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Desde San Lázaro. Un nuevo dictador en América. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

04 Jun 2021
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La gran paradoja estriba que vivimos en elecciones permanentemente y somos de los países menos democráticos del mundo, en virtud de que la figura presidencial emerge y obnubila a los contrapesos del Ejecutivo y a los otros dos poderes de la Unión.

Ante las elecciones más concurridas de la historia, lo que pensaría uno que es una muestra de la fortaleza de la democracia,  empero, emergen otras fuerzas oscuras que pretenden desquiciar este régimen, como los narco candidatos o la descalificación permanente que se hace desde Palacio Nacional  al INE y al Tribunal Electoral, no obstante que este último ha beneficiado al Poder Ejecutivo con sus fallos, como aquel que le impidió a la organización civil México Libre convertirse en partido político.

Estamos en elecciones todo el tiempo y ahora con este gobierno se introdujo la fórmula de consultas populares inconstitucionales, con las cuales se tiró la construcción del aeropuerto de Texcoco o se incorporó la consulta para enjuiciar a los expresidentes, que por cierto será el próximo ejercicio de la mal llamada democracia abierta, que se avecina para la segunda parte de este año.

Luego en el 2022, vendrá la Revocación de Mandato, con la cual se le consultará a la ciudadanía si AMLO debe permanecer en su cargo o irse. Esta práctica democrática es un disfraz que encubre a la dictadura más rancia del planeta.

Van y vienen consultas y elecciones y el régimen democrático mexicano se reduce a una mínima expresión.

En contraparte, la figura presidencial crece con el paso del tiempo y por lo menos, con la Legislatura actual que termina en septiembre, se le dotaron de grandes facultades y se le eliminaron contrapesos, al tiempo de poner a la disposición del presidente una gran bolsa presupuestal que le permite hacer de todo incluso, comprar una refinería cuya viabilidad a futuro está acotada al uso mundial de las energías limpias, además de que carga con un pasivo monumental de alrededor de mil millones de dólares.

Este abuso del poder por parte del titular del Ejecutivo Federal ya llamó la atención de los principales  medios de comunicación del mundo. Desde Londres, París, Alemania y por supuesto de Estados Unidos que han alertado al mundo sobre el nacimiento de un nuevo dictador en América.

Por ello, no es de extrañarse que el presidente de Estados Unidos Joe Biden está preocupado por ese surgimiento de un nuevo Mesías que pone en peligro la seguridad del país más poderoso del mundo.

Desde México se atenta contra la democracia y se alienta la corrupción y se permite que el crimen organizado se haga fuerte en varias regiones del país.

La corrupción y el nulo respeto al estado de derecho y a la democracia, provocó que Estados Unidos emitiera un Memorándum en donde da cuenta de su apoyo irrestricto a las organizaciones civiles y medios de comunicación que combaten esos flagelos en diversos países del mundo.

Estados Unidos se asume como garante de la democracia y esa postura, tarde que temprano, le representará al gobierno mexicano, series contratiempos y dañará  las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países.

“La corrupción ataca los cimientos de las instituciones democráticas; impulsa e intensifica el extremismo y facilita que los regímenes autoritarios corroan la gobernabilidad democrática”, señaló el presidente Joe Biden en el Memorándum referido.

En estos momentos la democracia mexicana está amenazada como no se hacía desde 1910 y por ello, no solo las alertas se han prendido en el país y de allí la respuesta de la ciudadanía comprometida en las urnas este 6 de junio, sino la misma comunidad internacional está atenta ante este embate contra la democracia que se hace desde el gobierno de México.

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