Giovanni López era un albañil de 30 años. El pasado 4 de mayo fue detenido por la Policía Municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco. Oficialmente, su detención se debió a una falta administrativa al mostrarse agresivo con los elementos de seguridad y bajo los efectos de alguna sustancia. Bajo custodia policial, Giovanni apareció muerto.
En redes sociales se viralizó que el motivo de la detención fue porque no llevaba puesto un cubrebocas. Esta versión creció luego de que un hermano de Giovanni compartiera un video del momento de la detención. A pesar de la insistencia de los familiares de Giovanni en que el motivo de la detención fue el no portar un cubrebocas, lo que en Jalisco puede ser motivo de arresto como parte de las medidas sanitarias contra el coronavirus, las autoridades estatales descartan esa causa.
Los reportes municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, un municipio gobernado por el Partido Revolucionario Institucional, señalan que Giovanni fue ingresado a celdas de la cárcel municipal, donde pasó la noche del 4 de mayo. Más tarde fue sacado de la celda para llevarlo al área de atención médica, y en el trayecto murió, el 5 de mayo. Su autopsia indica que no presentaba lesiones por arma de fuego, pero sí por objetos contundentes.
Desde que ocurrió el hecho la Fiscalía del Estado de Jalisco lleva a cabo una investigación a las autoridades municipales por su actuación en la muerte de Giovanni.
Es un hecho que la responsabilidad recae en el gobierno de Ixtlahuacán de los Membrillos, bajo cuya custodia se encontraba el joven albañil, y que en los hechos no participó ninguna autoridad de nivel estatal. Un mes después del fallecimiento de Giovanni, el presidente Municipal, Eduardo Cervantes Aguilar, afirma desconocer los detalles de la muerte del albañil y también negó haber intimidado a sus familiares para que no compartieran el video del arresto.
Muy al estilo de Minneapolis, en Guadalajara se registraron hechos violentos que enfrentaron a manifestantes y a policías estatales y del municipio. Los manifestantes incendiaron patrullas y vandalizaron el Palacio de Gobierno. Incluso, prendieron fuego a un agente policial, con el pretexto de exigir justicia por la muerte de Giovanni.
Las “protestas” ocurren un mes después de ocurridos los hechos, y curiosamente justo después de los disturbios en Estados Unidos, que dan el pretexto perfecto. Además, no se llevan a cabo en Ixtlahuacán de los Membrillos, sino en Guadalajara; y no son contra el alcalde de ese municipio, sino contra el gobernador del estado.
A pesar de que, insistimos, la responsabilidad recae en el gobierno de Ixtlahuacán de los Membrillos, la reacción de distintos actores políticos del ámbito federal inmediatamente apuntó hacia el gobernador Enrique Alfaro, uno de los más férreos críticos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Hugo López-Gatell, Ricardo Monreal, Olga Sánchez Cordero, entre otros, salieron prestos a exigir cuentas al mandatario estatal.
Incluso, la Secretaría de Gobernación involucró al gobernador Alfaro en la presunta ejecución extrajudicial de Giovanni López. “El hecho se da en el contexto de las medidas restrictivas implementadas por el gobernador de Jalisco para hacer frente a la pandemia, que incluyen el uso de la fuerza pública y que llevó a la comisión de abusos por parte de la autoridad”, indicó el subsecretario Alejandro Encinas.
El mandatario estatal tiene otros datos. Asegura que detrás de esta historia “hay muchas mentiras que irán cayendo poco a poco”, y “hay otras intenciones que irán quedando en evidencia con el paso del tiempo”.
Asegura que “al arranque de la manifestación había 150 personas en el Parque Rojo, que marchaban hacia el centro de la ciudad, como normalmente sucedía. Sin embargo, cuando llegaron ahí, de la nada aparecieron grupos que estaban amotinados en distintos puntos del centro de Guadalajara. Muchos de ellos, que no son de Jalisco, fueron los que generaron los actos de violencia”.
Enrique Alfaro también asegura que “esos hechos ponen en evidencia que detrás de todo lo que está sucediendo en este caso en Jalisco hay intereses, muy precisos y muy puntuales, construidos desde la Ciudad de México, desde los sótanos del poder, que lo que buscan es dañar a Jalisco”.
En un mensaje, el gobernador pidió al presidente de la República “que le diga a su gente y a su partido que ojalá y estén midiendo lo que están haciendo, el daño que le están generando al país con este ambiente de confrontación, porque son ellos, justamente, los que han generado todo esto que estamos viviendo”.
Acusó que, de manera mentirosa, esos grupos “hicieron creer a todos los jaliscienses que a Giovanni lo habían detenido por no traer cubrebocas. Eso, como ya lo aclaró la Fiscalía, no fue así”.
El gobernador, de manera clara, acusa a gente del gobierno federal y del partido en el poder, de estar detrás de los hechos violentos ocurridos en Guadalajara. Asegura, pues, que hay mano negra, morena, detrás de los hechos. Poco a poco se irá conociendo la verdad.
