Qué diablos tiene que ver la actitud sospechosa, por decir lo menos, de varios jugadores del Cruz Azul en el partido de vuelta contra el equipo de la UNAM en el que perdieron 4-0 y con ello terminaron con sus aspiraciones de ser campeones, pues sencillamente que el futbol profesional de nuestro país debe estar bajo el escrutinio de la Fiscalía General de la República, instancia que debe tener a su vez una Fiscalía Especial para vigilar y castigar todas las irregularidades que se dan en el deporte de las patadas, tanto a nivel dueños, directivos y por supuesto arbitraje y jugadores.
Ahora que la sospecha ronda en jugadores experimentados como es el caso de Jesus Corona o el Cata Domínguez, y en donde también podría haber más jugadores del primer equipo involucrados en lo que se considera el mayor tongo de los últimos tiempos en el balompié nacional.
En un negocio que mueve cientos de millones de dólares al año, tanto con los patrocinios, como en las transmisiones de los partidos, sin despreciar lo que se mueve por apuestas y transferencias de jugadores, el gobierno de la 4T y la FGR deben de inmediato intervenir para esclarecer los hechos que mantienen molestos a millones de aficionados, no solo hinchas del Cruz Azul, sino de todos los equipos que han visto como una afrenta lo que ocurrió en ese partido.
Las declaraciones de la Liga MX vertidas en torno al supuesto amaño en el cual muestra su total apoyo, solidaridad y confianza a los jugadores y cuerpo técnico del Cruz Azul, solo avivan el sospechosismo ya que son evidentes los yerros que ni un jugador amateur hacen en partidos llaneros.
Los videos están a disposición de todos y en ellos se aprecia que en el cuarto gol y definitivo para eliminar a su equipo, el Cata Domínguez incluso se agacha cuando viene el balón hacia él y lo deja pasar para que el jugador universitario Juan Pablo Vigón lo controlara y todavía ante la complacencia de otro defensor Azul, Pablo Aguilar se acomodará el balón y cruzara al portero novato Sebastián Jurado, quien por cierto jugaba su primer partido completo de la liga ante una supuesta lesión o contagio de Covid_19, no se sabe bien, del portero titular de la máquina, Jesus Corona.
El especialista en deportes Héctor Huerta, comento “Algo pasó contra Pumas algunos jugadores recibieron llamadas, algunos jugadores recibieron tentaciones por el oído, tentaciones muy peligrosas. En cuanto tenga las pruebas, las haré del conocimiento público”.
Desde San Lázaro existen diversas iniciativas que proponen que el gobierno participe en la toma de decisiones estratégicas con los dueños de los clubes sobre el desarrollo del balompié nacional, no solo para convertirlo en una potencia mundial, sino que sea una alternativa para los jóvenes de alejarse de la pobreza, la marginación, las drogas y ser enganchados por el crimen organizado.
Así como el presidente López Obrador, trae marcación personal sobre los temas del béisbol en todas sus vertientes, también debe hacerlo con el deporta nacional y que por mucho es el que tiene mayor afición en el país y en el mundo, en ese sentido debe haber una dependencia federal que participe activamente y que no sea la SEP que preside Esteban Moctezuma porque este funcionario responde a las instrucciones de Ricardo Salinas dueño de TV Azteca quien a su vez tiene capital invertido en varios equipos de futbol de la Primera División.
Este es otro tema que merece una investigación a fondo, ya que hay empresas o personajes que manejan a su antojo varios equipos de Primera División y que por supuesto esta práctica está penada en otros países del mundo.
Los amaños de los partidos se han dado en las principales ligas del mundo como la española o la italiana y en ellas ha intervenido la autoridad judicial y castigado a los culpables, en cambio en México cuando se alzan las voces para que ocurra algo similar se indignan y claman a los dioses que eso es una afrenta al futbol mexicano.
Ya basta de tanta corrupción y arreglo de partidos y ya basta de que el gobierno y la FGR se hagan de oídos sordos ante algo que es tan evidente.
