Revuelo, por decir lo menos, es lo que causaron las declaraciones del Presidente Enrique Peña Nieto en torno a los días previos a la nominación del candidato presidencial de su partido. Palabras más palabras menos, advirtió que “todos están bien despistados” y aclaró que el PRI no elegirá a su candidato presidencial de acuerdo a los elogios o aplausos que reciban sus aspirantes. Más tarde el CEN del PRI emitiría la convocatoria respectiva para nominar al aspirante a la silla del águila desde las filas tricolores.
La convocatoria para elegir candidato presidencial señala que será por medio de la convención de delegados priístas el método para elegir a su candidato. El registro de las personas que manifiesten interés de contender en el proceso interno del PRI será el domingo 3 de diciembre, ante la Comisión Nacional de Procesos Internos del partido, en un evento público que se llevará a cabo en la explanada del CEN del PRI.
Hasta el momento ninguno de los equipos de los cuatro presidenciales que más se mencionan en la opinión pública y en los pasillos del partido tricolor han dicho “esta boca es mía” en torno a la convocatoria emitida, es decir ninguno, ni José Antonio Meade (SHCP), ni José Narro (Salud), ni Nuño (SEP), ni Osorio (SEGOB), han dicho que se registrarán o no.
Cabe precisar que el canciller Luis Videgaray, en el marco de una reunión con el cuerpo diplomático, previo a la emisión de la referida convocatoria del PRI, se desbordó en elogios de la vida y trayectoria del actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y esas palabras fueron interpretadas entre la opinión pública como un predestape, lo que obligó a Videgaray a hacer una aclaración sobre sus palabras al señalar que no hubo un destape anticipado y que “las decisiones políticas se tomarán dónde deben tomarse”.
Lo cierto en todo esto, incluyendo las palabras presidenciales, es que en horas previas a los tiempos electorales, el PRI es el partido que mayor expectación ha levantado en torno quién será su abanderado.
Incluso desde los partidos de oposición han surgido reacciones que hablan de ese interés y expectativas que en el ánimo político electoral hay alrededor del revolucionario Institucional, y por más que hay quien diga que el PRI no tiene posibilidades, la realidad es que es este partido el que ha puesto un ingrediente adicional al juego de la silla y hoy por hoy nadie podría apostar a ganar en una apuesta, porque esa decisión, está claro, la procesa con total discreción el inquilino de Los Pinos, quien sigue al pie de la letra una liturgia que nadie más que él conoce.
Así el panorama tricolor, si el nombre del candidato surge en medio de la unidad y cierre de filas de sus militantes y seguidores las posibilidades de un triunfo en 2018 serán reales, pero si detrás de este proceso surgen desprendimientos de cuadros dirigentes o indisciplinas, el escenario será a contracorriente, porque por un lado tendrán que perder tiempo en una operación cicatriz en lo interno y en lo externo saldrán a buscar votos en una población que ha perdido la fe en sus representantes partidistas, situación última que afecta a todos los partidos políticos, pero con la agravante de hay un partido que lleva años en campaña.
En fin, de acuerdo con la convocatoria emitida entre los priístas, es un hecho que los días están contados para conocer el nombre del precandidato del partido en el gobierno y aunque el plazo vence el 3 de diciembre, día de su registro, será en días previos a esa fecha cuando salga humo blanco en la sede tricolor. Hay quien dice que a Peña Nieto le trae suerte el número 27, pero esa es una cábala más en toda esta liturgia y esta se procesa a todo vapor, es decir la suerte está echada.
