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Panistas piden refundación… sin Anaya. Por: Jorge Luis Galicia Palacios

05 Jul 2018
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5 de julio de 2018. Lejos, muy lejos, quedó aquella noche del domingo 5 de junio de 2016, cuando el discurso triunfalista del líder del PAN, Ricardo Anaya, se imponía ante el regateo de sus adversarios que se negaban a reconocer resultados preliminares en la elección de 12 gubernaturas. Esa noche fue todo alegría entre las filas blanquiazueles: el PAN ganó en 7 Estados, tres de ellos en alianza con el PRD. 
 
Lejana esa noche y distantes los números obtenidos respecto a la reciente elección donde estuvo en juego la presidencia de la república. Ahora no hubo nada que festejar, fue una noche que se asemeja a la vivida en la Alemania nazista de principios de los años 30 del siglo XX, una noche que infiere venganza y se conoce como de los cuchillos largos.
 
Y sí, venganza es la palabra que muchos cuadros panistas contenían en sus gargantas pero que poco a poco esta hizo presa de la militancia ante el desastre de los resultados electorales.
 
Para la mayoría panista hay un solo culpable, su candidato Ricardo Anaya y el grupo cercano a este liderazgo. Es hora de rendir cuentas, piden, y dicen que estas no favorecen a quienes se agandallaron la candidatura presidencial desde la comodidad de la dirigencia e impusieron su voluntad a quienes no compartían esa idea.
 
El desastre electoral ya se veía llegar, la imposición de Anaya como candidato y el secuestro de la dirigencia fueron los motivos de desencuentros más notorios que en plena campaña se vislumbraron entre liderazgos y militantes. Esa división incluso provocó la salida de una mujer distinguida y querida en el panismo, Margarita Zavala, a quien el presidente del partido empujó a tomar esa decisión, al negarle un proceso democrático y en condiciones iguales de competencia.
 
Cuchillos largos y caras desencajadas es el ambiente que la noche del primer domingo de julio se vivía en la sede de las fuerzas panistas.
 
La refundación de la que se habla ante la debacle electoral del PAN no surge a partir de los escasos votos obtenidos, no, ese término ha perseguido a este partido desde que la nominación de la candidatura presidencial recayó en Ricardo Anaya y ahora, ya con la realidad de la estrepitosa caída, de dentro y de fuera del partido se ha retomado ese vocablo para pedir que ese proceso se inicie a la brevedad posible una vez que se hagan las valoraciones correspondientes sobre el conteo final de los votos obtenidos en las urnas.
 
Momentos difíciles ha habido en las filas panistas, como el distanciamiento entre los expresidente Vicente Fox y Felipe Calderón, y sus respectivos grupos, pero aun así el panismo había logrado avances importantes y estos se reflejaban con la obtención de triunfos electorales en gubernaturas, senadurías, diputaciones federales y locales, lo que con el tiempo prácticamente, en términos políticos, pintó de azul a la mitad del territorio nacional.
 
No es la primera vez que los panistas viven momentos de confusión entre su militancia, pero esta vez parecen estar decididos a intentar recuperar su trayectoria de triunfos y al parecer esa historia de recuperación la harán sin Ricardo Anaya y su grupo, porque para muchos son la principal causa del desastre en que quedaron después del domingo.
 
Por lo pronto, hay una mayoría de mandatarios estatales de filiación panista ya han hecho las diferencias con el grupo dirigente, es decir con el grupo de Anaya, e incluso hasta hay personajes que han levantado la mano para encabezar la refundación del PAN, empezando por cambiar a su presidente Damián Zepeda, y esa mano es de nada menos que el ex gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, actualmente senador.
 
Así las cosas en el PAN, aunque se percibe un ambiente de cuchillos largos y largos, asegura a los panistas que con esa refundación no se busca una venganza pero sí un reencuentro con la militancia y con la sociedad. Seguiremos informando que en los quedan.
 
 
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