Suecia es pionera en tener una política exterior feminista. México, por otro lado, prefiere hablar de la ridícula rifa del avión presidencial al destazamiento de Ingrid Escamilla o de los feminicidios ocurridos a diario.
Es difícil hablar de una perspectiva de género global que se pueda adaptar sin tomar en cuenta las particularidades de cada país. Sería un error fatal asumir que se puede lograr sin tomar en cuenta los diferentes contextos estatales. Sin embargo, la ola feminista que ha alcanzado distintos puntos mundiales ha despertado la conciencia de género que hacía falta abordar desde hace mucho. En Suecia, que lleva la batuta para gobernar con una perspectiva de género, se llevan acciones como “Las tres erres”: respeto por los derechos, representación y recursos, y se utilizan diferentes herramientas dependiendo de cada situación. Aún queda mucho camino por recorrer - no del todo fácil - al gobierno sueco, pero ha echado a andar la maquinaria estatal que abandera el feminismo.
Por otro lado, México bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador presenta alarmantes cifras de feminicidios en el país que no son más que síntomas de una violencia de género generalizada y sistematizada que va desde la misma sociedad hasta los niveles más altos de la política. El mismo presidente ha repetido en varias ocasiones que la mejor política exterior es la interior. Un arma de doble filo que como ya es costumbre de esta administración, utiliza a diestra y siniestra, a conveniencia.
En este caso, México carece profundamente de sensibilidad en cuanto al tema de equidad de género. La violencia hacia las mujeres ha sido más visible gracias al movimiento feminista que ha permeado en el tejido social mexicano. Se ha logrado a pasos de tortuga que las autoridades atiendan el problema, aunque de manera deficiente. El mismo fiscal de la República, Alejandro Gertz Manero, ha evidenciado la carente perspectiva de género para abordar crímenes de este tipo. Peor aún ha lidiado con la situación el presidente AMLO cuando se le ha incomodado con la pregunta sobre los feminicidios y el caso que ha conmocionado últimamente al país: “es que ya vi la nota [en medios]... tomemos la foto que esto es historia”. Así desvío el tema para centrarse de nuevo en la maroma de la rifa del avión presidencial.
Si la mejor política exterior es la interior, entonces ¿qué debemos entender sobre la situación de violencia de género y feminicidios dentro del país?, ¿acaso no hay una política exterior con la mínima intención de alinearse con una perspectiva de género ad hoc?, ¿dónde está Claudia Sheinbaum, quien se había proclamado feminista?. Es evidente que el gobierno carece de intenciones y herramientas para acabar con la grave situación de violencia escalonada que nos afecta a las mujeres principalmente. Tenemos un mandatario incapaz y limitado, una Jefa de Gobierno ineficiente, un Fiscal General que no dimensiona la urgencia de género que se vive en el país, y que mientras países como Suecia están trabajando para la inclusión y representación de las mujeres en la esfera política y social, en México se nos mata a diario y sólo una de las diez muertes es tipificada como feminicidio, a pesar del machismo que brota por los poros sociales y estatales. Se prefiere hablar sobre propuestas de rifas ridículas y sobre si se eliminan los puentes vacacionales o no. La mezcla de la memoria cortoplacista de la sociedad y los distractores del gobierno evidencian que el país va en retroceso. El Estado no me cuida.
