+ La investigadora explicó al auditorio las aportaciones más sobresalientes del Premio Nobel
En una exposición dinámica, con ejercicios interactivos y varios juegos con el auditorio, la divulgadora científica, Julieta Fierro, expuso las razones principales que, a su consideración, demuestran la certeza de Albert Einstein en cada una de sus aportaciones teóricas.
Inicialmente, la autora de La evolución química del Sol (2012) narró a los asistentes la vida y obra de Albert Einstein, desde su infancia y su formación académica hasta una serie de anécdotas que ilustran cómo era el ganador del Premio Nobel en sus primeros años de vida. Asimismo, relató la vida del físico alemán en términos de carácter íntimo, como sus sueños, reflexiones y relaciones amorosas.
El ganador del Nobel en 1922 generó varias proposiciones teóricas que suponían una explicación de determinados fenómenos físicos presentes en la vida cotidiana. El primero de ellos fue su aportación que versa sobre la capilaridad, entendida como una propiedad de las plantas que les permite absorber el agua del subsuelo para llevarla a la parte más alta de su cuerpo.
Dicha teoría, trasladada a organismos más grandes como un árbol, explicaba un proceso en el cual los árboles evaporaban los gases y el aire contenido en el agua, formando un vacío que permite que el agua llegue desde la parte más baja hasta sus hojas.
En segundo lugar, Julieta Fierro explicó que Einstein pudo probar la existencia del átomo (teoría polémica a principios del siglo XX) a partir de un modelo matemático del ‘movimiento browniano’.
La duda del científico surgió al ver cómo el azúcar se movía irregularmente en una taza de té. “Entonces se puso a leer las investigaciones de Robert Brown y halló al llamado ‘movimiento browniano’, el cual sugiere que la superficie de las partículas son constantemente golpeadas por moléculas de átomos con movimiento irregular, lo que provoca que las partículas tengan movimientos impredecibles”, apuntó Fierro.
Dicha teoría fue demostrada por la investigadora utilizando un perfume, el cual disparaba y era posible ver que las partículas del líquido se dispersaron sin rumbo fijo en el aire, lo cual se debe a la presión que ejercen los átomos del aire en las partículas del perfume, haciendo más inestables a las partículas más ligeras y más estables a las más pesadas.
En seguida, la doctora Fierro explicó la aportación de Einstein que lo hizo acreedor del Premio Nobel: la Ley del efecto fotoeléctrico, teoría que, según explicó Fierro, propone que la luz “a veces se porta como una onda y otras como una partícula y viaja a una velocidad constante de 300 mil kilómetros por segundo”.
Posteriormente, explicó las ondas gravitacionales, expuestas en la teoría general de la relatividad. Einstein sostenía que “la gravedad perturba el espacio-tiempo y las ondas se producían tras un choque muy violento”. Ver o medir estas ondas era muy difícil entonces, debido a que esta clase de fenómenos ocurría demasiado lejos de la Tierra, comentó Julieta Fierro, no obstante, el físico Arthur Eddington puso a prueba la teoría de Einstein capturando una fotografía de la luz emanada por una estrella durante un eclipse total de sol. “Si la luz se deformaba, Einstein tendría razón, si no estaría equivocado”; sin embargo, Eddington pudo demostrar que la luz de la estrella modificaba su dirección aproximándose más al sol.
De esta manera, la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) concluyó su conferencia y animó a los jóvenes asistentes a estudiar física y astronomía para ayudar a esclarecer los fenómenos que carecen de respuesta en la actualidad.
