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Se tenía que decir… Temporada de lacayos. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

12 Ago 2021
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La exigencia de lealtad ciega para todos aquellos que forman parte de la administración pública ha llevado a que hoy el gobierno de Andrés Manuel López Obrador sea una cuna de lacayos.

 

Y no sólo quienes forman parte del gobierno federal, sino miembros de órganos autónomos, y hasta gobernadores, se han sumado a la corte lacayuna, ya sea por miedo o porque así conviene a sus intereses.

 

Al presidente López Obrador, que con frecuencia presume que al interior de su gobierno hay discrepancias y que ello es parte de la libertad de la que gozan sus subalternos, en realidad no le gusta ser cuestionado por su forma de gobernar ni por sus decisiones.

 

Lo que al presidente le gusta es que sus empleados le muestren sumisión, que se desvivan en elogios hacia él. Todo aquél que lo elogia, lo exalta, lo eleva o simplemente le besa los pies a la menor provocación, goza de su simpatía, su respaldo y en algunas ocasiones hasta de su amistad.

 

El doctor Hugo López-Gatell lo comprobó luego de afirmar, al inicio de la pandemia del coronavirus en México, cuando el mandatario aún realizaba giras de trabajo en las que convivía y abrazaba gente, y hasta besaba y mordía las mejillas de niños pequeños, que la fuerza del presidente es moral y no de contagio. Dejando de lado el sustento científico, López-Gatell prefirió la genuflexión.

 

De igual forma han actuado otros personajes del lopezobradorismo, algunos por temor de confrontarse y terminar siendo investigados por la Unidad de Inteligencia Financiera, y otros porque entienden que sin el apoyo presidencial corren graves riesgos.

 

El caso más reciente es el del todavía gobernador de Chihuahua, Javier Corral. El mandatario chihuahuense fue duramente agredido por López Obrador en 2018, y recién el año pasado mantuvo enfrentamientos con la federación por los Tratados de Agua, que derivaron en la suspensión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, que a pesar de ese nombre sólo es la mesa de reuniones en las que participan autoridades estatales y federales para coordinar las acciones de seguridad en la entidad. “Chihuahua es un pueblo muy grande para tan poco gobernador”, y “el gobernador Corral engaña a quienes no lo conocen”, fueron algunas de las linduras que López Obrador expresó sobre el mandatario estatal.

 

En la más reciente gira de López Obrador por Chihuahua, Corral se desvivió en elogios hacia el presidente. A partir del próximo 8 de septiembre, Corral será un exgobernador y quien le sucederá en la gubernatura, Maru Campos, padeció su persecución política. Corral teme a la venganza de Maru Campos y busca refugio bajo el cobijo de López Obrador.

 

Corral criticó que partidos políticos y otros sectores de la sociedad mexicana hayan perdido sus valores, tradicionalmente democráticos, para tratar de vencer el proyecto del presidente López Obrador. “Con tal de vencer a la 4T se están perdiendo los referentes históricos de la lucha democrática, y no nada más de los partidos, sino en muchos sectores. Incluso, se ha dejado de lado el que alguien sea honesto o no lo sea en el ejercicio del gobierno”, subrayó.

 

A Corral ya se le ve fuera del Partido Acción Nacional. Algunos aseguran que su destino está en Movimiento Ciudadano, o en el propio gobierno federal, donde podría ocupar una posición en el gabinete que le diera protección y refugio.

 

Estamos en temporada de lacayos, de gente que se despoja de su dignidad por lamerle las botas al presidente.

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