Desde antes de que su esposo, Andrés Manuel López Obrador, tomara posesión del Ejecutivo Federal, Beatriz Gutiérrez Müller -quien parece preferir ser llamada Beatriz Gutiérrez de López Obrador-, dejó claro que ella no ocuparía la Presidencia del DIF Nacional, como sí lo su antecesora, Angélica Rivera, y las esposas de los presidentes anteriores.
“Ya no va a haber la figura de Primera Dama, y Beatriz no va a desempeñar ningún cargo”, declaró López Obrador poco después de ganar las elecciones de julio de 2018. A partir de ahí, en las redes sociales y los medios de comunicación se ha llamado a la esposa del presidente la “No Primera Dama”.
En realidad, el cargo de Primera Dama no existe en México. A diferencia de los Estados Unidos, en México las esposas de los presidentes, de manera tradicional, venían ocupando la titularidad de un ente que las hacía dirigir de manera honoraria al DIF Nacional. La última de ellas, Angélica Rivera, ostentó el cargo de presidenta del Consejo Consultivo del DIF Nacional.
Beatriz Gutiérrez fue nombrada en noviembre de 2018 titular de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, una nueva entidad responsable de concentrar, preservar y difundir materiales relativos a la historia nacional, así como de orientar las acciones del Poder Ejecutivo hacia el conocimiento del patrimonio documental del país. El encargo es honorífico y sin remuneración alguna.
Con ello, de manera oficial, Beatriz Gutiérrez se deslindó de las responsabilidades que tradicionalmente asumían las esposas de los presidentes y encaminó sus actividades hacia el ámbito cultural e histórico.
Ahora que el gobierno federal anunció que el próximo año conmemorará los 700 años de la fundación de la Ciudad de México, de Tenochtitlán; los 500 años de la caída de Tenochtitlán y los 200 años de la consumación de la Independencia de México, el presidente decidió solicitar a distintos gobiernos europeos que presten a México distintos códices y piezas de valor histórico para que sean exhibidas en 2021 en nuestro país. Para esta labor, López Obrador consideró que la mejor persona es su esposa, Beatriz Gutiérrez, quien ha entregado cartas firmadas por el presidente al mandatario de Italia, Sergio Mattarella, y al Papa Francisco. El periplo europeo incluye además Alemania y Austria, donde está el famoso penacho que Moctezuma regaló a Hernán Cortés como prueba de amistad.
Al margen de que el viaje de Beatriz Gutiérrez no considera España, país al que López Obrador le ha exigido presente sus disculpas por las atrocidades cometidas por los europeos durante la época de la Conquista, también llama la atención que para visitar a los mandatarios de países europeos con ese fin el presidente de México haya designado a su esposa, carente de un cargo en el gobierno.
Durante los casi dos años de su gestión, López Obrador ha insistido con frecuencia en el uso racional y austero de los recursos públicos. Para este viaje no se pensó en ello ni se consideró que la labor que lleva a cabo Beatriz Gutiérrez bien la pudieron haber desempeñado los embajadores en esos países. Si los embajadores no pueden hacer esa tarea, entonces ¿qué sí pueden hacer?
El glamur de Francia, Italia, Alemania y Austria fue gran atractivo para Beatriz Gutiérrez, quien incluso decidió sí usar cubrebocas durante su gira, algo a lo que, igual que el presidente, se ha negado a hacer en su propio país. La esposa del mandatario mexicano también sorprendió al firmar una nota de agradecimiento por la recepción y bienvenida que se le dio en el Museo Quai Branly-Jacques Chirac de París como “Beatriz Gutiérrez de López Obrador”.
La gira por Europa de Beatriz Gutiérrez muestra un nuevo desdén del presidente hacia el cuerpo diplomático mexicano. A López Obrador no le gusta delegar, y las conmemoraciones del año próximo dieron un buen pretexto para armar un viaje a su esposa por tierras europeas para hacerla de mensajera.
López Obrador delegó el viaje, pero no el protagonismo. El papel protagónico del viaje es suyo, con las cartas entregadas a sus homólogos.
La relación que López Obrador ha decidido establecer con los mandatarios de otros países es casi nula. No le interesa.
El tema del préstamo de piezas históricas en realidad es menor, pues con las naciones de Europa, en tiempos en que se requiere con urgencia reactivar la economía y atenuar los golpes asestados por el coronavirus, los temas podrían ser de cooperación mutua.
Al término de la gira, lo urgente será destacar qué piezas fueron prestadas a México. Lo demás, lo importante, puede esperar. Al fin y al cabo, las conmemoraciones del próximo año tendrán, junto con la elección intermedia, la mayor parte de la atención del gobierno federal. Lo demás, puede esperar.
