México, 18 Jun (Notimex).- Un abanico de piezas que datan principalmente del siglo XIX y principios del XX, que reúne relojes, joyería, armas y porcelana, entre otros objetos, conforma la exposición “Del goce privado al deleite público. Colección Ramón Alcázar”, que se exhibe en el Museo Nacional de Historia.
En un recorrido por la muestra que hasta octubre estará en el espacio del Castillo de Chapultepec, el curador Juan Manuel Blanco Sosa, encargado de la selección de piezas de numismática y artes aplicadas, externó a Notimex que los visitantes se encontrarán con una gran exposición.
El también investigador Blanco Sosa, quien con Thalía Montes y María Hernández Ramírez, conformaron el equipo curatorial, describió que la exhibición contiene artes aplicadas, mobiliario, armas, indumentaria y numismática.
“El abanico es muy amplio y responde justamente a un fenómeno, que en el caso de México surgió en el siglo XIX para la clase burguesa, la posibilidad de coleccionar distintos tipos de artes suntuarios para su propia deleite personal”.
Entrevistado en una de las salas en que se aprecian piezas como monedas, cigarreras o hasta un ajedrez hecho en China, del siglo XIX, el curador Sosa mencionó que la muestra está conformada por 319 obras que el visitante podrá ver en las salas temporales del recinto cultural.
Relató que la colección de Ramón Alcázar (1843-1914) llegó al antiguo museo en 1917, por lo que ha tenido un recorrido largo de la historia dentro de la institución y que ciertas piezas han llamado la atención por sus características.
Sin embargo, ha habido otras, que no por demeritar su calidad e importancia, han permanecido guardadas, y justamente esa muestra da la oportunidad de reencontrar piezas que salen a la luz por primera vez.
Entre las piezas a las que se refiere destacan algunas miniaturas que nunca habían sido expuestas, aunque están documentadas o salieron en catálogos, pero tenerlas físicamente resulta nuevo.
La obra más antigua de esa colección es una arqueta (cofre) del siglo XVI y la más reciente la integran varios objetos que pertenecen a principios del siglo XX.
Por su parte la historiadora María Hernández Ramírez, responsable de la curaduría de textiles, relató que en 1917 la colección había pasado a manos de Ramón Alcázar hijo, pero ante la necesidad de cubrir una deuda con la Secretaría de Hacienda decidió que la obra fuera subastada.
Ante ello Luis Castillo Ledón, con apoyo de Alfonso Cravioto, gestionó con el presidente Venustiano Carranza para que el acervo no fuera rematado y mejor pasara al museo, con lo que lograron conservar el legado inventariado de siete mil 233 piezas, por un monto de 109 mil pesos.
La muestra que se organizó para conmemorar los 100 años de la llegada del acervo al Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, continuará hasta octubre en el Museo Nacional de Historia.
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