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Se tenía que decir… La necedad del regreso a clases presenciales. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

13 Ago 2021
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La insistencia y necedad del presidente Andrés Manuel López Obrador de mandar a las aulas a los niños y jóvenes es, por decir lo menos, bastante sospechosa. Al presidente y al gobierno federal les ha faltado explicar con mayor detalle el porqué de la decisión de forzar el regreso a clases a finales de agosto, en medio de una tercera ola de contagios de coronavirus.

 

La pregunta más recurrente que hacen quienes cuestionan la decisión presidencial es ¿por qué exponer a los niños y jóvenes a contagiarse de COVID-19 con un regreso a clases tan forzado y cuando los contagios van en aumento cada día?

 

Hasta ahora, el argumento del presidente, repetido por la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez; por el subsecretario Hugo López-Gatell y por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, es que el encierro de tanto tiempo está provocando que los niños se hagan adictos al “Nintendo” (AMLO dixit).

 

Tan sólo en esta semana, día tras día se ha roto el récord de contagios de coronavirus en el país. El jueves 12 de agosto, el número de contagios reportados por la Secretaría de Salud llegó a 24 mil 975, y la cifra de muertos fue de 608.

 

El presidente ha insistido en que es “fundamental” el regreso a clases presenciales, pues “no hay nada que sustituya a la escuela”. También ha asegurado que el gobierno federal actuará rápido en casos de contagios, y que en cada escuela se sabrá qué hacer y cómo actuar. Por el escaso tiempo que falta para la fecha propuesta para el regreso a clases, es comprensible que los padres de familia tengan dudas de que la autoridad educativa pueda garantizar espacios adecuados para que los niños y jóvenes regresen a clases de manera segura.

 

De hecho, ese es el principal argumento de quienes se oponen al regreso tan precipitado a las aulas. En redes sociales, cientos o miles de padres de familia aseguran que prefieren tener “hijos burros” que hijos muertos.

 

Desde el gobierno federal se ha minimizado el riesgo de contagios en los menores de edad. Tal pareciera que el coronavirus respeta edades. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, dados a conocer por el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), los casos de niñas, niños y adolescentes con COVID-19 en México suman 60 mil 928. Del total de casos, al 8 de agosto se registraron 613 fallecimientos de niños, niñas y adolescentes que dieron positivo al SARS-CoV-2. De estas defunciones, 278 corresponden al sexo femenino y 335 al masculino. Los casos de coronavirus en menores de edad pasaron de 84 a 60 mil 928 del 12 de abril de 2020 al 8 de agosto de 2021.

 

Hace 17 meses, los planteles quedaron vacíos y en todo el país las escuelas implementaron el sistema de clases virtuales o a distancia. Ahora, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer 10 acciones para el regreso a clases que no terminan de convencer a los padres de familia.

 

El regreso a clases presenciales es inminente, como aseguró Delfina Gómez. La autoridad educativa pide el involucramiento de los padres de familia y les ha adelantado que les harán firmar una carta responsiva en la que señalen que sus hijos acuden de manera voluntaria.

 

¿Qué necesidad hay de forzar el regreso a clases presenciales con tan poco tiempo para prepararse? ¿No sería mejor darse un tiempo mayor para garantizar que los alumnos regresarán en las mejores condiciones sanitarias posibles? ¿Quién se hará responsable de los contagios y eventuales muertes de menores de edad?

 

La necedad no es buena consejera, y en este tema se ponen en riesgo vidas.

 

Alguien le tendría que decir al presidente que, de verdad, se están poniendo en riesgo la salud y las vidas de millones de niños y jóvenes, por una necedad.

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