercera o cuarta fuerza política, aunque hay estados como Morelos que se desplomó hasta un quinto lugar, por eso, esa nueva dirección debe ser muy autocrítica para mantenerse en el espectro político por más tiempo del que se augura.
René Juárez Cisneros, por supuesto no se manda solo, pero debería abrir la competencia interna a todos los cargos de ese partido y con ello, dar un primer paso hacia su refundación.
Cuántas voces se alzaron en el PRI, luego de su estrepitosa derrota del 2016, en donde perdieron 7 gubernaturas, sin embargo, luego de correr a Manlio Fabio Beltrones, todo empeorado con el arribo de una oportunidad e ineficaz, Enrique Ochoa Reza, impuesto por Luis Videgaray, que a la postre le dio la puntilla al partido.
En el PAN, llama la atención y el cinismo de Damián Zepeda que está lejos de tener un poco de dignidad y vergüenza política, se avienta la puntada de declarar que es necesario mantenerse en el cargo porque hay que defender los triunfos electorales que lograron los azules, cuando esto se puede hacer con el equipo interino de abogados, y no con él, solo que importa el proyecto político de Ricardo Anaya.
En Acción Nacional la rebrote es intensa y se pone de manifiesto al rojo vivo con el paso de los días, si las cosas siguen igual.
Que lamentable papel tuvo Ricardo Anaya al secuestrar la candidatura del PAN y aliarse a otros partidos políticos que no aportaron absolutamente nada a la causa, al contrario, resultó muy costosa esa coalición perniciosa.
