Desde 1994 no se veían imágenes como las que ahora se han hecho virales, de miles de cubanos y cubanas congregados en diferentes puntos de Cuba, incluyendo la capital, La Habana, para manifestarse en contra del régimen y exigiendo que se cumplan sus derechos básicos, como el de la libertad.
Incluso, las redes sociales en México y otros países se inundaron durante el fin de semana con el hashtag #SOSCuba, con el objetivo de difundir la situación en la Isla que, al parecer, se agrava con el paso de las horas. Estas manifestaciones son la culminación de meses y meses de agudización de una crisis económica que no se alivia, de restricciones pandémicas como la de no permitir que llegue la ayuda internacional para aliviar la escasez de vacunas que intencionalmente prolonga el gobierno, además de la falta de personal médico en hospitales debido a que estos se encuentran viajando como parte de las brigadas médicas, a lo que se le une el alza en contagios de Covid-19 de manera exponencial.
Las cubanas y los cubanos se han cansado. Desde hace meses se habla de reformar la isla caribeña para bien de muchos, y sin embargo esta reforma amenaza al antiguo régimen, a la Revolución. Tan es así que las actuales manifestaciones, que exigen libertad y derechos, han sido tomadas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel como una afrenta directa a la Revolución de Fidel Castro y ha llamado a los seguidores del régimen a salir a las calles prometiendo que “habrá una respuesta revolucionaria”. Díaz-Canel ha convocado a todos los “revolucionarios comunistas a que salgan a las calles donde se vayan a producir estas provocaciones, y enfrentarlas con decisión”.
El presidente Díaz-Canel ha hecho uso del discurso anti-yanqui para justificar la salida del ejército a las calles para reprimir las protestas, pues ha acusado a los Estados Unidos de orquestar las manifestaciones en contra de su régimen. Cortar de tajo la red de internet y las formas de comunicación de su población sólo ha profundizado la gravedad del asunto. La dictadura cubana se viene tambaleando desde hace meses y parece cada vez más urgente cambiar el rumbo gubernamental de la isla, como lo están pidiendo miles y miles de cubanos dentro del país.
De nuevo, algo de culpa tendrán los Estados Unidos en la crisis actual. Recordemos que el país norteamericano ha mantenido un bloqueo económico y comercial contra Cuba, con el objetivo de asfixiar su economía y forzar el cambio de régimen hacia uno que sea más adecuado para los estadounidenses. De la misma manera, hace poco menos de un mes se votó por 29º vez en el Consejo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de manera apabullante, en contra del embargo estadounidense impuesto a Cuba desde hace casi 60 años.
Lo que comenzó como un gran ideal de revolución en contra del imperialismo yanqui, buscando supuestamente la justicia social, se tergiversó con el paso de la historia. Lo que pudo ser el gran emblema de la alternativa al capitalismo, al imperialismo y al mundo hegemónico consolidado por los Estados Unidos, se convirtió en un régimen asfixiante, en una dictadura cruel que ha privado de los derechos más básicos a su población. El gobierno de la revolución de los Castro, se encuentra cada vez más ahorcado por las circunstancias actuales y de continuar resistiéndose al cambio que Cuba está demostrando necesitar, al menos en gran parte, dañará irreversiblemente a los ciudadanos de la isla antes de que caiga el régimen. El miedo que expresa el régimen castrista a las voces disidentes es sólo un reflejo de lo enquistada que está la dictadura.
Una vez más, hagamos el trabajo que nos corresponde como comunidad internacional para denunciar la privación de la libertad de los cubanos y hacer presión al régimen cubano para que cumpla en proveer las necesidades más básicas de sus pobladores como lo son la comida y la salud.
