La democracia participativa, como le llaman ahora los de la 4T a las ocurrencias del principal huésped de Palacio Nacional, tiene un escollo difícil de sortear para que culminen con éxito los temas que quieren poner a consideración de la población, como, por ejemplo, la revocación de mandato; ese obstáculo es el Instituto Nacional Electoral (INE) que mientras exista como un órgano autónomo e independiente, estará en la mira del presidente del país.
A ocho meses de que volvamos a las mesas receptoras de votos para decidir si sigue o no en su cargo López Obrador, no se tiene la Ley de la revocación de mandato ni presupuesto etiquetado para organizar la consulta popular, en esta coyuntura los líderes parlamentarios de Morena en ambas cámaras con el equipo en el gobierno buscarán impulsar la reforma electoral que reconforme al INE en su independencia y autonomía del poder Ejecutivo, es decir que dependa de él para así, acomodar los resultados de las consultas conforme a su gusto, tal como lo hicieron con la consulta que desapareció de forma inconstitucional al aeropuerto de Texcoco.
En estos momentos, en que el INE ha salido fortalecido por el trabajo realizado en las elecciones del 6 de junio y en la consulta popular para enjuiciar a actores políticos del pasado, va a resultar imposible poder manipular o tergiversar los resultados de la revocación de mandato y como están las cosas no es difícil que la mayoría decida que el presidente se regrese a su tierra natal.
Solo imagine por un momento, estimado lector, que pasaría si pierde la revocación de mandato López Obrador, seguramente de inmediato se daría una crisis de gobernabilidad provocada por el gobierno para tratar de desvirtuar el resultado y reponer, en el menor de los casos, el proceso.
En la lógica de AMLO, la revocación de mandato se institucionalizó para que se quedará en poder más allá de la frontera sexenal, tal como ha ocurrido en otras latitudes como en Venezuela, en donde tanto Hugo Chávez como Nicolás Maduro se mantuvieron en el poder más allá de su periodo presidencial inicial.
Claro, para que los dictadores venezolanos pudieran logras su propósito requerían que los poderes Judicial y Legislativo estuvieran plegados a los designios del presidente, además de que los organismos autónomos e independientes estuvieran cooptados.
En el caso de México esto todavía no puede suceder por la nueva conformación de la cámara de diputados en donde Morena con sus aliados perdió la mayoría calificada y porque se cuenta con una institución autónoma e independiente como es el INE.
Del Poder Judicial no podemos hablar de que sean independientes, bueno hablamos solo del ministro presidente de la SCJN y sus secuaces.
El Instituto Electoral es una piedrota en el zapato del presidente de México y mientras no se deshaga de ella, no lo va a dejar caminar rumbo a los terrenos de la ampliación de mandato mediante una serie de consultas populares.
Desde San Lázaro, el diputado Luis Mendoza Acevedo hizo un llamado a las y los diputados de todas las fracciones parlamentarias y al titular del Gobierno Federal a respetar la autonomía de las instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE), pues su existencia es muestra de la consolidación democrática de México y no está a expensas de los gobiernos en turno.
“La naturaleza de los organismos autónomos es su independencia, su apego a la legalidad y un freno a las arbitrariedades; el INE es la institución más reconocida y de confianza para los mexicanos, no debemos permitir su denostación y mucho menos que se amenace con eliminarlo”, sostuvo el legislador.
Informó que emprenderá acciones que permitan a la ciudadanía conocer el papel fundamental de las instituciones. “El INE, al igual que los demás organismos autónomos tienen que ser incómodos al poder, si no, serían su comparsa y eso en nada beneficia a nuestra democracia”.
Desde Palacio Nacional todos los días se señala a instituciones, personas y profesionistas, se acusa con un discurso incendiario y divisorio. Morena debe aceptar sus errores y los mensajes que le dan los ciudadanos, lo que se requiere es unidad y no la destrucción de las instituciones que tanto tiempo ha tomado construir.
Mendoza Acevedo afirmó que en la legislatura que está por concluir, Morena tuvo una mayoría aplastante, sin embargo, la LXV Legislatura será de retos ante la defensa que se emprenderá para fortalecer a los organismos autónomos, pues se contará con una oposición responsable, que escuche y levante la voz cuando sea necesario.
