Si bien es cierto que el recinto de San Lázaro no colapsó, sí colapsó el protocolo de protección civil y se vio rebasado por el terremoto del reciente 19 de septiembre, en donde los compañeros “vulcanos”, como se denominan con aprecio a los encargados de la protección civil de nuestro lugar de trabajo, así como nuestros amigos de resguardo y seguridad, no tuvieron la capacidad para poder responder con oportunidad ante tan tremendo evento.
En donde el fenómeno evidenció que no estamos preparados para las particularidades que pueden presentarse en intensidad y variedad de estos tipos de eventos de origen natural que impactan y retan nuestra capacidad de reacción y de protección de nuestra población permanente y menos a nuestros visitantes temporales.
El sismo de 7.1 del 19 de septiembre, al originarse en la placa continental, con epicentro en el sureste de Axochiapan, Morelos, a 120 kilómetros de la Ciudad de México, en los límites de los estados de Morelos y Puebla., impidió, por su cercanía, que la alarma sísmica diera tiempo para poder proceder, como de manera rutinaria los practicamos en los recurrentes simulacros que coordinan los integrantes de protección civil, en donde se activa ésta y tenemos cinco minutos como máximo para desalojar los edificios centrales del recinto legislativo.
Es decir, estamos relativamente condicionados para enfrentar sismos que tienen su origen en las placas marinas, como lo fue el sismo del día 7 del mismo mes, que tuvo su origen en el estado de Chiapas y Oaxaca en donde la alerta sísmica generó los tiempos en que hacemos los simulacros.
El fenómeno del día diecinueve del presente, no fue como lo indica el librito de nuestras autoridades de apoyo, en donde el desalojo de los edificios durante el evento no era lo adecuado, y que el proceder como la costumbre nos señala, implicó poner en movimiento a toda la población que estaba en nuestras instalaciones poniéndolos en mayor riesgo, lo adecuado era tener las zonas de seguridad en cada uno de los edificios de nuestro conjunto legislativo debidamente identificadas, las cuales no lo están y si lo están no las toman en consideración para los simulacros y posterior al movimiento telúrico sí proceder a la evacuación.
Además, este fenómeno evidenció que la plancha central no es la zona de seguridad más adecuada frente a estos eventos, en donde esta plancha central es una zona de ampliación sísmica al estar sobre los pilotes del estacionamiento y amplificar los efectos ondulantes o trepidatorios del sismo, así como estar rodeados por aparentes y cristales que se trasforman en misiles al desprenderse y precipitarse hacia la plaza central, las famosas cruces de aluminio y los cristales del corredor interior del segundo piso del conjunto central de nuestros edificios, transformándose en una trampa que dificulta la evacuación definitiva de la población, en caso de colapso total o parcial, como el que en este momento se encuentre en la Cámara Baja.
A la luz de estos acontecimientos, es indispensable retomar como prioritario el retiro de las placas basálticas que recubren aun los edificios A, B y por supuesto en la reparación del H, que por el pasar de los temblores y la intemperie, pierden su cohesión de manera natural y tienden a desprenderse y caer como misiles sobre la gente, que el enrejado actual solamente es temporal e innecesario, lo cual se puede concluir con los recursos presupuestales que se tienen para obras que se están destinando actualmente para la rehabilitación del estacionamiento del ala noroeste y la planta de tratamiento que actualmente se detuvieron de manera parcial, que debemos decirlo, obra la de la planta de tratamiento, que no fue debidamente licitada y es cercana a los cien millones de pesos.
Es necesario tomar acciones inmediatas: redefinir los protocolos de seguridad y de protección civil con asesoría especializada externa, para re-capacitar a nuestro personal y principalmente a los de resguardo y seguridad para que cumplan bien con su función y no solamente sea abre puertas y revisa credenciales.
En sismos superiores a los siete grados richters se proceda de acuerdo al tipo de sismo, si este es muy cercano, que se proceda a ubicar y agrupar a la población que se encuentre en la Cámara en las zonas de seguridad interna a los edificios, y posterior al evento sísmico, proceder a la evacuación a zonas seguras externas, principalmente los jardines posteriores al edificio E y en la zona que se conoce como el helipuerto y que se incorporen en los simulacros la búsqueda de zonas de seguridad, previa su revisión y conveniencia técnica de su ubicación y posterior mente la evacuación definitiva de la Cámara de Diputados, para que tanto visitantes y personal puedan acudir a la brevedad a asistir a sus familiares y vecinos, ya que ellos son los que tienen información de primera mano para las acciones de búsqueda y rescate.
Que se concluyan las obras de adaptación del conjunto de edificios camerales al hundimiento diferenciado que observa en toda la ciudad y en específico nuestro recinto legislativo; que se retiren los recubrimientos basálticos, como ya se hizo en los edificios D, E y F y tomar la decisión de retirar definitivamente los taches de aluminio que circundan las fachadas centrales del conjunto cameral, como aparentemente ya se hizo con la araña o candelabro del edificio del pleno, teniendo una gran ventaja, que este material tiene un gran valor de reventa en el reciclaje; mantener el nivel los pasillos de acceso, principalmente el que va del acceso principal a la salida hacia el metro candelaria, que cuando se transita por él se corre el riesgo de caídas y lesiones o que con las lluvias se encharca y enloda dificultando sobremanera el tránsito a las zonas seguras de evacuación definitiva del recinto.
El recuento de los daños desde los Sótanos de San Lázaro da cuenta de que no estamos completamente preparados para lo que sucedió y que necesitamos entender que esto no se resuelve con acciones oportunistas y coyunturales, si bien la emergencia requiere este tipo de acciones inmediatas, las respuestas deben ser institucionales y acompañadas de acciones de prevención y adaptación de corto, mediano y largo plazo.
Un cálido y fraterno deseo de pronta recuperación a los deudos y a los heridos por la sucesión de eventos catastróficos de origen natural del reciente septiembre.
* Asesor Legislativo.
