De Baja California a Tabasco, de poniente a oriente, un día sí y otro también, en el escenario de la vida nacional se siguen presentando mensajes que de alguna manera hablan de un proyecto reeleccionista que alguien quiere impulsar en el sistema político de México.
Hasta ahora la opinión pública mexicana califica estas acciones como simples ocurrencias o locuras, pero no hay que perder de vista que simbolismos similares se fueron presentando en el régimen del venezolano Hugo Chávez, quien llegó a ser presidente de su país en 1999 y fue reelecto varias veces, luego de modificar la constitución local, y permanecer en el poder hasta 2013, año en el que falleció, no sin antes crear las condiciones para elegir a su sucesor, Nicolás Maduro, quien va en su segundo periodo presidencial luego de ser reelecto en 2019, no obstante que en Venezuela ha dividido a su país con acciones autoritarias y si cuenta con algún apoyo es porque ha creado programas de ayuda o asistencia social para permanecer el en poder.
Resulta que, en Tabasco, en la tierra del presidente Andrés Manuel López Obrador, el diputado local por el partido Morena, Charlie Valentino León, propuso en la tribuna del legislativo la reelección del mandatario López Obrador a partir de 2024, porque a su juicio el tabasqueño es “el mejor presidente que ha tenido el país”. En la argumentación del descocado legislador plantea una reforma constitucional y pide que al artículo 83 de la Carta Magna se modifique para la leyenda que señala el sufragio efectivo y la no reelección, se cambie por el de “sufragio Efectivo, sí reelección”.
¿Locura?, dicen los que lo oyeron que el referido diputado pudo haber subido a tribuna con los efectos de alguna bebida etílica, pero eso no obstó para que, en todos los rincones del país, más de uno levantara la ceja y del estupor pasará a la carcajada ante la ocurrencia. Es cierto dan risas los argumentos del paisano del presidente, primero porque, a menos de un año de gestión del Presidente Andrés Manuel López Obrador, al tal Charlie Valentino le gana el paisanaje y en términos de locura o embriaguez califica un periodo de gobierno al que aún le faltan cinco años y resulta prematuro como para querer ser adivino sobre los resultados de un periodo de gobierno que apena inicia. Segundo, eso de la reelección no es algo por lo que el pueblo haya votado y los votos obtenidos en la elección no pueden ser un sinónimo de modificaciones constitucionales o querer hacer trajes a la medida para eternizarse en el poder público.
Ojalá que nos equivoquemos, pero en Venezuela esos simbolismos que para muchos eran una mera ocurrencia hoy son una realidad, y Hugo Chávez no solo se reeligió, sino que también tuvo el tino de hacer un traje a la medida en el andamiaje legal de su país para dejar un sucesor.
Simbolismos en México, o mensajes con esas características reeleccionistas las podemos encontrar en la intentona del diputado Porfirio Muños Ledo de querer permanecer en el cargo de presidente de la mesa directiva durante los tres años de la LXIV Legislatura.
En Baja California, el legislativo local modificó la constitución estatal para ampliar el periodo de gobierno de gobernador electo Jaime Bonilla, quien fue elegido para un periodo de dos años y a los diputados se les ocurrió que era mejor que ese gobierno, que por cierto aun no inicia, dure cinco años, y eso también habla querer ampliar un mandato por encima de lo que señala la Carta Magna.
Se ha rumorado mucho en torno a la figura reeleccionista, incluso el presidente mismo ha señalado que él no se reelegirá y hasta firmó esa decisión ante notario público, pero la sabiduría popular habla de que del dicho al hecho hay mucho trecho.
En estas reflexiones, nos quedamos con lo que expresó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, durante un homenaje que el Senado de la Republica le rindió por su contribución al fortalecimiento de la democracia mexicana: “Los avances que hemos tenido a lo largo de estos últimos años en materia democrática se deben al pueblo de México fundamentalmente. No hay ningún partido, ningún funcionario que pudiera o debiera adjudicarse estos cambios de manera individual”
