Una vez que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio el banderazo de salida para la sucesión presidencial, en la que claramente en su partido, Morena, sólo hay tres personajes con posibilidades reales de obtener la candidatura, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum ha decidido tomarle la palabra al mandatario y abrir sus cartas rumbo a 2024.
Envalentonada por el apoyo recibido de la base morenista en el evento conmemorativo del tercer año del triunfo de López Obrador en las urnas, en el que la ovacionaron y la llamaron “¡presidenta!, ¡presidenta!”, Sheinbaum busca tomar ventaja y empezar a trabajar en función de 2024.
Con el nombramiento de Martí Batres como secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Sheinbaum da por terminada su gestión como jefa de Gobierno e inicia su campaña en búsqueda de la candidatura morenista a la Presidencia de la República.
Sheinbaum ha decidido darle la vuelta al durísimo golpe que sufrió su imagen con el desplome un tramo elevado de la Línea 12 del Metro de la CDMX y con la pérdida en las urnas de más de la mitad de la Ciudad, que ahora será gobernada por alcaldes de partidos diferentes a Morena, y fichó para ocupar la segunda posición más importante en el Gobierno de la CDMX a alguien que trae ganas de revancha en contra de los otros dos aspirantes: Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.
A Martí Batres le urgía dejar el Senado de la República. Luego de que Ricardo Monreal operó políticamente para evitar que Batres repitiera como presidente de la Mesa Directiva del Senado durante el segundo año de la LXIV Legislatura, el hoy secretario de Gobierno de la CDMX pasó a jugar un papel menos que secundario en la Cámara Alta. De ser el presidente de la Mesa Directiva, Batres fue, del 1 de septiembre de 2019 a la fecha, un senador del montón, sin relevancia y sin reflectores, sin influencia y sin poder.
Desde ese papel y desde esa débil posición, Batres no tenía ninguna posibilidad de operar en contra de Monreal. Por ello le urgía abandonar el Senado, para recuperar algo de influencia y capacidad de movimiento.
Desde su nueva posición, y apoyado por Sheinbaum, Batres colaborará activamente para descarrilar los proyectos de Monreal y de Ebrard. También apoyado por Sheinbaum, Batres buscará ser el candidato de Morena a la jefatura de Gobierno de la CDMX en 2024. Esa es la alianza que han concretado Sheinbaum y Batres.
A partir de ahora, Sheinbaum se dedicará de tiempo completo a la sucesión. A eso dedicará a partir de hoy su trabajo. Batres se encargará de la chamba administrativa en el gobierno capitalino, mientras Sheinbaum está en la grilla.
Martí Batres forma parte del grupo de los radicales de Morena. No está buscando implementar o fortalecer políticas públicas de vanguardia en la Ciudad, sino trabajar políticamente para recuperar las alcaldías perdidas y sobrellevar la relación con los alcaldes de oposición. La función administrativa del gobierno capitalino se ha radicalizado, y los alcaldes opositores no pueden esperar mucha voluntad de diálogo en los próximos tres años.
La dupla Batres-Sheinbaum ya se abrió de capa. Son viejos conocidos, pues coincidieron en el CEU de la UNAM en la década de los ochenta. Ahora trabajarán juntos buscando la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno en 2024. A partir de ahora serán comunes y frecuentes las filtraciones de información negativa para Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, y no será difícil adivinar de dónde provendrán. Ebrard y Monreal se la deben a Batres, y ahora Martí buscará, bajo el patrocinio de Sheinbaum, concretar su venganza.
