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LEY DE SEGURIDAD INTERIOR, PENDIENTE EN EL LEGISLATIVO. POR JORGE L. GALICIA

21 Nov 2017
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El discurso que, durante la ceremonia oficial por el 107 Aniversario de la Revolución Mexicana, pronunció el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos, en el sentido de que la ley de seguridad interior es un pendiente de “nuestra realidad democrática”, no tendría razón de ser si los gobernadores y presidentes municipales estuvieran haciendo lo que les corresponde, si estuvieran haciendo la tarea.

Para nadie es desconocido que las policías locales han quedado al amparo de la suerte, sin recursos, sin capacitación y sin sueldos decorosos, y por ese motivo las fuerzas armadas fueron enviadas al auxilio de una población aquejada por las organizaciones criminales que han sentado sus reales en diversas partes de país e incluso han penetrado las corporaciones policíacas, lo que con el tiempo ha contribuido a la descomposición del sistema de seguridad pública a nivel nacional, estatal y municipal, por todo ello es indudable que la presencia militar, hoy por hoy, sea  o represente el único instrumento institucional para reestablecer el orden en el país.

Es un “urgente ordenamiento, que obligue y dé orden y sentido a las instituciones encargadas de la seguridad y defensa del Estado mexicano” dijo Salvador Cienfuegos al referirse a la iniciativa de ley en materia de seguridad interna de la Nación, la cual está en etapa de deliberación en el Congreso de la Unión desde hace varios meses. Se requiere “Un marco jurídico no para otorgar beneficios o prerrogativas, sino para establecer limitaciones y obligaciones a las autoridades que constitucionalmente son las responsables de brindar seguridad a los mexicanos”, planteó el titular de la Sedena ante los presidentes de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, y del Senado, Ernesto Cordero, así como de la SCJN, Luis María Aguilar, y el gabinete legal y ampliado.

Más de diez años tiene que elementos de la Marina y Ejército mexicanos salieron a las calles para cumplir con la orden de reestablecer el orden donde se requiriera, pero lo hicieron prácticamente sin la protección de la ley, porque sus funciones no son las de brindar seguridad pública sino que se capacitan para situaciones de guerra y garantizar la estabilidad y paz social del país. Por ese motivo, por la inoperancia de las policías locales y ante la toma por asalto de la delincuencia organizada en algunos puntos de la república, y ante el reiterado grito de auxilio de los habitantes del lugar, las funciones de las Fuerzas Armadas se han enfrascado en un debate público que habla por un lado de la necesidad de que patrullen las calles y por otro de su ilegalidad por no ser esas sus funciones.

En la actual legislatura se discuten y analizan cuatro iniciativas de ley en materia de seguridad interior, y donde las fuerzas armadas lo que piden es que se legisle para que con claridad se establezcan sus responsabilidades y se asigne a cada quien sus atribuciones, es decir la de las policías y la del Ejército y Marina, lo anterior en el entendido de que la seguridad interior es responsabilidad de todos y reconociendo que hay amenazas a la seguridad interior que debe ser atendida de manera conjunta por todo el estado mexicano.

De acuerdo con un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, las cuatro iniciativas para una ley de seguridad interior, atorada en el Congreso por falta de consensos, "tienen más similitudes que diferencias".

Y mientras el tema se sigue discutiendo, en las calles del país la inseguridad sigue y eso no parece importar a los legisladores, quienes se han empantanado en discusiones técnicas del proceso legislativo y no ven que con ello el problema se hace más grande, con crecimiento de los índices de inseguridad y donde las policías estatales y municipales parecen ser cómplices de la delincuencia organizada.

Ojalá que en este tema senadores y diputados busquen soluciones, porque de que hace falta un  traje a la media para el país en materia de seguridad, hace falta y como bien lo dijo el General Cienfuegos es un pendiente en nuestra realidad democrática.

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